1 Corintios 12:6

“Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.”

Hace poco escuchaba una maestra comentarme que en un salón de clases puede haber 20 niños estudiando, pero que ella debe tener una cercanía diferente y especial para cada uno de ellos. Porque tal vez uno es bueno en literatura, pero no en matemáticas. O tal vez haya uno que es bueno en ambas cosas, pero es un poco flojo o poco aplicado. 

La maestra tiene que tratar con especial cuidado a cada uno y para eso debe conocerlos bien individualmente. De la misma manera actúa Dios con nosotros. Él es un padre que trata de forma personal e individual, con cada uno de sus hijos, tal y como dice el versículo. Pero, es el mismo Dios quien hace la obra en todos nosotros.

Es el mismo Dios, bueno, fiel, amoroso y misericordioso de todos los tiempos, porque Él no cambia a pesar de nuestras circunstancias. Lo que pasa es que Dios se comporta de manera distinta con nosotros de acuerdo a nosotros mismos. Es decir, Dios habla de manera diferente a cada uno de sus hijos, porque cada uno es distinto y esto es algo dado por Dios. 

Solo piensa en el tiempo y la dedicación que tomó para diseñar cada rayita en tu huella dactilar que es diferente a la de todo el mundo. El tiempo y la dedicación que tomó Dios en diseñar tus ojos, que son algo distintivo, pues también son diferentes de cualquier otra persona. 

Dios ha tomado tiempo en nosotros para hacernos distintos y también se comunica o trata de manera distinta con nosotros. Ahora, no es sólo que Dios trabaja de maneras diferentes de una persona a otra. Sino que también Dios obra de maneras diferentes de una temporada a otra. Lo que Dios hizo contigo en el pasado, no será lo mismo que haga contigo hoy, ni será lo mismo que haga contigo mañana. 

Un ejemplo de ello es cuando el pueblo de Israel cruzó el mar rojo. Palabra del señor vino Moisés y Moisés tocó el agua con la vara, y el agua se abrió en dos partes. Ellos pasaron en seco y Dios esperó hasta que viniera el ejército de faraón detrás de ellos. Cuando el ejército de faraón estaba a  mitad del camino, el agua se cerró y tapó todo el ejército de faraón. 

Pero, cuando Israel tuvo que cruzar el río Jordán para entrar en la tierra de Canaán, no sucedió igual. Los hombres que llevaban el arca del pacto sobre sí, es decir los sacerdotes fueron los que tocaron el agua con sus pies. Entonces el río se detuvo de un lado e hizo una muralla que contenía el agua que venía bajando. Todo el río del otro lado se secó porque bajó la corriente del río y de esa manera cruzó el pueblo de Israel en seco. 

Solamente cuando el arca del pacto terminó de cruzar el río por completo, el agua volvió a su cauce. Los eventos son parecidos, pero Dios que es el mismo Dios, no actuó de manera igual. 

Dios actúa de manera distinta a nuestras vidas y esto debe darnos esperanza. Aunque no reconozcamos lo que Dios está haciendo en nosotros hoy, podemos tener seguridad de que es el mismo aun cuando actúe de manera diferente. 

Aunque Dios haga algo que no estés  acostumbrado a ver Dios es bueno,  fiel y misericordioso, así que no pierdas la calma. Dios está obrando en ti, aunque de manera distinta. 

Dios cambia su manera de obrar, pero su esencia siempre permanece. Dice la palabra en el libro de romanos, capítulo 8, que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan para bien. Entonces, la invitación hoy, es a que mantengas tu fe y tu confianza puesta en el Dios a quien amas y dejes que obre como Él mejor lo sabe hacer en tu favor.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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