Lucas 6:45

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

Las palabras de Jesús son claras en este texto, pues está hablando de la situación del corazón y de cómo lo que hay en este, siempre ha de manifestarse en lo público o lo material. Esto es algo impresionante, pues no siempre somos completamente conscientes de lo que hay guardado en nuestro corazón.

Muchas veces, nos engañamos a nosotros mismos afirmando que somos buenas personas, pero resulta ser que los frutos de nuestro corazón no son tan buenos como esperábamos. Esto pasa porque en Jeremías 17:9 se establece lo siguiente: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”.

Solo Dios es capaz de conocer nuestro corazón completo, sin que seamos capaces de ocultarle absolutamente nada. Pero, en lo que respecta a nosotros mismos, no somos capaces de descubrir por completo lo que hay guardado en nuestro corazón y nos llegamos a sorprender lo que sale de él en un momento determinado.

¿Te has detenido a analizar lo que hay en tu corazón? ¿Qué hay realmente en tu corazón?

Existen dos formas de identificar lo que hay en tu corazón. El primero de ellos son los frutos que produce tu corazón, es decir lo que sale de ti. Esto no solo se trata de tus acciones, sino también de tus intenciones. Por ejemplo, si extiendes tu mano y ayudas a los necesitados, pero lo haces solo para que te aplaudan, puede que tus acciones sean buenas, pero tus intenciones están mal. 

Por ello, es necesario analizar más de nuestras acciones, llegar hasta el trasfondo de nuestras intenciones para saber si hay algo que no está bien en nuestro corazón. Esto lo lograremos siendo sinceros con nosotros mismos, dejando a un lado el orgullo y admitiendo nuestros errores. 

Lucas 6:45 

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.”

Según este pasaje, la segunda forma de darnos cuenta de lo que hay en nuestro corazón es estando atentos a lo que decimos. Lo que hablas es lo que desborda de lo que hay en tu corazón. Por ello, es recomendable que prestes atención a la forma como hablas, como te expresas y de los temas de conversación que frecuentas.

¿Qué estás hablando con tus amigos, compañeros de trabajos ode escuela? ¿Qué hablas con tu pareja, tus hijos o vecinos? De estos temas es lo que abunda en tu corazón y ya quedará en tu consciencia si esto es algo bueno o malo.

Hay personas con las que puede resultar tedioso hablar, porque sus comentarios siempre son negativos o despectivos. Mientras que hay otras personas con quienes resulta un deleite hablar, porque sus temas de conversación siempre son positivos o con una palabra de aliento que reconforta. Esto puede ser un indicio de lo que hay en el corazón de ellos. Por ello, la invitación hoy, es que prestes atención a lo que estás diciendo y a cuál de estos dos bandos perteneces.

Hoy te invitamos a que seas como el salmista y le expreses a Dios lo siguiente:

Salmos 139:23-24

“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos;  Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.”

Dios tiene el poder no solo para revelarte lo que hay en tu corazón, sino también de ayudarte a corregir lo que no esté bien ante sus ojos.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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