Una de las razones por las que puede que nuestras finanzas no fluyan es debido a que estamos atados por algún pecado financiero que impiden que las bendiciones de Dios nos alcancen. Por ello, reconocerlos y arrepentirse de ellos puede ser la diferencia para obtener bendiciones financieras.

Aquí te explicaremos cuales son estos pecados para que los detectes en tu vida y puedas orarle a Dios para arrepentirte. También, debes pedirle a Dios que te ayude a sanar tu corazón y te haga fuerte para no volver a caer en estos pecados financieros.

Avaricia

Lucas 12:15

“Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.”

La avaricia se puede definir como un afán desordenado por poseer y adquirir riquezas. Alguien avaricioso es quien solo vive para adquirir riquezas y se complace solo viendo todo lo que ha adquirido, asesorándolos como lo más importante en su vida.

Lo perjudicial de este pecado es que todo lo demás en su vida pasa a un segundo plano y nunca está conforme con lo que tiene, sino que constantemente quiere más. De hecho, llega a perjudicar su relación de familia, pareja y amigos, por la adquisición de nuevos bienes y considera sus bienes más importantes que todo lo demás.

Incluso, con este pecado, la relación con Dios pasa a un segundo plano, pues considera más importante sus riquezas y pone su confianza directamente en ellas y no en Dios. Incluso, con este pecado se cae en el egoísmo, pues el avaricioso es incapaz de desprenderse de lo que tiene para ayudar a otros, pues su principal dios es lo que tiene.

Codicia

Proverbios 21:26

“Hay quien todo el día codicia; Pero el justo da, y no detiene su mano.”

La codicia se define como el afán excesivo por obtener riquezas y bienes y para ello vive trabajando afanosamente, pues piensa que con la obtención de riquezas será feliz. El peligro de este pecado es que en el corazón de la persona ahoga la palabra de Dios, haciendo imposible que esta penetre y cambie su vida.

Una persona codiciosa que solo trabaja afanosamente por la codicia de su corazón, es decir, con una motivación incorrecta, corre el riesgo de caer en otros pecados para obtener dinero. Esto es debido a que no conocerá límites solo por obtener lo que quiere, llevándole a robar, estafar o cometer otros delitos de ganancias deshonestas. 

Este tipo de ganancias deshonestas, tarde o temprano le llevará a la ruina, pues las ganancias deshonestas solo traen maldiciones a la vida del hombre.

Envidia

Proverbios 14:30

“El corazón apacible es vida de la carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos.”

La envidia es definida como el dolor o desdicha por no poder obtener lo mismo que otra persona posee. Una persona envidiosa solo vive deseando tener lo que otro tiene, pero sin poder alcanzarlo, lo que evita que este pueda ser feliz con lo que tiene.

El problema de los envidiosos es que están ciegos, pues no pueden ver con agradecimiento lo que tienen, pues siempre van a considerar que los que otros tienen es mejor. Por ello, continuamente desprecian sus bienes y esta falta de agradecimiento se torna en un círculo vicioso de amargura.

Por ello, bien lo dice él proverbios que esta actitud ante la vida carcome los huesos, pues pronto produce amargura en el cuerpo, convirtiéndose en una enfermedad. Esta enfermedad, más adelante será el devorador de sus finanzas.

Si te has identificado con alguno de estos pecados financieros, aún no es tarde para ti, pues mientras estés vivo, tienes la oportunidad de acercarte a Dios y arrepentirte. Solo abre tu corazón y ora a Dios con sinceridad arrepintiéndote y pidiéndole su ayuda para cambiar tu corazón y tu forma de ver la vida. Puedes estar seguro de que Dios te escuchará y te ayudará.

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