Hechos 3 :1-11

Este evento ocurrió en la entrada de la puerta dorada o puerta hermosa o puerta de Nicanor o sea la misma puerta oriental.

Esta puerta conectaba con el atrio de los gentiles o sea personas no judías.

Aquí , esta puerta simboliza el oído derecho en el cuerpo humano, y aquí se dio un evento milagroso.

Este Paralítico que menciona la historia, puso mucha atención en lo que Pedro y Juan le dijeron.

El pensaba que le darían lo que todos daban: limosnas o sea para poder pasar el día cada día y vivir sumido en miseria. Ellos le dijeron: no tenemos plata ni oro, pero lo que tengo te doy, En el nombre de Jesucristo de Nazareth , levántate y anda.

Este evento ocurre porque está implícito la audición de la persona para poder escuchar el evangelio y él lo recibe en el poderoso nombre de Jesús y este nombre tiene el poder más grandioso que pudiéramos imaginar.

Este paralítico, entonces entró y adoró en el templo junto con ellos.

Todos los demás estaban maravillados, porque no podían dar crédito, que este pobre paralítico ahora caminaba y tendría una mejor forma de vida y sería como ellos que andaban.

Todo ocurrió porque se le dio el evangelio a este hombre, se le habló del nombre de Jesús y se hizo todo en el nombre de Jesús.

Pedro lo tomó por su mano derecha, para poder levantarlo, curiosamente en nuestros tiempos está profetizado que la mano derecha será usada para colocar una marca y sean prácticamente lisiadas las personas, no en la mano izquierda sino en la derecha, pues una es eléctrica (lado del corazón y por eso está relacionada con los infartos de miocardio)  y la otra magnética que responderá bien a objetos magnéticos que se fabriquen controlando a las personas y en su área frontal, o sea el lóbulo frontal, área de los pensamientos.

Las personas deben de escuchar atentamente la palabra de Dios y venir a Jesús, deben abrir el oído y poner atención en estos últimos tiempos y recibir la Gracia salvadora que viene por nuestro Señor Jesucristo.

Dice Romanos 10:17 La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios.

Debemos creer con fe en aquel que nos creó y debemos ponerle atención y creer en su mensaje de salvación para regresar a casa (Cielo).

Si vas a dar al necesitado (físicamente, materialmente, espiritualmente, enfermo, etc.) recuerda no dejar de darle la palabra del Señor Jesucristo, porque Jesús hará lo que debe hacer, solo dale el mensaje, no solo le des el pan físico, el cual ayuda, pero volverá a tener hambre, dale lo que hará que nunca más tenga hambre ni sed.

20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. Apocalipsis 3:20.

Sin duda aquí está la misma puerta en Apocalipsis, la puerta dorada que debes abrir para que Jesús entre a tu vida.

Dr Mauricio Loredo

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