Marcos 4:30-32  

Jesús preguntó: ¿A qué haremos semejante el reino de Dios, o con qué parábola lo compararemos? Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra.

Pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.

Contexto del relato bíblico

En esta Parábola, Jesús describe cómo será el reino de los cielos para nosotros y hace referencia a que es como algo que comienza desde pequeño. En la historia de este capítulo bíblico podemos ver a Jesús enseñando junto al mar, rodeado de gente que estaba presta a escucharle. Entonces, se montó en una barca en la orilla, y se puso a explicar diferentes parábolas y su doctrina a la gente.

Luego de haber explicado una parábola referente a un sembrador, Jesús se dispuso a explicar una parábola corta y trascendental en la vida del cristiano. Esta historia es la parábola de la semilla de mostaza, donde se narra el valor de los pequeños inicios que Dios puede usar para su gloria.

Lo que Jesús nos enseña

En este relato Jesús nos enseña que la obra de Dios comienza desde algo muy pequeño, que muchas veces puede ser insignificante para nuestra mente y nuestros ojos. Sin embargo, en la biblia nos damos cuenta de que Dios es un Dios de pequeños comienzos. 

Nos damos cuenta de que de algo poco se puede convertir en algo grande gracias a la fe, y a la confianza en que Dios obrará.

En otro ejemplo, podemos ver cuando había una gran multitud siguiendo a Jesús, y los discípulos se acercan a decirle que no tienen nada para comer. Sin embargo, vemos que Jesús les pregunta que es lo que ellos tenían disponible a la mano, a lo que le respondieron, unos pocos panes, unos pocos peces.

Dentro de ese «poco» Jesús dio a comer a más de 5 mil personas, demostrando que con algo tan pequeño podemos ver grandes milagros de parte de Dios. De hecho, de formas que ni siquiera nos imaginamos, Dios puede obrar ante nuestra necesidad, o petición.

Si tú estás pensando montar algún negocio, iniciar una carrera, o hacer algo por alguien para ayudarle, pero no sabes cómo iniciar, inicia desde lo pequeño. El Señor mira nuestra fe al poner ese poco que tenemos en sus manos, siendo Jesús el encargado de multiplicar eso poco en mucho.

Dice la palabra de Dios, que esa semilla (símbolo de fe) crecerá hasta convertirse en la planta más grande del huerto, donde pájaros podrán hacer nido bajo su sombra. Toma en cuenta que Dios es quien usa ese poco de fe, o de conocimiento, para hacer grandes cosas.

Reflexión para tu vida

En ese mismo capítulo, podemos leer que dice:

«si tuvieras una fe tan pequeña como el grano de mostaza, podrías decir a esta planta de mora desarráigate y plántate en el mar, y les obedecería»

 El Señor está esperando un poco de fe de nuestra parte, no importa que tan poco sea, solo deposítalo en las manos de nuestro Padre. De esta manera, verás cómo esa semilla de mostaza se convertirá en una gran planta en el huerto.

Dios está dispuesto a hacer grandes cosas en tu vida, en tu familia, trabajo, universidad, y en cualquier lugar que te encuentres. Siempre tendremos a Dios queriendo hacer grandes cosas con nosotros.

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