Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas, Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario. Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Salmos 63:1-‬3 ‬‬‬

Cuando oramos desde el espíritu, lo divino de Dios se vuelca a nosotros, de tal manera que nuestra dependencia a él aumenta y nuestros pensamientos, anhelos y deseos se vuelven los de Dios. Nunca una persona podrá acceder a los misterios de Dios sino es a través de una vida profunda de búsqueda y oración. 

Oración cómo estilo de vida

Cuando buscar a Dios se vuelve solo un trámite para obtener una respuesta acerca de alguna situación bien sea física, emocional, económica, etc, perdemos de vista el verdadero sentido por el cual estamos orando, ya que la oración no fue establecida como un mecanismo de escape y desahogo. La oración te conecta con lo eterno y sensibiliza tus sentidos para no vivir en engaño.

Un cristiano sin oración se vuelve preso del error. Esto se debe a que pierde el propósito de la gracia que Dios depositó en su vida abriendo paso a la hipocresía y es allí cuando comienza a depender de la aprobación de los hombres y no de lo establecido por Dios.

“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” Mateo 6:5.

¿Puede existir la hipocresía en medio de la oración? Cuando solo quieres ser visto por los hombres si, cuando solo quieres expresar tu talento pero no bendecir al Señor si, cuando pones por encima de la gracia tus dones sí, es por eso que el texto bíblico comienza diciendo “Y cuando ores”; está expresión anuncia un llamado a los cristianos, que antes de orar, debe tener el enfoque correcto porque sin duda recompensa viene, pero son medidas por las motivaciones del corazón.

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” Santiago 4:3

La oración debe convertirse en la mejor inversión para la vida de un hijo de Dios. El apóstol Santiago expresa que los creyentes pedían para gastar en sus deleites, es decir, los dominaba el egoísmo, sus pasiones. 

Pedir mal es utilizar la oración viendo a Dios como una máquina de premios donde solo te acercas para ver que puedes conseguir. Muchos buscan las manos de Dios para ver que les puede dar, pero cuando buscas su rostro, es allí donde el Padre aprueba o no tu vida. 

Aun cuando la biblia en Mateo 7:7 dice “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”, es necesario entender que el canal por el cual es filtrada la oración se llama corazón. 

La oración como un estilo de vida, nace de lo secreto donde solo el Padre aprueba los corazones y pesa nuestros espíritus. Como seres humanos nos cuesta mostrar nuestras debilidades e insuficiencias, pero a solas con Dios, es la mejor oportunidad para que él trabaje en tu debilidad y seas fortalecido. 

“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” Mateo 6:5-‬6‬‬‬

Oración transformadora

A través de la oración Dios no solo quiere bendecirnos, también desea transformarnos. 

David en el salmo 63 expresa que su alma y carne anhelaban al Señor. Que su mayor necesidad más que otra cosa era poder ser transformado. 

Somos seres tripartitos creados por Dios con un espíritu, un alma y un cuerpo, todos con la amplia necesidad de ser llenos de Dios para así juntos servir y hacer la voluntad de Dios.

1 tesalonicenses 5:23Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”

El fin de la oración es transformación. Dios no puede responderte a menos que primero te transforme. 

El salmista clamaba: “Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficiosSalmo 103:1-2. 

Podrás ver sus beneficios cuando primero quebranta tu alma, eso es transformación. Una persona almática se vuelve un peligro para sí mismo si no es quebrantado por Dios. 

David por no tener un alma quebrantada, pudo vencer gigantes, pudo reinar naciones, pudo librar batallas, no se puede negar su fuerza, coraje y valentía, sin embargo, su alma no quebrantada hizo que el adulterio fuese su talón de Aquiles.

La transformación antecede la perfección. Nuestro señor Jesús fue perfecto, no hubo falta en él, aunque varias veces fue tentado no fue víctima de ninguna, porque un alma quebrantada solo responde a la voluntad de Dios y no a sus deseos.  

La oración te fortalece en el día de la angustia

“Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú” Mateo 26:39

Jesús, Dios hecho hombre, un ser tripartito con espíritu, alma y cuerpo, fue capaz de soportar el duro camino de la cruz y así cumplir con su misión de salvar la humanidad para que no se pierda y a través de él tenga la vida eterna, porque un alma sujeta abre paso a una vida de obediencia. 

Muchos somos tentados en volver atrás, en tomar de nuevo lo que en Dios ya soltaste, en abortar el plan divino, y sólo la oración transformadora podrá fortalecerte en el día de la angustia para que te mantengas en el camino correcto de tu propósito. 

La tierra árida, seca, de angustia y dolor que tenía Jesús en frente llamada “La Cruz” fue vencida a través de la oración y el alma quebrantada, de esta manera pudo experimentar el poder y la gloria que solo Dios otorga a aquellos que determinan ser dirigidos por el Padre en oración.

Este es el tiempo de llevar tu vida devocional a un nuevo nivel entendiendo la oración como un arma poderosa para alcanzar la transformación.

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