Alguna vez te has preguntado ¿qué es la prudencia?, ¿sabías que la principal causa de accidentes de tránsito mortales ha sido por imprudencia? La prudencia se puede decir que es la capacidad que tenemos de pensar antes de actuar, evitando males innecesarios en el futuro.
Como por ejemplo, saber que ver el teléfono mientras manejas es un factor de riesgo porque puedes tener un accidente fatal en el que corre riesgo tu vida y la de quienes estén alrededor. Y como sabes que el uso del mismo ocasionaría pérdidas fatales, prefieres no usarlo mientras manejas.
En la biblia hay un relato que nos da una gran enseñanza acerca de esta palabra tan valiosa y tan carente hoy en la sociedad.
Mateo 25:1-12 El Reino de los cielos se compara con diez vírgenes que tomaron lámparas y salieron a encontrar a su esposo. Todas eran vírgenes y esperaban al Esposo. Todas tenían lámparas, las cuales hablan de luz, y representa a quienes han recibido la palabra de fe. De las 10 vírgenes, habla de 5 prudentes y 5 insensatas.
¿Qué distinguía a las prudentes de las insensatas?
Todas tenían lámparas en sus manos, tenían las mismas responsabilidades, la misma visión y propósito el cual era esperar a su esposo.
Las prudentes tenían las lámparas y a duras penas vasijas con aceite suficiente de reserva para mantener sus lámparas ardiendo continuamente.
Las insensatas apenas tenían un poco de aceite para apenas mantenerlas. No tenían idea si les alcanzaría o no, se confiaron demasiado. Alguien prudente es diligente, disciplinado, siempre está preparado.
A medianoche se oyó un grito que llegaba el esposo y las vírgenes salieron a encontrarse con Él. Jesús siempre llega en el momento justo, su palabra se activa en el momento justo en nuestras vidas.
Las lámparas de las insensatas se estaban apagando
Comenzaron a gritar “Danos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan” (v.8).
Las prudentes contestaron: “para que no nos falte a nosotros y a ustedes, vayan a los que venden, y compren para ustedes”.
Porque no siempre se puede vivir a expensas de la fe de otro. No siempre puedes vivir por las oraciones de otros. No siempre puedes vivir bajo la protección que Dios da a otros. No siempre puedes actuar antes de pensar, debes hacer un stop, pensar y luego actuar.
La clave está en la mañana de esa noche
Vamos a recrear la historia por un momento, 10 vírgenes: 5 prudentes y 5 insensatas. Caminan hacia un lugar donde hay un vendedor de aceite y se disponen a comprar.
Llegó una insensata, sacó algo de dinero y le dijo al vendedor: “Deme una de esas lámparas, porque mi Señor viene a mi vida, vine a encontrarme conmigo”.
Quizás el vendedor le dijo: “Oiga, necesita aceite para encender esa lámpara”.
Puede que esa insensata le haya respondido: “Deme lo que alcance de aceite, sino lo apago y lo enciendo cuando crea que mi esposa venga. Deme lo que alcance”.
Después tuvo que haber llegado una prudente, “Oiga, vendedor, deme la mejor lámpara que tenga. Este es todo el dinero que tengo”.
El vendedor le respondió: “Muy bien, también va a necesitar aceite para mantener la lámpara encendida”.
Seguro que la prudente le respondió: “Véndeme la vasija más grande y todo el aceite que necesite. No quiero que mi lámpara se apague”.
La virgen insensata decidió comprar apenas un poco, lo que consideraba necesario. Pensó que podía manejar la situación.
Pensar de esta manera es el acto más imprudente que podemos realizar, no siempre podremos manejar las situaciones a nuestra manera.
Como muchas personas que creen que pueden manejar su fe
Encenderla cuando creen que la necesitan pero luego mantenerla apagada descuidadamente, esto es imprudencia, a las vírgenes insensatas, el esposo llegó, y no estaban listas. Vivieron limitando su entrega.
Hay muchos hijos de fe que han perdido la emoción y la pasión por el Señor. Su entrega es limitada, su búsqueda es lo que ellos llaman “suficiente”. Su inversión es condicionada y escasa.
Un hijo de fe prudente lo entrega todo
La virgen prudente se encontró con el vendedor de aceite que es el Espíritu Santo. La prudente siempre estuvo lista, para la noche, para el proceso, lista para la crisis, para la espera y para la gloria.
La prudente entregó completa e íntegramente su vida. No tenía reservas, ni condiciones. La prudente mantuvo siempre la llama encendida, no tuvo tiempos ni lapsos de apagones.
Dios está buscando hijos que le amen sin reservas, que sean comprometidos con su fe, entregados, generosos, amplios, espirituales, sensibles, expectantes, amadores de lo bueno, sencillos, adoradores, apasionados, ardientes.
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