Salmo 50:23 “el que ordenare sus caminos le mostrare salvación”. 

Dios es un Dios de orden y el anhela ver que sus hijos seamos a su imagen y semejanza, porque en donde hay orden hay expansión. El orden comienza con una mente disciplinada.

No se puede cambiar en nuestro exterior si no hay reforma en nuestro mundo pensante, muchas veces lo que nos gobierna por dentro es lo que exteriorizamos y no podemos cambiar nuestra cosmovisión no es la de Dios.

¿Por dónde comienza el orden?

El orden parte desde nuestros corazones, desde nuestro mundo interior, dice la palabra que de nuestro interior correrán ríos de agua viva, en nuestra intimidad, en nuestra oración y devocional es donde Dios comienza a ordenar nuestros pensamientos.

Por eso nunca negocies los tiempos de intimidad con Dios si quieres ver cambios en tu entorno porque allí está la clave, en los momentos en donde estamos a solas con Dios es allí en donde el padre nos traza un plan a seguir, nos lleva a separar lo bueno de lo malo y nos permite acabar con el desorden.

Mateo 6:33 “Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y todo lo demás nos será añadida”. 

El orden comienza en buscar a Jesús y trasladarlo a nuestras vidas, mientras más de Jesús gobierne en nuestros corazones menos desorden habrá.

En donde hay desorden hay oscuridad

Dice la palabra en el libro de Génesis 1:2 “la tierra estaba desordenada y vacía” entonces Él Señor comenzó a obrar y a cambiar el entorno, la palabra nos enseña que la tierra estaba llena de oscuridad y abismo, es valioso que el primer libro de la biblia nos habla de desorden y es porque eso es un ejemplo de nuestras vidas.

Antes de conocer a Jesús encontramos nuestras vidas en desorden, oscuridad y abismos, es allí en donde el padre entra en acción y comienza a colocar cada cosa en su lugar. 

La luz de Cristo viene a alumbrar nuestros caminos para mostrarnos su salvación.

Salmo 107 “anduvieron perdidos por el desierto, por la soledad sin camino” algunos habitaban en tinieblas y en sombras de muerte, esto es producto al desorden y pecado, pero cuando la luz de Dios resplandece nuestras vidas su lámpara alumbra nuestros caminos.

Una vida en desorden

El secreto de cambiar es saber qué pensamos del orden o del vivir en desorden, todo radica en nuestros pensamientos y el concepto que tengamos nos llevará a ser libres de oscuridad, lo más importante es reconocer que caminos nos están llevando a vivir desordenados.

Quien no reconoce jamás podrá cambiar, aquello que no te incomode o que te parezca normal no lo podrás transformar, la persona que se acostumbra a vivir en miseria o pobreza extrema no podrá salir adelante porque un día se lo volvió como algo normal.

Todo radica en los pensamientos

La biblia nos enseña que debemos cambiar nuestra manera de pensar para que cambie nuestra manera de vivir, es una verdad poderosísima porque quien no cambia sus pensamientos, sus ideales, sus convicciones no podrá ver el cambio exterior.

Las personas desordenadas tienen buenas intenciones, pero no llevan a la acción aquello que añoran, porque sus pensamientos están dispersos, confundidos, en abismo y llenos de afán. Una persona desordenada es olvidadiza.

La impaciencia es un ingrediente del desorden

El desordenado es impaciente y quiere hacer con sus propias manos de manera rápida sin importar que mal quede lo que está haciendo. Son personas que quieren todo rápido, sin sustancia, sin fundamento, quieren todo para ya, porque la impaciencia es su característica.

Uno de los frutos del espíritu es la paciencia, Dios es un Dios de pasos, de planes, de temporadas, Él nos enseña a ser pacientes, aunque la tierra estaba desordenada el creo en pasos en días, tomo un día para cada cosa, no trabajó desde la impaciencia, trabajo desde la paciencia.

Un corazón desordenado 

Un corazón desordenado es aquel que guarda basura en su corazón, es un acumulador caprichoso de sentimientos incorrectos, no es capaz de perdonar y cuándo es momento de abrirse termina ensuciando a quienes están a su alrededor.

Un corazón desordenado pierde el tiempo, es un malgastador, está conectado con las tinieblas y vive lleno de ataduras que terminan trayendo, miseria, enfermedades, oscuridad y muerte. Un corazón desordenado vive vacío de la presencia de Dios, entonces el espíritu que un día salió de él regresa con siete peores.

El desorden nos hace perder tiempo, vidas y recursos

Las personas desordenadas no tienen conciencia de que el tiempo pasa y eso les juega en contra porque todo lo buscarán postergar, nunca dejes para mañana aquellos que puedes hacer hoy, para ellos el tiempo no es un recurso valioso, entonces aquello que fue diseñado para hacerlo en días terminan realizando en años.

Un desordenado no tiene sentido de importancia o de urgencia, a muchos Cristo ha estado a la puerta llamando, pero le hacen esperar, porque están muy ocupados. 

Hoy quiero invitarte a que hagas una lista de prioridades en tu vida y a cada una le des el justo valor de importancia y no postergues lo que te está demandando a cambiar.

¿Qué debo hacer?

Contrarresta los pensamientos que dominan tus acciones con los pensamientos de Dios en tu vida, hazle la guerra y comienza a actuar a imagen y semejanza de tu creador.

Es tiempo de ordenar tus caminos y comprobar la voluntad de Dios la cual es buena, agradable y perfecta, llena de bondades, luz y misericordias cada día.

Cree y acciona todo lo que Dios ha determinado para ti, que nunca se aparte de tu boca la palabra y a través de ella comienza a separar actitudes de luz de las oscuras, separa y procura ser diferente cada día.

Que cada acción tuya refleje excelencia de amor por tu creador, no olvides quien te ha llamado y que con amor eterno te llamo, además dio un excelente sacrificio por tu salvación, entonces tu vida debe reflejar esa excelencia.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

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