Apocalipsis 3:14-15 “Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”
No hay nada peor que ser una persona de medios, medio contento, medio triste, medio apasionado, etc. Jesús se llama así mismo testigo fiel y verdadero. Quiere decir “coherente y constante”. Así debe ser nuestra fe, “coherente y constante”.
Como hijos de Dios no fuimos llamados a ser personas a medias, sino hijos con una fe coherente y constante.
Un falso testigo miente y adula
Muchas veces nos hemos encontrado con personas que no son sinceras en su proceder, en una relación, una negociación, personas que le es más fácil, adular, mentir, agradar, pero que nunca se inclinaran a la sinceridad por temor a ser avergonzados o expuestos.
La vida está llena de personas que siempre te dirán, solo lo que quieres escuchar y en su mayoría no lo que realmente necesitas escuchar, esto está mal, porque son personas que no son ni frías ni calientes.
¿Qué estamos escuchando?
Muchas veces hemos acostumbrado nuestro oído no a lo fiel y verdadero sino a lo que hemos querido oír. Quisimos escuchar solo cosas buenas y agradables a nuestro caminar pero no a nuestro propósito.
Jesús dice “Obras”, no “intenciones”, la palabra es clara cuando dice “conozco tus obras” debemos afinar nuestros oídos para escuchar lo fiel, lo puro y lo verdadero, aunque muchas veces nos duela, siempre será lo mejor para nuestras vidas.
Dios conoce tu corazón por las obras que haces no por las intenciones que tienes
Las obras de algunos que están fríos son porque se encuentran en una total desobediencia a Dios. Las personas frías no pretenden ser algo que no son; están perdidos y lo saben.
Los fríos saben que no están sirviendo a Dios. Saben que sirven a su dinero, sus asuntos, a ellos mismos. Viven por el placer momentáneo, llevados por el deseo y el desorden. Es la vida de un pecador lejos de Dios.
Los de fe caliente
Son consumidos por Dios. Se han purificado a tal punto que se acercan con manos limpias a su presencia. Y si fallan saben que pueden levantarse porque su vida manifiesta un arrepentimiento profundo y genuino, pueden caer setenta veces, pero no por la misma razón.
La santidad es su meta y pasión, quieren llegar a alcanzar la estatura del varón perfecto que es Cristo Jesús. Saben que sin santidad no pueden ver al Señor pues conocen y viven la palabra. Jesús abarca sus corazones. Hay un fuego que alimenta su pasión.
Una fe tibia
“yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. Como no eres frío ni caliente, te vomitaré de mi boca”
Esta declaración es dura y difícil de entender, pareciera que el padre está cerrado a brindar misericordia a sus hijos, pero no es así, realmente es un llamado de alerta a cambiar nuestra conducta y nuestro vivir.
El tibio es demasiado caliente para ser frío y demasiado frío para ser caliente
Tiene demasiado calor para pasar desapercibido con los calientes y demasiado frío para escurrirse entre los fríos.
Se pueden mezclar entre verdaderos seguidores de Jesús. Conocen la biblia, entonan cánticos, hacen declaraciones correctas e incluso se saben comportar como quien tiene pasión.
Obedecen a Dios cuando la obediencia está de acuerdo con sus mejores intereses, pero están motivados por sus propios deseos.
Una enseñanza de vida es hacer lo que debo hacer cuando no quiero hacerlo, una persona con una fe tibia obviara esta enseñanza.
La frase que retumba es: “Te vomitaré de mi boca”
Si bien es cierto todos por lo menos alguna vez en nuestra vida hemos experimentado lo que es vomitar, realmente es algo muy desagradable. Las causas, pueden ser muchas.
Producto de una intoxicación. (Comida, muy rica al comienzo pero quizás estaba dañada) Vomitamos lo que nuestro cuerpo no puede asimilar, una mala indigestión.
Una persona con una fe tibia se está auto-engañando, se piensa estar cerca de Jesús por lo que haces pero lo que eres realmente te aleja más de él.
Los fríos saben que están lejos y Dios tiene compasión, los calientes saben que están cerca y Dios los asimila, los tibios confiesan lo correcto haciendo lo incorrecto.
A Dios le cuesta asimilar una fe tibia
Si andamos en dobles aguas, un rato en las tinieblas y un rato en la luz, por más que quiera nuestras oraciones Dios las termina vomitando.
Si no hay identidad y se juega con la gracia, a Dios le costará asimilar, oraciones, canciones y ofrendas. Porque alguien con una fe tibia, su boca está diciendo algo pero su corazones y mentes otra. Por eso Haz que arda tu Fe, comienza a calentar tu vida.
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