¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.  Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado. 1 corintios 9:24-27

La vida no se trata de una carrera de velocidad, no se trata de atropellar a otros para obtener un beneficio propio, mucho menos, de correr sin saber a donde llegar. La vida es un recurso dado por Dios, que requiere de aspiraciones, metas y sueños por cumplir.

Solo uno se lleva el premio

Existen diferentes disciplinas deportivas que, en su implementación de trabajo, persiguen lo mismo, un premio. Por ejemplo, la fórmula 1, lleva a cabo su campeonato, donde se premia al mejor piloto y la mejor escudería (equipo de trabajo). Todos persiguen un mismo objetivo, ganar. 

El piloto, a pesar de obtener récords personales, él sabe que representa una marca (Ferrari, Mercedes Benz, entre otros), y que su rendimiento beneficia al resto del equipo. Hay alguien que está siendo directamente beneficiado en la manera como desarrollas tu vida. Tu familia, tu empresa, tu iglesia, es directamente bendecido o perjudicado con tus decisiones, acciones y conducta.

Destrucción colectiva

“Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel”. Josué 7:1

Podemos observar que la biblia no dice que “un hombre llamado Acán desobedeció las instrucciones”, al contrario, dice que “los hijos Israel desobedecieron las instrucciones”. 

Y esto, desató la ira, el enojo del Señor contra todos los Israelitas, no solo con Acán, es decir, su acción de codicia, se le atribuyó a todo el pueblo, porque no solo representaba su individualidad, sino toda la tribu.   

Israel ha pecado, y aún han quebrantado mi pacto que yo les mandé, y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres”. Josué 7:10.

Esta acción personal, trajo destrucción colectiva. En la siguiente guerra que enfrentaron en la ciudad de Hai, Israel tuvo un descuido, ya que venían de una gran victoria. Ellos pensaron que con menos hombres era suficiente para enfrentar la siguiente ciudad, pero el resultado final fue la muerte de 36 hombres por causa del pecado de uno. 

Cada acción que ejecutamos en nuestra vida, nos deja resultados buenos o no tan buenos. Es por eso que el Apóstol Pablo nos hace una demanda, “corre de tal manera que lo obtengáis”. 

Hay un premio por cada acción y nuestro trabajo es luchar y así obtener lo que Dios predestinó para nuestras vidas.

Lucha Responsable

Cuando la biblia nos habla de que todo aquel que lucha de todo se abstiene, significa que, en medio del camino a transitar, existen cosas, paradigmas, maneras de pensar, las cuales necesitan ser revisadas para que no obstruyan el premio incorruptible preparado para el luchador, en este caso, tu persona.

El mundo en el cual nos desarrollamos hoy, ha creado un sin fin de cosas, donde se vuelve necesario hacer evaluar, chequear, revisar, que es conveniente para tu vida y que no. 

Nada de lo creado te puede apartar del amor de Dios, por eso, el apóstol golpeaba su cuerpo a fin de someterlo a Cristo y no ser seducido por las ofertas de un mundo caído, hedonista, sin valor y afanado por el éxito inmediato.

Altas exigencias

Es imposible pensar que se puede vivir el cristianismo siendo una persona light, inconstante y de doble ánimo. 

Las demandas apostólicas de nuestros días, nos exige no dar golpes al aire, nos reta a ser certeros, precisos, con un espíritu inquebrantable y altamente educados en la fe. 

Una educación que sea notoria a través de la obediencia, los frutos, la compasión y la espiritualidad. Ya que no se puede hacer una separación entre espiritualidad y resultados, ambas están íntimamente relacionadas ya que una es reflejo de la otra. 

Viven golpeando al aire, aquellos que no vuelven práctica su fe. Como todos saben, la fe sin obra es muerta, es decir, por no practicarla, enterraron su destino. Porque la muerte comienza donde termina tu fe sin obras.

Cosmovisión correcta

El reino de Dios demanda de creyentes y discípulos practicantes, más que otra cosa. Es por ello que, si vas a pelear por tu premio, ten presente que necesitas aplicar principios para lograrlo.

  • Necesitas metas claras. Deben ser medibles, alcanzables y reales. Te aseguro que cuando sabes lo que quieres, sabrás cómo alcanzarlo.
  • Identifica a tu contrincante. Tú, eres tu propio rival. Cada día debes superarte, acceder a un nuevo nivel, no estás llamado a pelear contra otros, golpea tu cuerpo y ponlo al servicio de Dios.
  • Saca el anatema. No escondas lo que Dios te mandó a destruir. Tu vida es un instrumento en las manos de Dios y solo el alfarero te dará la forma correcta para que no termines hundido en tu llamado. Tu vida es lo más preciado.
  • Súmate a lo apostólico. Deja que tu carácter sea formado, que tu corazón sea tratado, que la obediencia sea una cultura en tu vida. Permite que tu destino sea forjado a través de hombres y mujeres llenos de unción, de un celo Santo por ver una generación diferente.

A partir de ahora, tus pasos serán certeros, no darás más golpes al aire cuando tienes claro por qué luchar. 

En esta carrera de la vida, Dios ha determinado la mejor parte para sus hijos. Hay un premio, hay un galardón preparado para ti, por eso corre de tal manera que lo puedas obtener.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

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