Hay algo que tenemos que entender en nuestras vidas, y es que con el pecado de Adán, comenzamos a vivir una vida limitada en cuanto a la intimidad con Dios, pero lo fuimos recuperando gracias a nuestro señor Jesucristo. 

Tenemos que entender que nuestra naturaleza es natural, pero recuperamos nuestra naturaleza divina gracias al Espíritu Santo. 

La biblia dice en 2da de Pedro 1: 4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

Este versículo nos enseña que por medio del Espíritu Santo podemos vivir con fuerza y poder de ir más allá de nuestras limitaciones. Es la bendición que nos impulsa a seguir y hacer las cosas que van más allá de nuestro entendimiento. 

El señor Jesús le da la importancia del Espíritu Santo a sus discípulos y les dice Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré”. 

Él fue enviado para cosas más relevantes, y una de ellas es hacernos cosas, que con nuestra humanidad natural no podríamos hacerlo. 

Durante este proceso, los discípulos podrían sentir dolor, porque sabían que perderían al Maestro, pero en ese tiempo el Espíritu Santo estaba encapsulado solo en Jesús, por eso vemos la promesa que deja el Padre con respecto al Espíritu Santo. 

Hechos 1: pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

¿Qué hace el Espíritu Santo en nuestras vidas? 

  • El Espíritu Santo te desafía, sin la comunión con él, no podríamos entender los misterios del Padre
  • Nos lleva a creer y a dejar de lado toda incredulidad. 
  • Aviva lo sobrenatural que hay en nuestras vidas, y nos dimensiona en todas las áreas. 

Cuando tienes comunión con el Espíritu Santo, te atreves a llegar a una dimensión espiritual nunca antes vistas y no solo eso, entiendes y crees que Dios te respalda en cada paso que das. 

Como cristianos debemos aprender a desarrollar nuestra vida en comunión con el Espíritu Santo. 

Me gusta la biblia cuando dice en Efesios 5:18 “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,

Ser llenos del espíritu santo, esta es una de las mejores claves para aprender a entender los momentos y superarlos. 

Cuando nos conectamos con el Espíritu Santo, no solo llegamos a una nueva dimensión espiritual, sino también establecemos una comunión que nos abre puertas en el área material, física, financiera, y productiva. 

Lo mejor de todo, es que el espíritu del señor nos lleva a tener ideas creativas y nos ayuda a vencer cualquier espíritu que vaya en contra de la presencia del padre. Este puede ser miseria, ruina, pobreza, vida, sabiduría e inteligencia. 

El espíritu nos da una visión clara y nos ayuda a enfocarnos en cuál es nuestro propósito. 

Íntima con el Espíritu Santo de Dios 

Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.

Debemos anhelar todos los días de nuestras vidas contemplar la  hermosa presencia del Padre. 

La única forma de afrontar los problemas, o las circunstancias adversas es cuando tenemos una comunión con el espíritu santo. Solo así podemos manifestar el gozo del padre, que va más allá de un entendimiento natural. 

Si dejas de buscar el rostro del Padre, eres blanco fácil para que las tinieblas traigan a tu vida pecado, frustración, desánimo, incredulidad, muerte, ceguera, y muchas otras cosas más que nos hacen perder el propósito de Dios en nuestras vidas. 

Cuando nos acercamos a Dios y manifestamos una vida cercana a su espíritu santo, podremos vivir un evangelio sólido, bien fundamentado, raíces solidas que nos llevarán a vivir conforme a la palabra del Padre y no conforme a nuestra alma. Es por ello que fuera de Dios nada podemos hacer. 

Si queremos un renuevo cada día, y un gran avivamiento en nuestra vida, debemos tener una comunión con el Espíritu Santo. 

Vida del Espíritu vs Vida de la carne 

Tenemos que entender siempre algo en nuestras vidas; “un poco de levadura, leuda toda la masa” Gálatas 5:9. 

Cuando abrimos puertas de pecado, y cerramos nuestros oídos a Dios, entonces estaremos condenándolos a una muerte espiritual, de la cual solo podremos levantarnos si aceptamos conectarnos con el Padre. 

Debemos dejarnos guiar por el Espíritu Santo, pero debemos entender que si él mora en nosotros, no podemos constrictarlo con acciones anti fe, que solo hacen que se aleje. 

Lo vemos en Gálatas, ¿como podemos causar esta división?:

Gálatas 5: 16 Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. 17 Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. 18 Pero, si los guía el Espíritu, no están bajo la ley.

Más adelante vemos que los que están en Cristo Jesús son guiados por el Espíritu Santo, y están fuera de la condición pecaminosa. 

El Espíritu Santo nos da vida, por ende debemos procurar todos los días de nuestras vidas buscarlo, y dejarnos de guiar por él.

 

 

 

 

 

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