Génesis 38: 18 Y aconteció que al salírsele el alma (pues murió), llamó su nombre Benoni; mas su padre lo llamó Benjamín.

Raquel tras el proceso de parto con su hijo, lo quiso llamar “Ben-Oní” que significa el hijo de mi dolor, pero Jacob cambió su nombre por “Benjamín”, el cual significa “hijo de la diestra”, o “hijo de mi mano derecha”. 

Usaré solo este versículo de referencia para hablar de la importancia de bendecir a nuestras generaciones aun cuando están en el vientre. Muchas parejas no lo reconocen, pero solo nosotros tenemos el poder de bendecir a nuestros hijos aun cuando están en estado gestacional. 

Muchos padres no lo comprenden, pero solo nosotros podemos bendecir o maldecir la vida de nuestros hijos aun antes de nacer. 

Por mucho tiempo fui una mujer llena de temor, insegura a muchas cosas en mi vida, pasaba mucho tiempo deprimida por las circunstancia. Un día quise buscar la raíz de porque mi vida era así, tan llena de llanto. 

Hasta que un día hablando con mamá, le pregunté cómo fue su embarazo conmigo, y me dijo que pasó largo tiempo llorando a la ventana de su casa, esperando a que papá regresará por las noches, pues en ese tiempo su relación de pareja no marchaba bien. 

Yo era la segunda de 5 hermanos, y la primera siempre fue la ilusión de la casa, pero al llegar yo de forma tan repentina, con mi hermana de tan solo un año, las cosas cambiaban para mamá. 

Ese día descubrí porque tantos miedos me acechaban y porque todo lo quería solucionar con lágrimas. Ese día no juzgue a mis padres, pero comprendí que todo en nuestras vidas en un vínculo emocional y espiritual que aún se gesta desde el vientre. 

Todas las madres y padres tenemos como bendecir la identidad de nuestros pequeños antes de nacer, por eso ante la acción de Raquel, Jacob reaccionó y cambió la identidad del niño. 

Bendice a tu hijo desde el vientre

1 de Samuel 1: 20 Y a su debido tiempo, después de haber concebido, Ana dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Porque se lo he pedido al Señor.

La historia de Ana es una de las historias más admiradas de maternidad que uno puede encontrarse en la biblia. Ana oraba y clamaba a Dios por un hijo, y su tiempo de esterilidad la llevó a vivir en amargura. 

Su anhelo, como el de muchas mujeres hoy en día era convertirse en mamá, por lo que ella supo marcar a su generación aun antes de nacer. Versículos anteriores, dice que Ana oraba y le decía al Señor «SEÑOR Todopoderoso, mira lo triste que estoy. ¡Acuérdate de mí! No me olvides. Si me concedes un hijo, te lo entregaré a ti… 

Ana conoció el poder de bendecir a su generación aun antes de nacer, por ende lo dedicó a Dios. 

Ahora bien, me gustaría darte algunos consejos para que puedas emplear esta bendición desde el vientre. 

Lo primero, si estas en la búsqueda comienza a orar por tu futuro bebé, no es necesario saber que has concebido para trazar una bendición sobre él. Tanto la madre como el padre, son los únicos capaces de generar un ambiente espiritual y de protección sobre el bebé. 

Lo segundo, una vez sepas el sexo, comienza a orar en base a su identidad. Ora por lo que quieres ver en él, por lo que quieres que se desarrolle. 

Si eres una mamá que estas en proceso de gestación, pídele a Dios que sea controlando todo aquello que la ciencia llama hormonas, que no haya ningún indicio de rechazo sobre la vida de tu hijo. Debes expresarle por medio de palabras que es deseado, amado y querido. 

No te dejes llevar por el estrés emocional, o por los temores, debes aprender a crear un cerco emocional sobre tu pequeño. 

En el caso del padre, la bendición sobre tu hijo también la puedes aplicar siendo afectivo con tu esposa, respetando, acompañando y honrado cada paso que ella da. Al mismo tiempo que puedes orar y marcar un destino profético sobre el bebé. 

En fin, sepan que van a hacer padres, o están en proceso de búsqueda, marquen el destino de sus pequeños antes de nacer. 

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