Como cristianos, es necesario saber lo que opina Jesús respecto al dinero, debido a que este es un aspecto importante de nuestra vida diaria. Este es un tema delicado, debido a que acarrea múltiples pecados y se debe manejar con cuidado para no caer en desgracias económicas. La mejor forma de manejarlo sabiamente, es conociendo y aplicando lo que Jesús decía respecto a este.

No debe ser la motivación principal de tu vida

Jesús enseñó que cualquiera que quisiera ser su discípulo, debía negarse a sí mismo y tomar su cruz (Mateo 16:24). Esto implica hacer diversos sacrificios, los cuales pueden implicar perder familia y amigos, o según Lucas 14: 26, también pueden implicar sacrificar dinero.

Prueba de ello, es que el Lucas 18:18 un joven le preguntó a Jesús que qué debía hacer para obtener la vida eterna. Jesús le dijo que debía obedecer los diez mandamientos, a lo que el joven le respondió que esto lo había hecho desde su niñez. Pero, Jesús le dijo que aún le faltaba vender todo lo que tenía y darlo a los pobres, para luego seguirlo, por lo que el joven se entristeció porque tenía muchos bienes.

Esta fue la manera como Jesús constató que la motivación principal de este joven eran las riquezas. Es decir, no le iba a ser posible entregarse por completo, debido a su excesivo amor al dinero. Fue entonces que en el versículo 24 Jesús dijo que cuán difícilmente entrarían los ricos al reino de los cielos. Pero, nota que Jesús dice que es difícil, más no imposible.

En la Biblia se relatan historias de patriarcas como Abraham que a pesar de sus riquezas fueron salvos. Pero, esto lo lograron porque tenían un carácter bien formado y ponían a Dios como prioridad. De hecho, en Mateo 6:24 Jesús explícitamente explica mediante una parábola que no podemos servir a dos señores, es decir, a Dios y a las riquezas.

Debemos pagar nuestros impuestos

La mayoría de las personas optan por evadir impuestos, reducirlos, pero, ¿Qué opina Jesús al respecto? Su respuesta a este tema lo encontramos en Mateo 22: 17. En este pasaje, pidió una moneda y preguntó que de quién era la cara que se mostraba en esta, a lo que respondieron “de César” y Jesús respondió que diéramos a César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.

Esto implica que sus seguidores deben pagar sus impuestos al gobierno. Además, este tema lo reiteró el apóstol Pablo algunos años más tarde en Romanos 13:6-7. De hecho, Jesús nos dio ejemplo, debido a que él mismo pagó sus impuestos, conjuntamente con Pedro.

Enseñó que era necesario diezmar

La segunda parte del versículo de Mateo 22:21 explica que es necesario dar a Dios lo que le pertenece, pero ¿Qué le pertenece a Dios? Si bien, para nosotros puede pasar desapercibido, los judíos inmediatamente entendieron que se refería a la ley del diezmo ordenada en Levítico 27:30 y Deuteronomio 16:16-17.

Diezmar implica darle a Dios el 10% de nuestros ingresos, mientras que las ofrendas implican regalos voluntarios de nuestra parte para Dios. Por lo tanto, cuando Jesús hace mención que era necesario dar al César lo que le corresponde y a Dios lo que le corresponde, también implicaba que era necesario dar los impuestos sin dejar de dar los diezmos y ofrendas.

La ventaja es que Dios promete bendición para quienes den sus diezmos y esto lo podemos ver en Malaquías 3:8-10. También, sabemos que como cristianos, al estar en obediencia y pagar nuestros impuestos, implica una bendición financiera.

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