Me gusta la biblia cuando dice en Lucas 6: 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Seguramente en muchas ocasiones has escuchado que las palabras que decimos tienen poder, pero pocas veces les damos valor a ellas. 

Hay personas que con solo hablar ya puede generar un ambiente de bendición y cambiar la atmósfera del lugar; pero lamentablemente hay otras que pueden hasta incendiar un bosque, con lo tóxico de sus palabras. 

¿Por qué sucede esto?; la mayoría de las veces todo se gesta en el espíritu. Una persona que tiene intimidad con Dios, que se desarrolla a través de la oración y la palabra, usará su boca como un canal de bendición. 

Pero aquella que vive en su propia humanidad, que no ora y no mantiene el enfoque en lo sobrenatural, entonces terminará hablando solo lo que dice su alma. 

Habla lo correcto y haz silencio 

Creo que hay una virtud muy hermosa en guardar silencio y en decir solo lo correcto. En muchas ocasiones, el no decir nada también vale como una actitud muy valiosa. 

La biblia dice en Proverbios 17: 28 Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;
El que cierra sus labios es entendido.

Existen escenarios donde es mejor callar y esperar que Dios responda. Incluso, cuando se nos acusa, a veces debemos confiar en Dios y dejar que él sea nuestro defensor. 

Hablar lo correcto significa dejarse guiar por el espíritu y tener el discernimiento para hablar palabra de sabiduría. 

Hay momentos de la vida donde las palabras están de más, y esta es una virtud que no todos conocen. El hombre en su propia vanidad, a veces quiere tener la razón, por eso se apresura a hablar y olvida que el silencio también es valioso. 

El poder de la vida y la muerte 

Proverbios 18:21 dice “La muerte y la vida están en poder de la lengua,
Y el que la ama comerá de sus frutos”. 

Si hablamos de forma correcta, con un espíritu compasivo y con un corazón íntegro, entonces podremos cosechar lo que hemos sembrado. 

Pero si somos seres tóxicos que solo hablan desde la carne, y no consiguen ninguna razón para manifestar la bendición de DIOS, solo cosecharemos desgracia sobre nuestras vidas. 

Hay que ser muy responsable con lo que hablamos. Si quieres tener profundidad en tus palabras, deberás tener una relación íntima con el padre, de lo contrario solo hablaras cosas vanas. 

¿Edificas o destruyes?

Cuando hablas con tus seres queridos, cuando te diriges a tus compañeros, o hijos, cuando te expresas hacia tus vecinos, piensa por un momento; tus palabras ¿edifican o destruyen? 

Estamos en la era de lo digital, y cada día son más las personas que usan los medios digitales para desprestigiar, criticar y juzgar la vida de otros. 

Hay que ser muy cuidadoso con las palabras que decimos. Por ejemplo, si constantemente nos quejamos por nuestro vivir, o condición económica, y pocas veces o nunca agradecemos por los gestos de bondad que Dios añade sobre nuestras vidas, entonces viviremos una vida llena de afán y sin sentido. 

Cuando usamos palabras grotescas sobre nuestros hijos, y los maldecimos con algunos términos, entonces los estaremos marcando en un ambiente espiritual muy hostil. 

De una misma boca no puedes hablar dos cosas 

No puedes adorar a Dios con tus labios  y exaltarlo, si es la misma boca que usas para señalar, juzgar o criticar. 

Si bien Dios perdona nuestros pecados, antes de ir a adorarle, debemos arrepentirnos por las palabras incorrectas que hemos hablado. 

Tenemos que asumir la responsabilidad de cuando hemos hablado de forma ligera, sin pensar que nuestras palabras pueden destruir a otras personas. 

La biblia también dice en Santiago 3:10 “De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así”. 

Refrena tu lengua 

Todas las mañanas debemos levantar una oración a Dios y pedirle que nos ayude a hablar de forma sabia. 

Hay palabras que deben ser eliminadas de nuestro vocabulario, porque estas no solo ofenden al prójimo, sino que también ofenden a Dios. Todos los días, antes de hablar impulsivamente, debes detenerte y pensar en lo que dices. 

Aquí vale mucho la disciplina, es importante evitar las vanas palabrerías, las groserías, el maltrato verbal, los chismes, las mentiras, y las críticas. 

Antes bien, debemos hablar la palabra de verdad, lo que Dios nos habla, y alentarnos unos a otros por medio de la palabra. 

Colosenses 4: 6 dice Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.

Si en una situación áspera, no tienes nada bueno que decir, es mejor guardar silencio. 

Pero si en algún momento, sabes que tus palabras podrán bendecir la vida de otro, o ayudar a cambiar el ambiente, entonces hazlo. Pero por nada del mundo te permitas destruir a otro con lo que dices.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

 

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