Una vez que a nuestra mente llega una nueva idea, comenzamos a soñar con ella. Por lo general empezamos a soñar y creer en su realización. 

Antes de llevarla a cabo, comenzamos a idearla, a seguir formándola en nuestros pensamientos.  Sin duda un nuevo sueño nos reta, nos desafía y nos hace llegar aún más lejos.   

Es más, a medida que vamos avanzando en la vida, nuevos sueños van apareciendo. El problema de soñar, es que a veces nuestra humanidad nos hace pensar, en alguna etapa que es difícil de alcanzar. 

Por mucho tiempo, he visto como la crisis, la economía, y hasta la misma pandemia, ha logrado  que muchas personas claudiquen a lo que soñaban y se conformen solo con subsistir. 

¡Desafíate, cree y espera! 

Si tienes un sueño, o una idea de Dios, debes desafiarte y creer. El proceso puede parecer largo, por lo que no puedes inquietarte; lo más importante es esperar en Dios, y creer que ¡SI! sucederá. 

Llega el momento en el que Dios usa todas esas ideas y las lleva al plano de la realización, pero debes ser paciente. 

Muchas veces renunciamos a nuestros propios sueños a falta de paciencia, queremos encontrar los resultados rápidos, y si vemos que tarda un poco, entonces empezamos a claudicar y renunciar. 

Un buen ejemplo de saber esperar lo encontramos en la biblia en el libro de Génesis, con la vida de José. Este hombre, vendido como esclavo,  estuvo en prisión y consumió su papel como gobernador a los 30 años. Lo que quiere decir, que tuvo que esperar 13 años para lograrlo. 

Realmente el tiempo es algo que no puede medirse, hay mujeres que sueñan y planifican ser madres a cierta edad, pero deben esperar unos años más. Pero en medio de esa espera, los sueños no pueden claudicar. 

No condiciones tus sueños 

Hay personas que han recibido un sueño de Dios y lo condicionan, o se dejan llevar por el mundo de las emociones. Si es así, será mucho más fácil retroceder y dejar a un lado lo que hemos creído y pensado. 

Cuando vemos la vida de José, una vez que sus hermanos lo negaron este pudo haberse dejado por el rencor y claudicar, pero no fue así. 

Sus hermanos rechazaron los sueños que él tenía en el corazón y esto pasa muchas veces. Cuando tienes en mente una idea divina y la compartes con alguien, pero resulta que ese alguien como no lo ve, puede burlarse, creer que estas locos, o llegar a tener envidia. 

Las palabras que recibimos no pueden condicionar nuestros sueños. Ni aun los ambientes donde vivimos, ni  la familia que tenemos, ni nuestro lugar de empleo. 

Hay gente muy creativa en una silla de una oficina, cumpliendo un horario por un sueldo básico, porque la condición del miedo no lo deja formar su propio negocio y se conforma con lo que tiene. 

Tienes que aprender a defender tus sueños 

José, a pesar de, nunca se separó de su sueño. Tampoco permitió que esas circunstancias ajenas le robara lo que él creía. 

José estaba claro, él sabía que en su visión había integridad, fe, y llamado divino, por eso no claudico. La pregunta que debes hacerte es, ¿hasta dónde estás dispuesto a luchar por tus sueños? 

En este sistema siempre encontrarás gente que te dirá:

  • Eso no es para ti 
  • Ya estás muy adulto para eso 
  • Porque no inventas algo mejor 

Incluso, a nuestros hijos a veces los condicionamos y les decimos que es lo que queremos que ellos sean, sin preguntarles con que sueñan. A lo mejor tenemos a un gran pintor, jugando fútbol. O, a una bailarina en clases de canto. 

Si bien es cierto, tú puedes ayudarlos a orientarlos, en cuanto a propósito, visión y servicio a Dios, debes dejar que ellos vayan fluyendo en sus dones y talentos. 

No le tengas miedo a los espacios en blanco 

Cuando un sueño de Dios viene a nuestra vida, siempre hay un espacio en blanco que debemos superar con la mejor actitud. 

En este espacio nos preguntamos, ¿cómo sucederá?, ¿Cuál será el tiempo?, es más, una vez que empieces a accionar, hay momentos donde debes esperar que todo tome su curso. 

Si te alineas a la voluntad correcta de Dios, aprenderás a depender de él y verás cómo poco a poco cada pieza irá encajando en el lugar. 

Y así como cuidas cada etapa de tu vida, no puedes dejar de cuidar tus sueños. 

Cuida tus sueños de:

  • Personas tóxicas 
  • De personas frustradas
  •  De malos consejeros
  • De quienes hablan solo de crisis 
  • Del enemigo 

Hay momentos donde debes actuar para ir cumpliendo los sueños que han sido depositados en tu espíritu, pero de vez en cuando debes dejar de pensar en el mundo real. 

¡Atrévete a jugarte todo por tus sueños!

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

compartir por messenger
compartir por Whatsapp