Juan 21:4-17 En este texto el maestro ha vuelto de su muerte y resurrección, encontrando a sus discípulos en el mar y entre ellos a Pedro quien tenía una vida rota por las marcas de haber negado a su Señor.

Las marcas de condenación llevaron a Pedro a quitarse los vestidos de hijo de Dios, dice la palabra que al ver a Jesús se vistió de nuevo, pues se había despojado de sus vestiduras.

Muchas veces las heridas y condenaciones del pasado nos despojan de las vestiduras y asignaciones divinas que Dios tiene para nosotros, esas heridas pareciera que nos impiden avanzar, nos deshabilitan para un futuro cerca de Jesús.

Si no sanamos las heridas, nos pasarán factura

Si un día quieres postularte a la aviación debes tener algo presente. No debes tener cicatrices. Alguien con heridas físicas en su cuerpo no califica para las fuerzas militares de una nación, ya que las heridas no bien curadas en momentos de presión tienden a abrirse.

La presión de las alturas hace que las cicatrices se vuelvan a abrir. Con esto entiendo también que hay presiones que no son compatibles con tus heridas. Las abren, las hacen brotar nuevamente, mucha apariencia, miedo al qué dirán y también mucha condenación.

Pedro volvió a su vida antigua por la presión de haber fallado al Señor, Jesús lo conoció pescando y así lo encontró después de haberlo negado, pues muchos que no sanan heridas o procesos en su vida prefieren retroceder.

Para Jesús nunca estamos demasiado rotos

Pedro se sentía roto, dañado, sin utilidad, pues su maestro no estaba y él sentía que era su culpa por haberlo negado, lo impresionante es que el padre lo busca, no para condenarlo sino para entregarle una herencia la cual es su iglesia.

Muchos adultos cuando alguien está roto, pensamos que ya no tiene utilidad, lo juzgamos y condenamos, pero el padre no es así, con amor eterno no ama y aunque sabe que fallaremos aun así nos ha perdonado.

Para un niño un juguete nunca está demasiado roto como para botarlo o para no usarlo. No así para los padres. Eso que hace el niño se llama gracia, es lo mismo que hace Jesús con nosotros, cuando caemos nos levanta por su gracia.

Necesitamos creer en la gracia del padre 

Creer en la gracia del Señor es permitirnos sanar lo que está oculto en nuestras vidas, Jesús fue a buscar a Pedro para que sanara los pensamientos que lo estaban atormentando. 

Si Pedro no hacía un alto en su vida y se encontraba con el maestro, quizás su futuro iba ser muy parecido al de Judas.

No puedes iniciar el futuro con heridas tapadas

Debes dejarla respirar y sanar. Todo niño con una herida en las rodillas se sanará más rápido cuando está destapada.

Como Jesús debemos tener  madurez para ver las heridas de otras personas y no reaccionar negativamente.

Hay vidas rotas que no se han dejado sanar

¿Hasta cuándo va a drenar la herida? Para Pedro solo duró hasta el momento que se encontró con el Señor, después de ese día se determinó a vivir sano por la gracia del Señor y libre para hacer su voluntad.

¿Cuántas lágrimas más necesitamos para sanar? Si estás pasando por una circunstancia fuerte, llora todo lo que debas hacerlo pero busca consuelo en tu creador, busca que pueda sanar tu herida, no te resistas, quizás duela limpiar esa herida pero es necesario.

Jesús tiene compasión por tu vida

Jesús tuvo “compasión” de las multitudes.  Mateo 9:36  “Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor”

Significa que también tendrá compasión de tu situación, no eres un ajeno para el Señor, su plan es sanar tus heridas, nunca pienses que Dios está demasiado ocupado en otros como para ocuparse de ti. 

Indícale al Señor con exactitud qué necesitas

Mateo 10:51 “¿Qué quieres que haga por ti? le preguntó. Rabí, quiero ver, respondió el ciego” Dios te conoce y le importas mucho, pero él espera que seas específico en lo que quieres que él te sane, es necesario reconocer nuestra debilidad.

Él se hace fuerte en nuestra debilidad para guiarnos a su verdad, a su propósito, él tenía un plan para Pedro por eso le pregunta varias veces si lo amaba. Si dejamos que Dios trate con nosotros entonces no estaremos más rotos.

Para Dios somos flechas

Pero él no quiere flechas rotas, el necesita flechas completas que puedan ser direccionadas, Es como una flecha rota en una aljaba, cuando sea tensada por el arco entonces se terminará de romper.

Si no puedes sanar, vivirás con esas heridas y en el camino te romperás. Si te rompes entonces te desilusionas y desilusionas a otros que puedan poner expectativas en ti. Hay que sanarse, hay que estar listos, sanos y fuertes para cuando Dios quiera lanzarnos.

Cuando Pedro vuelve a Jesús ya no parecía un discípulo

Era nuevamente un pescador, el día en que el traicionado viene a buscar al traidor ¿Cómo lo encuentra? En la condición que ya había renunciado Pedro. Es casi como si el Señor le dijera ¿Qué haces pescando nuevamente?

Toca saltar del barco porque descubrimos que no era para nosotros. Probablemente por eso le repite el milagro, porque encuentra a Pedro en una condición de la cual Jesús ya lo había sacado.

Hoy debo asumir que soy responsable

Si soy feliz es mi responsabilidad y si soy infeliz también es mi responsabilidad personal. No hay más…. Dios me dio la habilidad para ser responsable. Entonces, Pedro… ¿Qué haces vestido de pescador? ¿Qué haces pescando?

¿Qué tal si las heridas que clamamos que Dios nos quite son las que nos califican para que Dios nos use? La gente rota son las que Dios más usa para enseñar.

Dios está buscando gente lastimada, gente que la vida no trato bien son la gente que puede usar más intensamente que otros.

El plan de Dios es sacarte de los errores pero usar los conflictos para sanar y dar esperanza a otros.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

 

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