“Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre. Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; Como con un escudo lo rodearás de tu favor” Salmos 5:11-12.

Confiar en Dios

En medio de la sociedad donde vivimos, te das cuenta que nada es seguro. La seguridad es un mito, debido a lo desafiante y acelerado de como ocurren las cosas. Un nuevo estilo de vida nos ha arropado, caracterizado por modas, tendencias, seguidores, etc.

La tecnología, las redes sociales, lo virtual, ha tomado el mando en el día a día del ser humano. Si no eres parte de uno de ellos, no existes. Hoy todo es efímero, instantáneo, con tanta información, que a veces no da tiempo de procesar una y de repente llega la otra donde lo primero ya se olvidó.

Confiar en una persona se vuelve difícil cuando todos dependemos de la misma fuente llamada, nosotros mismos. Vales lo que tienes, no lo que eres. Parece que, si no tienes fama no tienes vida y no se trata de ser exagerados, pero si somos realistas, podemos notar que la deshumanización le está ganando a lo que realmente vale la vida.

Queremos todo tan rápido que ignoramos el valor de los procesos. Y así mismo queremos que Dios actúe, es decir, ya oré, ya ayune, ¿dónde está mi respuesta?  

Confiar en Dios es saber esperar. El salmista expresa “que se alegren todos los que en ti confían”. Es hermoso ver cuál debe ser nuestra actitud ante la espera. Si estás esperando algo de parte de Dios, entonces alégrate y no permitas que lo rápido del mundo que vivimos te desespere. 

La fe es lo único que trae seguridad, es lo único que no caduca, porque no nace de una moda, no llega de lo temporal, viene de lo eterno.

 “Porque por fe andamos, no por vista” 2 corintios 5:7. Vale la pena confiar en Dios, aunque no lo podemos ver, él es omnipresente, omnisciente, está en todo lugar, no en vano la biblia dice lo siguiente: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende” Salmos 34:7

Tu temor a él, tu confianza, activa el ministerio angelical para que trabajen a tu favor, en tu defensa. No hay enfermedad, no hay crisis matrimonial, no hay dolor que pueda derribarte cuando sus ángeles están contigo. Este es el tiempo de regocijo para aquellos que confían en su nombre.

En su palabra podemos encontrar seguridad: 

“Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado” Proverbios 18:10. 

“Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” Romanos 10:11

La importancia de la fe

Tener fe no es para cualquiera, y más aún cuando en su palabra dice: 

“y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe. Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal” 2 tesalonicenses 3:2-3.

No todos pueden creer el principio de la creación porque no es de todos la fe. Incluso, para participar de la bondad del Señor es necesario creer que él existe, es un principio de fe. 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan” Hebreos 11:6.

Esto es seguridad. Cuando determinas moverte por fe, deberás callar las voces de la incredulidad, de la seguridad, del miedo, si quieres recibir el galardón que viene de Dios a través de la fe. Entonces trabajarás por fe, creyendo que lo que haces es lo suficientemente bueno para tu desarrollo personal, familiar y que suma a los sueños que tienes por delante.

Amarás por fe, creyendo que en ti no se repetirá la historia de fracaso que ha querido rodear a tu familia con separación y dolor. Vivirás por fe, creyendo que el diagnóstico de enfermedad dictado en un papel tendrá que sujetarse al diagnóstico de sanidad y milagros que Dios sentenció para ti en su palabra. 

Escudo a nuestro favor

“Como con un escudo lo rodearás de tu favor” Salmos 5:11-12.

Más allá de lo que ven tus ojos, hay una verdad que nace de lo invisible y es allí cuando se conecta con la fe y produce una respuesta de Dios. Tu mayor seguridad es tu fe. 

“Es, pues, la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” Hebreos 11:1. Ten la certeza de que Dios está trabajando a tu favor, aunque no puedas ver, él está obrando, eso es fe. 

“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno” Efesios 6:16. 

Este es el escudo que te rodea, la fe. Que le cierra todas las puertas a tu enemigo y te permite deshacer todos los dardos que quieran venir en tu contra. Sobre todas las cosas, tómalo y vive con la convicción de que eres más que vencedor en Cristo Jesús. 

Dios es nuestra seguridad y nos dotó con todas las armas necesarias para hacer frente a este sistema caducado que solo quiere exhibir las tendencias de turno, como la incredulidad, el egoísmo, la falta de perdón, el divorcio, la muerte, la promiscuidad, y así anular el verdadero poder que solo viene de una vida de fe. 

La biblia registra en el libro de hebreos capítulo 11, la galería de la fe, a través de hombres y mujeres que lo dieron todo por establecer el Reino de Dios a través de su fe y determinación. 

Este es el tiempo de que se levante una generación que esté dispuesta a tapar boca de leones que rugen con leyes contrarias a la palabra, cruzar mares impetuosos llenos de afán por el éxito desmedido, y hacer de su fe el nuevo estilo de vida que demuestre que la verdadera seguridad es Cristo Jesús para así tener mejores sociedades que exalten el nombre de Dios.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

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