Colosenses 1:3 con tal de que se mantengan firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que ofrece el evangelio. Este es el evangelio que ustedes oyeron y que ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo, y del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor.

Si algo siempre debemos evaluar como cristianos es ver dónde está cimentada nuestra fe. Muchas veces cuando las circunstancias nos arropan, debemos examinarnos ¿cuál es nuestra actitud frente a ello? 

Dios te conoce y sabe todo de ti, puedes estar seguro que aun en medio de la tempestad, él no falla; pero aunque sabemos esto, a veces los vientos huracanados hacen que salga nuestro verdadero yo. 

Y no está mal, podemos irritarnos, podemos en algún momento sentirnos mal, incluso, a veces es necesario llorar, pues las lágrimas nos ayudan a limpiar el alma. Pero la pregunta es, después que el dolor pasa, ¿hacia dónde se dirige nuestra fe? 

Nuestra roca fuerte 

Salmo 31:3 “Porque tú eres mi roca y mi castillo; Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.

En ocasiones nos cuesta entender esto, pero es importante mantenerlo siempre en nuestra mente, el señor es nuestra roca firme, y él es quien guía nuestros caminos.

La fe, así como la oración, y la predicación, es algo que puede mover el corazón de Dios. Pero sin fe, es imposible agradar a Dios. 

Solo una persona de fe se atreve a hacer cosas que van más allá de sus limitaciones; por fe, Abraham y Sara lograron concebir su hijo a una edad bastante adulta. Por fe, Moisés se mantuvo y pudo guiar al pueblo de Israel. 

La fe solo puede llegar a través de la comunión con el Padre; y fe también es aceptar su voluntad, a pesar de que a veces hay cosas que no entendemos. 

Edifica tu casa sobre la roca 

Mateo 7:24  24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.

La biblia nos da este ejemplo a través de una parábola del Maestro. Y es que cuando nosotros cimentamos nuestra fe en Cristo Jesús, no habrá nada que pueda movernos de ahí, porque solo él es quien puede darnos seguridad. 

No sé cuál es tu tribulación en este momento, tú conoces bien qué es lo que te está afectando en este momento. Puede ser una tribulación financiera, escasez, deudas, una hipoteca por pagar, falta de empleo, o un negocio inconcluso. 

Tal vez sea una enfermedad, o una separación familiar. La muerte de un ser querido, o la etapa rebelde de un hijo. Sea cual sea, lo que debes saber es que tu fe debe ser como esta casa cimentada en la roca firme; en CRISTO JESÚS. 

Las cosas temporales no tienen nada de eterno, y no nos ayudan a consumir el propósito del padre. 

Pero cuando colocamos la mirada en lo eterno, veremos cómo se cumplen las promesas de Dios en nuestra vida, a pesar de las circunstancias difíciles. 

Más adelante, en el versículo 26 Jesús hace otra comparación. 

Mateo 7:26-27 

26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

Edificar nuestra vida sobre la arena, es confiar en cosas pasajeras, y no darle permiso al Espíritu Santo para que obre en nuestras vidas. 

Si le pedimos a Dios por un milagro, bien sabemos que debemos confiar en la medicina, pero nuestra fe debe estar cimentada en Dios. 

Si le pedimos por un milagro financiero, debemos crear estrategias, pero también debemos orar y permitir que el actué, sin perder la fe. 

Cuando nuestra vida está cimentada en la arena, todo lo que nos pase nos va a mover, nos va hacer perder la fe, la comunión y la esperanza en el padre. Y por más fuerte que sea la circunstancia, no podemos jamás perder de vista al Padre eterno obrando en nuestras vidas. 

Incluso, en esas tormentas que parecen que no tienen luz, aun allí debemos hacer todo por entender que el Padre sujeta nuestra mano.

Gózate siempre en Dios 

Siempre hay circunstancias que mueven nuestras vidas y nos hacen perder la fe, pero debes saber que el gozo del Padre debe estar en tu vida. El gozo del señor es nuestra fortaleza, y aunque haya momentos donde viene la aflicción, no podemos olvidar a quien nos salvó. 

Habacuc 17: 

17 Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; 18 Con todo, yo me alegraré en Jehová, Y me gozaré en el Dios de mi salvación. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

 

 

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