1 Timoteo 4:7 “Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad.

Es increíble la cantidad de tiempo que muchas veces se pierde con personas incorrectas, en ambientes que no edifican y conversaciones sin sentido, las cuales solo llevan al desgaste físico, emocional y espiritual.

Más que una advertencia, El apóstol Pablo, exhorta a un verdadero hijo en la fe (2 Timoteo 1:2) a no perder uno de los recursos más valiosos de su vida ministerial, como lo es el tiempo, en fábulas profanas y de viejas, las cuales no llevan a ningún lado. 

Vaya claridad de mensaje. Más que una advertencia, más que un consejo, se trata de una orden divina.

En versículos anteriores, el Apóstol le dice a Timoteo lo siguiente:  

1 Timoteo 4:1-5: 

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad. Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado”

Todo lo que Dios creó es bueno

Cuando la conciencia esta cauterizada por falsas enseñanzas, se gestan las fábulas profanas. 

Una fábula es una narración que nace de la imaginación (hecho no real) para dar una enseñanza y lo profano, es todo lo contrario a la verdad establecida por Dios.

Es decir, cuando ambas se juntan, la persona comienza a vivir guiada por el engaño, la hipocresía, falsas doctrinas y se comienza un proceso selectivo de lo que puedo tomar de Dios y lo que no.

Todo lo que Dios creó es bueno y nada es para desperdiciarse. Jesús mismo enseñó en Juan 12:30 “el que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama”. Este es el mejor tiempo para estar en el equipo de Jesús, de no profanar lo que él ya santificó. 

Que tu vida no sea un desperdicio por causa de no aprovechar tu tiempo de bendición, es el momento de recoger, de desechar lo viejo, en Dios nada es desperdicio, no hay pérdida, todo es bueno, todo es para provecho.

Sobre ti hay una palabra, camina sobre ella 

El apóstol Pablo fue claro con Timoteo, ya que él sabía de dónde venía y dónde estaría. Timoteo nace en medio de una familia cristiana, con una fe no fingida, que habitó primero en su abuela Loida y en su madre Eunice y que estaba seguro que existiría en Timoteo. 

Es por ello que le exhortó a no ser preso de lo que quería predominar en sus días, la apostasía, la confusión, perder el tiempo y pasar de tener una fe no fingida a una mente cauterizada.

Para desechar lo viejo, necesitas abrirte a lo nuevo que Dios ha diseñado para ti.

Ábrete a lo nuevo que Dios tiene para ti 

La muerte es un proceso natural, aunque doloroso, por el cual toda persona en un momento de su vida le toca transitar. 

En el libro de Lucas 24:39, Jesús aparece a sus discípulos, luego de su muerte, pero ahora resucitado. 

Ellos piensan que es un fantasma porque, jamás habían visto a alguien resucitar. Jesús le pide que toquen sus manos y pies y que le den algo de comer porque tenía tres días sin haber probado un bocado. 

Esto era nuevo para ellos. 

Estaban acostumbrados a un evangelio de palabras, de muchas veces tener que lidiar con el humanismo de los fariseos, las críticas de los propios judíos, pero ahora estaban conociendo el evangelio de resurrección. 

Una experiencia que les cambió su perspectiva, avivó su fe, cambió su lamento, de tal manera que el versículo 40 de Lucas 24 dice que se encontraban llenos de gozo, aun no lo creían y estaban maravillados.

Solo Jesús tiene la capacidad de sorprenderte con nuevas cosas en los momentos más grises de tu vida. 

Tristeza por gozo, lamentos por baile, dificultades por maravillas, es lo que se manifiesta cuando dejas que lo nuevo de Jesús, repose en tu vida.

Ahora podemos entender porqué el Apóstol Pablo fue tan insistente con el joven discípulo Timoteo, en no dejarse atrapar por las “fábulas profanas y de viejas” – bastante explícito – para así no perderse el camino tan extraordinario que estaba delante de él, como lo es el evangelio de Reino.

Basta ya de vivir una vida sin fe y compromiso 

Es tiempo de decir basta ya a un evangelio acomodado, de mucha ley y poca gracia, alto en calorías de cuentos de viejas – como lo dice el Apóstol Pablo –  pero bajo en proteínas poder. 

Basta ya de ver la biblia como un libro discutible, cuando debe ser creíble.  No te dejes atrapar por el espíritu de este siglo, que quiere simpatizar y crear una opinión a lo que Dios estableció como una ley. 

Ten presente, todo lo que Dios creó es bueno.

Recuerda que “si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido, “1 Timoteo 4:6” 

Ejercítate en la piedad

Para combatir este espíritu incorrecto, Timoteo recibe una orden que pondría en práctica y sería la clave en su transitar como hijo de Dios. 1 Timoteo 4:7 “Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad.

Este es un llamado a la acción. 

Es el grito divino de los padres apostólicos, de la fe, para esta generación. Práctica la piedad. 

Sé compasivo, practica la misericordia, no encajones tu llamado, ábrelo al mundo, a los que te rodean. Identifica a los cauterizados y destrabarlos. Te conversaciones trascendentes, transforma los ambientes, sé genuino, sé cristiano. 

Ponte en acción

Utiliza los diferentes medios de comunicación y sé un canal de bendición. Lo nuevo del mundo no necesariamente es lo malo del Reino. 

Necesitamos redimir su uso y así a través de Jesús, impactar al mundo con su mensaje.  Menos fábula, más de Cristo. 

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