Buscamos humanamente tantas cosas por agradecer a Dios, que muchas veces olvidamos realmente que es lo que el Padre anhela. 

Como creyentes practicantes, muchas veces nuestra vida se llena de agenda, planes, proyectos, o trabajos en “pro de Dios”, pero no siempre Dios está en medio de ellos. Es decir, hacemos muchas cosas por Dios, pero no oramos, no le buscamos, o lo que es peor, no meditamos en su palabra. 

Entonces, por años nos hemos conformado con un activismo religioso, que no da pie a que se manifieste lo sobrenatural del padre, o perdemos el filo profético de cómo Dios quiere hacer las cosas. 

Salmos 5:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Lo primero que Dios busca en nosotros es un espíritu quebrantado. Solo podemos tener un espíritu quebrantado cuando nos acercamos realmente al Señor. 

El quebrantamiento es la humillación al Señor, es entender que por nuestras fuerzas nada podemos hacer. Conocer que somos dependientes de Dios y de su presencia, que nuestra vida dependerá de lo que Dios quiera, eso es tener un espíritu quebrantado. 

Lo que Dios busca es gente dispuesta a hacer su voluntad, sin oposición, sin resentimiento, sin mezclas en sus corazones, practicando sencillamente la obediencia. 

Como lo dice el Salmista, el mayor sacrificio a Dios es el espíritu quebrantado, el cual nunca será humillado ni despreciado. Ante todo debemos aprender así, porque Dios no está buscando lo que somos, Dios siempre se fija en el corazón. 

1 de Samuel 16: 7 

7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.

Dios no se fijará en lo que somos, o lo que aparentamos ser, si hay algo que puede mover el corazón del padre es el corazón. Es decir, un corazón donde no haya soberbia, donde no haya humanismo, donde no crezca nuestra propia lógica, un corazón siempre sujeto a Dios. 

El sistema humanista en el que vivimos se basa particularmente en las apariencias, en lo que hacemos y en cómo vivimos. Pero todo esto es apariencia, lo que realmente importa es el corazón. 

Por ejemplo, hay personas que manifiestan la compasión a través de gestos caritativos y está muy bien. Puede que estos actos sean publicados en las redes sociales, y no pasa nada, pero cuando el corazón cambia de rumbo, y ya no lo haces porque quieres bendecir, sino porque deseas que otros te vean, ya has perdido el sacrificio de un corazón quebrantado. 

Todos los días de tu vida acércate a Dios, para que todos aquellos sentimientos que sabemos que no provienen de él y que buscan meterse en nuestras vidas, no terminen desviándonos. 

La mejor forma de alcanzar un corazón siempre quebrantado, es teniendo una relación con el Padre, el sacrificio que hacemos cuando lo honramos con nuestras palabras, cuando oramos, y cuando le obedecemos, vale mucho más. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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