Una de las trampas más grandes que el enemigo coloca en nuestras vidas cuando pasamos por momentos difíciles, es cambiar nuestras confesiones. 

Es muy sencillo adorar a Dios cuando todo está bien, y agradecerle en los momentos más felices de nuestra vida, pero que difícil se torna cuando la tormenta arrecia sobre nuestras vidas. 

Es allí donde debemos hacer un “stop” y preguntarnos ¿Qué sale de nuestras bocas”, clamamos a Dios, o simplemente renegamos de su verdad. 

En la biblia, podemos encontrar a una persona que en medio de la adversidad hablo calamidad y no supo controlar su boca. 

Lo leemos en el libro de Job, leemos Job 2:9 Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

La esposa de Job, no logró disciplinar sus palabras en medio de la tormenta, al contrario, sus emociones y su dolor la llevaron a expresar lo que profundamente había en su corazón, una incredulidad al Dios de su esposo. 

Muchas veces, las palabras que decimos tienen un poder inmenso en esta vida. Lo podemos leer en:

  • Proverbios 18: 21 La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.
  • Proverbios 13: 3 El que guarda su boca guarda su alma;
    Mas el que mucho abre sus labios tendrá calamidad.

No existe ninguna duda que quien solo sabe hablar calamidad, trae calamidad a su vida. Pero quien aprende a hablar palabra de fe en medio del dolor, solo puede acarrear paz y consuelo. 

¿Qué palabras salen de nuestra vida cuando la presión llega?

La mujer de Job habló maldición, incluso le propuso a su esposo maldecir al Dios al cual él adoraba. 

A veces decimos palabras muy ligeras, pero que tienen un peso y un trasfondo muy grande. 

Cuando decimos, ¡Esto no va a cambiar!, o solo hablamos desde el sufrimiento, lo que añadimos a nuestra alma es dolor, amargura y frustración. Pero cuando creemos desde nuestro espíritu que la gloria de Dios es más grande que la tempestad, todo cambia. 

Una boca que se usa para dar gratitud, puede llegar a ser bendecida con el sello de la presencia de Dios. Mira lo que dice el libro de proverbios capítulo 15 versículo 14: 

“El corazón entendido busca la sabiduría; Mas la boca de los necios se alimenta de necedades”. 

Buscar la sabiduría de Dios es tener intimidad con él, y entender que su plan siempre es soberano. Muchas veces pasarán cosas que no entenderemos, pero la misma biblia dice que los que Aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. 

Las palabras de bien le dan sanidad a tu cuerpo 

Aun así, nuestra salud física y espiritual se puede ver interferida por las palabras que hablamos y lo que decimos.

 “Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo”. Proverbios 16: 24 

Cuando repites constantemente algo puede ser que eso te suceda. Pero cuando hablas el bien, entonces la misericordia de Dios te alcanzará. 

En medio de una pérdida de un ser querido, no hay mejor forma de consolar nuestros corazones que decir ¡Padre, no entiendo pero acepto tu soberanía!, en medio de cualquier enfermedad, puedes orar al padre y decir ¡En medio del dolor, sé que tu estas presente!, estas palabras podrán aliviar tu alma. 

Las palabras de que decimos revelan el corazón 

Hay personas que con solo hablar te das cuenta que son una fuente de bendición, es un deleite escucharlas y ver lo amable que son con sus palabras. Te das cuenta que sus palabras son de amor, de fe y de sabiduría. 

Pero hay quienes hablan solo calamidad, desastre, desgracia y enfermedad. Hablar con personas así solo hará que venga a nosotros una nube gris de dolor, amargura, o ansiedad. 

Desde la percepción que hables, revelarás el corazón que tienes. 

Aún en los tiempos que vivimos, nuestra salud mental se ve orientada por lo que hablamos, o escuchamos. 

Hay que considerar que muchas veces nuestras palabras revelan el corazón que tenemos. Podemos hacerle creer a muchos que amamos a Dios, pero cuando el golpe llega, las palabras  son las que le harán mérito a eso que hemos proclamado antes. 

Cuida tus palabras para con los demás 

  • Cuida muy bien lo que dices, puedes hablar bendición para los que te rodean, o hablar maldición. 
  • Cuida las palabras con tus hijos, por muy sencillas que parezcan, hay palabras que los pueden marcar por completo. 
  • Cuida la forma en cómo te expresas con tu cónyuge, hay heridas muy grandes que se quedan grabadas en nuestro corazón por medio de las palabras. 

Por último, te regalo este versículo, atesóralo: 

Lucas 6: 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Que tus palabras siempre sean de compasión, amor, perdón, esperanza, y gracia, porque estas palabras siempre vendrán del espíritu. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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