No hay duda que para el creyente a veces las maldiciones financieras nos atacan constantemente, y nos hacen pensar en todo lo contrario al plan de Dios para nuestras vidas. 

El área financiera es una de las áreas que también necesitan liberación, pues a veces vivimos en constantes opresiones que no nos permiten avanzar, ni encontrar la bendición del padre. 

Aunque poco lo veamos, podemos estar atados financieramente cuando constantemente vivimos pidiendo prestado. Cuando nos hacemos esclavos de la deuda, cuando somos egoístas, o cuando tenemos una muy mala administración. 

Debes ser libre financieramente; y para ello debes renunciar a:

La deuda: El salmo 37: dice 21 El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.

Romanos 13: Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.

A veces las ataduras financieras vienen cuando vivimos esclavos de la deuda. En una sociedad tan consumista como la que vivimos hoy en día, tendemos a endeudarnos para estar bien, o vivir bien, sin saber que las deudas pueden robarnos la paz. 

La deuda nos consume por completo, nos hace vivir en aflicción y no nos permite vivir en la plenitud del señor. Cuando nos acostumbramos a pedir prestado, entonces ya hemos caído en una opresión, pensando siempre en esa persona a la que le debemos. 

Si has caído en el plano de la deuda, no te aflijas. Haz una lista de esas personas, o instituciones que debes, comienza a pagar tus deudas poco a poco, y sincera tu estado económico. 

No te endeudes por vanidades, no pidas prestados para satisfacer tus antojos, lo mejor es por el momento “aprender a vivir con lo que tienes”; y cuando eres agradecido con eso, y permites que Dios trabaje en tu vida, entonces las bendiciones llegarán pronto. 

En segundo lugar, deshazte de las ganancias deshonestas. Las ganancias injustas, así como las deudas solo nos hacen vivir prisioneros, con una mente cautiva. No podemos olvidar que el dinero mal habido rápidamente termina acabando. 

Proverbios 28: El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para aquel que se compadece de los pobres las aumenta.

Si hemos conocido de Dios, y queremos la libertad plena en nuestras vidas, debemos comprender que lo mejor en la vida es aprender a vivir con el resultado de nuestro esfuerzo y nuestro trabajo, no podemos permitir que la avaricia y la codicia nos hagan vivir en ganancias injustas. 

Si eres una persona esforzada, trabajadora, disciplinada, y entiendes que lo mejor de vivir, es hacerlo en integridad, entonces cree en fe que el Dios de la provisión soltará lo mejor de ti. En este sentido, es importante aceptar que no podemos ser víctimas de las ganancias deshonrosas, pues esto no agrada a Dios. 

Proverbios 16: 8 Mejor es lo poco con justicia, que la muchedumbre de frutos sin derecho.

Y otro consejo para encontrar la libertad financiera es dejar de ser mezquino. Una persona mezquina es todo lo contrario a una persona generosa; por lo general está siempre tiende a ser tacaña, y a pensar que si bendice a alguien más, entonces se quedará sin nada. 

2 de Corintios 9:6 “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.

En todo el mundo existe una ley de siembra y cosecha. Si sembramos escasamente, recogeremos escasamente, pero si sembramos en abundancia, sembraremos en abundancia. Debemos entender y comprender esto, para que las bendiciones de Dios fluyan en nosotros como ríos de agua viva. 

Te doy un consejo más, no seas mezquino contigo mismo. Hay personas que son tan “tacañas”; que evitan sembrar en sí mismo, pues todo lo ven como gastos y no como una inversión. 

Revisa siempre tus cimientos, hay momentos donde debes invertir en ti, en tu familia, en tu matrimonio, en tu casa, invertir en unas vacaciones, salir, comprar y vacacionar, para que de esta manera puedas disfrutar de todo lo que Dios te ha entregado. 

Sin duda, las ataduras financieras perturban nuestras vidas, nos hacen vivir desorientados, y no nos permiten alcanzar la plenitud del Padre.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco 

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