Según salmos 24:1 Dios es el creador de todas las cosas y dueño de todo lo que podemos ver. También, te provee de las fuerzas, energía y sabiduría para que trabajes y hagas lo necesario para trabajar y hacer dinero para proveer para tus necesidades y las de tu familia.

Todo esto implica que somos administradores de lo que Dios nos ha dado y por lo tanto, es necesario que entendamos lo que esto implica. Por ello, a continuación, explicaremos todo lo que implica ser administradores de lo que Dios nos ha dado.

¿Cómo debemos usar lo que Dios nos ha dado?

El Padre celestial nos ha proporcionado nuestros cuerpos y nuestras vidas, así como nuestro talento e inteligencia, con nuestras posiciones y recursos. Además, a todos los que confían en su hijo para salvarse, les ha dado gratuitamente una nueva vida dirigida por el Espíritu Santo. Pero, ¿Qué uso debemos dar a los dones que Dios nos ha dado? ¿Con qué fin Dios los ha derramado en nosotros?

Según 2 Corintios 5:15

Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

Todo lo que Dios nos ha dado es para que vivamos para Dios. En este versículo, la misión de nuestras vidas es simple, pues, debido a que Cristo murió por nosotros, es necesario que vivamos para Él, pues esta sería una respuesta apropiada por su sacrificio. 

Por lo tanto, podemos dar nuestra vida en servicio a Dios y a otros, pues estamos confiados de que otra vida más allá de esta nos espera después de la muerte. De hecho, según 1 Corintios 10: 31 nuestra forma de vida correcta sería vivir para la gloria de Dios.

Esto implica que la manera correcta para administrar nuestras finanzas y todo lo que Dios nos ha dado, es analizando si lo usaremos para algo que bendiga a nuestros hermanos y para dar gloria a Dios. En caso de que esto nos es así, lo mejor es declinar de esa actividad. Aparte, es necesario incluir en nuestro presupuesto aquello que sirva para bendecir a otros y extender el Reino de Dios, pues es una forma de honrar a Dios con los recursos que Él te ha dado.

Dios nos insta a que nos manejemos con sabiduría

En Mateo 25: 14 al 30 El Señor Jesucristo enseña que debemos usar con sabiduría el dinero y los recursos que Dios nos da. Pero, Dios no pretende que todos alcancemos los mismos logros, debido a que a todos nos ha provisto de diversos recursos. Sin embargo, si espera que estos recursos sean usados por nosotros de la mejor manera posible.

De esta forma, no pasarás tu vida centrado solo en ti mismo, sino también al servicio de los demás. Pero, te has preguntado específicamente, ¿qué es lo que Dios quiere que pongas a su disposición? Pues, bien, Dios quiere que pongas a su disposición no solo tus bienes financieros, sino también lo siguiente:

Tu vida: Como una forma de agradecimiento

En Marcos 10:46-52 Jesús sanó a Bartimeo y le dijo que era libre de ir a donde quisiera, pero él decidió seguir a Jesús. Esta misma libertad Jesús nos la otorga a todos, pero quienes realmente desean vivir como discípulos de Cristo tomarán la decisión de Bartimeo y seguirán al Maestro.

Esta es una forma de agradecerle por habernos dado una nueva vida. Además, de esta manera lo que hacemos es invertir la vida que ya Cristo ha salvado para nosotros.

Tu vida: Como un sacrificio vivo

Romanos 12:1-2

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Gracias a la inmensa misericordia de Dios, nuestros pecados fueron borrados y la vida eterna es nuestra. Por ser nuestra, por fe, San Pablo nos estimula a ofrecernos como sacrificios vivos.

Antes de que llegara Cristo, los judíos ofrecían la vida de animales como pago simbólico por sus pecados. Ahora que Cristo ya ha hecho el pago único y total por el pecado, no tenemos que morir por nuestros pecados. Más bien, podemos ofrendarnos a Dios, vivos, para que Él disponga de nuestras vidas como lo crea conveniente.

Esta ofrenda de nosotros mismos sólo es posible después que nos hayamos reconciliado con Dios por medio de la fe en Cristo. Las personas que no conocen a Dios propiamente tratan con frecuencia de llegar a acuerdos con El “Señor, yo te serviré si tú haces tal y cual cosa por mí”. Pero Dios es el único que puede hacer los tratos diciendo “Acepta la salvación de mi hijo y podrás tener la dicha y ventura de vivir para Él”.

Cargando su cruz y siguiendo a Cristo

En San Marcos 8: 34-38 Jesús expresa que el que quiera ir en pos de Él debía negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirle. Esto expresa un completo reto, pero también representa una promesa, debido a que Jesús está diciendo que vale la pena cargar tu propia cruz y seguirlo, porque esta es la forma de encontrar la vida. Todas las formas ociosas y egoístas de ir por la vida no son más que callejones sin salida. Pero, siguiendo los pasos del amoroso servicio de Cristo encontraremos vida.

Sin embargo, ¿Cómo dedicamos nuestra vida a Dios? Esto lo hacemos poniendo a Su disposición todo lo que tenemos: Nuestro dinero, nuestro talento, tiempo y habilidades. Estas son las cosas ue importan en la vida y por lo tanto es necesario que estén a disposición de quien sabe que es lo mejor para nosotros.

De igual modo, esta es la forma de demostrarle a Dios que le amamos, pues no basta con solo decirlo con palabras. 

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