Toda persona debe meditar en aquello que es una automaldición, y cómo esta puede operar en su vida. Las automaldiciones son aquellos momentos donde nosotros mismos nos encargamos de vivir en ataduras y ligaduras espirituales, a través de la confesión que hacemos por nuestros labios, o a través de nuestra rebeldía. 

Las automaldiciones son las opresiones que generamos nosotros mismos sobre nuestros cuerpos, o mente. 

Cuando se habla más de la cuenta, solo podemos añadir a nuestras vidas angustias y problemas. En Proverbios 13:2 Del fruto de su boca el hombre comerá el bien; Mas el alma de los prevaricadores hallará el mal.

Y es que en muchas ocasiones nuestro habla solo se declina a decir, y pensar en maldiciones, es por ello que nuestra confesión siempre tiene que ser una confesión correcta, creyendo en Jesús como nuestro salvador. 

Cuando confesamos lo incorrecto, estamos enlazando los dichos de nuestras bocas, y muchas veces quedamos en opresión. 

Las ataduras que nosotros mismos nos colocamos, son aquellas que nos decimos sobre nuestra vida y nuestra mente. ¡No voy a poder!; ¡No lo voy a lograr!; ¡Viviré siempre en esta condición! 

Son ligaduras que enlazamos con nuestros labios, y encarcelan nuestra alma. Para ello, debemos siempre creer en el poderoso nombre de Jesús, y entender el poder de las palabras sobre nuestras vidas. 

Me gusta la biblia cuando dice en Romanos 10:9, que  que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”.

Cuando leo esto, puedo comprender que muchas de las cosas negativas que suceden en nuestra vida, se deben a eso que nosotros mismos atamos con nuestra lengua, y las acciones que tomamos. 

Debemos ser conscientes que existen momentos de tristeza, dolor, desilusión que nosotros mismos creamos, y que no podremos caminar en fe, si en realidad no nos deshacemos de ellos. 

Hay personas que tras una ruptura emocional se atan con palabras como “sin ti yo podría morir”; dando espacio a una cárcel emocional de opresión, y dependencia de otro. 

Otros se automaldicen en su propia sabiduría, alegando que son incapaces de hacer, o trabajar en cualquier asunto. Todo esto influye en las automaldiciones, y todo esto genera en nosotros un espíritu contristado. 

Las automaldiciones también son palabras de rebeldía que hacemos y profesamos contra nuestros padres. Tal vez en un momento, cuando jóvenes blasfemamos contra nuestros padres, entonces es allí donde la automaldicion nos persigue. 

Debemos comprender esto: “La lengua tiene poder”; así como lo dice Santiago 3: 6 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Nuestras palabras tienen un poder increíble, y si solo las empleamos para maldecirnos, entonces ¿qué podemos pedir?

En este sentido, yo les aconsejo evitar toda palabra negativa de nuestra vida, todo lenguaje anti fe, que nos roba los sueños, los proyectos y el propósito de existencia, ese lenguaje que nos aleja de Dios, y nos acerca a las tinieblas, ese es el lenguaje al que debemos deshacernos hoy. 

Lo que decimos, sin duda alguna tiene demasiado poder. Es necesario que entendamos el poder de nuestra lengua, y aprovechar el poder que Dios nos ha dado para declarar palabra de bien, para bendecir con lo que decimos, y para crear atmósfera de sanación y bendición con las palabras que empleamos. 

Entonces, es momento de decir una y mil veces:

Yo puedo, “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”; estas no son palabras trilladas, son palabras proféticas que nos permiten caminar en fe, y confiado siempre en el Señor. Así que cuando vengan los pensamientos de derrota, entonces debemos creer en esto. “todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. 

Yo nací para triunfar, no para fracasar. Dios nos ha escogido desde antes de la fundación del mundo, y cuando solo profesamos que hemos nacido para sufrir, entonces estamos escribiendo una historia muy aparte de lo que Dios desea para nosotros. 

De esta manera debes entender que en Cristo Jesús tú eres más que vencedor, y que a pesar de la prueba, o la circunstancia, tú has nacido para triunfar. No puedes jamás olvidar esto, naciste para ganar. 

Hoy debes renunciar a toda palabra de muerte y de fracaso en tu vida. Pide perdón a Dios por las veces que has enlazado tus palabras para maldecir, y pídele al señor que hoy ponga palabra de fe, de bienestar, de sueños y propósitos cumplidos, de nuevas metas.

No te ates más con los dichos de tu boca, no maldigas más tu propia vida, habla diferente, construye una vida diferente, libra tu boca de fuego del maligno, y pídele al padre que sea el fuego consumidor sanando tus labios, para cosechar los planes del eterno. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco 

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