Jesús sana a un ciego en Betsaida.
22 Cuando llegaron a Betsaida, algunas personas le llevaron un ciego a Jesús y le rogaron que lo tocara. 23 Él tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera del pueblo. Después de escupirle en los ojos y de poner las manos sobre él, le preguntó:
—¿Puedes ver ahora?
24 El hombre alzó los ojos y dijo:
—Veo gente; parecen árboles que caminan.
25 Entonces le puso de nuevo las manos sobre los ojos, y el ciego fue curado: recobró la vista y comenzó a ver todo con claridad.
Este relato ocurre en la ciudad que se llama Betsaida o Casa de la caza o de la pesca.Este hombre ciego, dijo una profecía, al ser sacado de la ciudad tomándole Jesús de la mano y le escupió en los ojos y puso sus manos sobre Él y luego el ciego, veía a los hombres como Árboles pero que caminaban, o sea que no estaba viendo claro con la saliva e imposición de manos, pero pudo ver que los hombres parecían árboles y andaban.
Actualmente sabemos que de las plantas se puede hacer material genético y poder usufructuar de dichas plantas para un objetivo. Lo mismo pasará con los hombres.
Jesús es quien en la segunda vez solo impuso las manos sin ninguna otra cosa y recibió la visión con claridad y Jesús lo envió a su casa por otro camino y que no lo dijera a nadie.
Recibir la vista después de ser ciego difícilmente no se justificaría.
¿Has recibido la visión por tu nuevo nacimiento? Pues alaba a Dios y continúa sirviéndole!
¡Recibe la vista!
Dr. Mauricio Loredo – Miembro de la Iglesia de Dios Comunidad de Gracia Siguatepeque – Honduras
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