Filipenses 3

Cuídense de esos perros, cuídense de esos que hacen el mal, cuídense de esos que mutilan el cuerpo. Porque la circuncisión somos nosotros, los que por medio del Espíritu de Dios adoramos, nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en esfuerzos humanos. 

Una de las preguntas que siempre debemos hacernos como gente de fe, es ¿con quién andamos?, definitivamente aunque no lo queramos ver, las personas que nos rodean sí que pueden en cierto aspecto influir en nuestro entorno. 

Y cuando hablamos de las personas que hacen el mal, no solo nos referimos aquellos que corren desesperadamente al pecado, sino también aquellos que usan su lengua y su boca para maldecir, y generar el mal entre otros. 

Cuando deseamos caminar en el espíritu, debemos tener muy presente lo que dice Filipenses 3, cuidarnos de las personas que hacen el mal, es cuidarnos de aquellos que buscan mutilar y dañar el cuerpo. 

El tipo de gente que dice tener fe, pero solo crítica a los hombres de Dios, y usa su lengua tóxica para maldecir a otros. 

Hay un momento en nuestras vidas donde debemos aprender a hacer separaciones, para poder avanzar en nuestro futuro y alcanzar el propósito de Dios. Debemos pedirle a DIOS que active nuestro discernimiento, porque sí que hay personas que no nos convienen, y no podemos seguir avanzando con ellas al lado. 

¡Apartarse del mal! 

La biblia dice en 1 de Pedro 10 En efecto,

“el que quiera amar la vida
    y gozar de días felices,
que refrene su lengua de hablar el mal
    y sus labios de proferir engaños;
11 que se aparte del mal y haga el bien;
    que busque la paz y la siga.
12 Porque los ojos del Señor están sobre los justos,
    y sus oídos, atentos a sus oraciones;
pero el rostro del Señor está contra los que hacen el mal”.

Amar la vida, continuar con el propósito de Dios para nuestras vidas, avanzar en su proceso, y vivir plenamente, es solo posible si comenzamos a apartarnos del mal. La biblia dice que los ojos del Señor está sobre los justos, y en todos los días de nuestra vida debemos caminar en justicia e integridad, para así alcanzar el corazón de Dios. 

Todos los días de nuestra vida debemos caminar haciendo el bien y apartarnos del mal, y esto no solo se refiere a la acción que tenemos con otros, sino las palabras que también decimos a otros. 

Más delante de esos versículos, el apóstol Pedro hace hincapié en la forma en cómo debemos vivir, En fin, vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados, para heredar una bendición.

La forma de encontrar la paz es vivir en armonía, es compartir las penas y alegrías con otros. Es activar el amor fraternal, ser compasivos y humildes, y no devolver mal por mal. Ante todo esto podremos ver las maravillas de Dios obrando sobre nuestras vidas. 

Apartarnos del mal es dejar de vivir en pleitos, contiendas, insultos, y todos aquellos sentimientos que nos atrapan y nos encadenan a vivir en dolor. Apartarnos del mal es caminar siempre en justicia, practicando el amor genuino, y no juzgando ni criticando a quien ha caído en un problema. 

¡Deja de ser esclavo!

Gálatas 5 ¡Jesucristo nos ha hecho libres! ¡Él nos ha hecho libres de verdad! Así que no abandonen esa libertad, ni vuelvan nunca a ser esclavos de la ley.

Hay mucha gente esclava de su propia alma, de lo que le hicieron, de lo que vivieron, del pasado, de lo que no han logrado superar. Es allí donde pueden decidir seguir a Jesús, pero si no reconocen que el Señor los ha hecho libre, entonces vuelven a vivir sujetos a la esclavitud de las tinieblas, de la ley. 

Vivir en esclavitud es dejarnos llevar por los malos deseos, por lo que no proviene de Dios, es allí donde debemos entender lo que el señor ha hecho por nuestras vidas, y esto nos debe llevar a saber que no somos guiados por la carne, sino somos direccionados por el Espíritu. 

Cuando nos dejamos guiar por el espíritu sólo podremos obedecer a Dios, porque él será el único que podrá guiarnos. Y viviremos en paz, sin necesidad de hacer el mal. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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