Job 13:15 “He aquí, aunque él me mataré, en él esperaré, No obstante, defenderé delante de él mis caminos”

Uno de los versículos con gran relevancia, que toma Job, ante algunas personas que criticaban y señalaban a Dios. 

Job dio a entender, con estas palabras que significativamente moriría por Dios solo por defender su nombre. Y que no importaría esperar el tiempo que sea siempre y cuando Dios esté en su camino.

Esto nos da a entender, que aunque muchas personas no desean creer en Dios y aborrecen la palabra divina, y critican nuestros procesos; debemos mantenernos con firmeza como la de un roble y defenderlo con respeto y paciencia, como él nos ha enseñado a nosotros. 

En momentos difíciles de nuestras vidas, muchas personas vienen, juzgan, y hacen comentarios indebidos acerca de nuestros procesos, pero veamos como dice Job,  aunque él me mataré, en él esperaré. En este pasaje solo vemos un hombre que confía en Dios, y que en sus días más oscuros, pensó que aunque Dios lo dejara sin vida, en él iba a esperar. 

Eso sí que es caminar confiadamente, y en FE. 

La fe es más grande de lo que imaginamos

Hebreos 11:1 Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. 

¿Se puede tener fe y vivir en angustia? Pues no. Cuando tenemos fe, todos nuestros pensamientos deben estar centrados o depositados en el Señor, para que él guíe nuestros caminos. Aunque no podemos medir, observar, ni contemplar la fe, sabemos que mediante ella, Dios nos ha direccionado enormemente para tener una relación directa con Él, y así soportar cada proceso.

En Mateo 20:29-34  podemos ver un escenario donde podría aplicar de manera precisa la importancia de la fe en medio de un proceso. Estos dos ciegos suplicaron a Jesús que los ayudara con su condición. Fueron totalmente sinceros, reconocieron su proceso, y es cuando Jesús obró de manera increíble; y estos hombres lograron ver. Sin duda alguna la fe es un acto divino, un hermoso don de Dios depositado para sus  elegidos. 

Hay que ser pacientes en medio de toda situación

Isaías 30:18. Por eso el Señor los espera, para tenerles piedad; por eso se levanta para mostrarles compasión. Porque el Señor es un Dios de justicia. ¡Dichosos todos los que en él esperan! 

Es notable que la paciencia es parte importante en medio de cada situación, Dios desde el principio siempre ha tenido todo que ver con esta palabra aplicada a nosotros, ya que su amor ha dado todo el peso posible para que pueda fluir su piedad. Y todo ha podido ser posible por su increíble paciencia; esto es algo que para nosotros debería ser un motivo a seguir, debemos entenderlo y también hacerlo parte de nosotros.

Salmos 31:14-15 Pero yo, Señor, en ti confío, y digo: Tú eres mi Dios. Mi vida entera está en tus manos; Líbrame de mis enemigos y perseguidores. 

Dios es el único que podrá sacarnos de cualquier escenario que podamos estar enfrentando, en Él podemos encontrar la fuerza y el refugio. Puede que también, en algunos casos, el proceso dure un poco más de lo que normalmente esperamos, pero debemos tener la convicción de que Dios en medio de eso, y nos va a cuidar y proteger siempre.

Dios proveerá todo lo que necesitas en su momento

Salmos 145: 15-16. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das comida a su tiempo. Abres tu mano y colmas de bendición a todo ser viviente. 

El tiempo de Dios es perfecto y no debemos olvidar eso, lo que podamos estar necesitando, por muy difícil que sea; claramente llegará cuando sea el momento indicado. Cuando atravesamos por cualquier problema económico, familiar, alguna situación difícil, o cuando creamos que estamos en un momento de agonía, Él siempre va a proveernos.

La palabra tiene gran parte en todo lo que necesitamos para ser nutridos y estar esperanzados, esto sin duda nos hará ver la luz. Gracias a ella, podemos seguir siendo diligentes en la lucha, mantenernos de pie y completamente sanos mentalmente.

En medio del proceso, Dios nos ampara

Salmo 46:1 Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. 

Debemos reconocer que nunca vamos a poder llevar una carga sin la ayuda de Dios, muchas personas lo han intentado, pero al final del camino, teniendo o no una buena posición; siempre terminamos necesitando el respaldo de Dios. Pues como personas pasa que nos agotamos y nos afligimos, nos volvemos inestables, y es cuando reluce el favor de Dios.

Juan 6:35 Yo soy el pan de vida, declaró Jesús. El que a mí viene nunca pasará hambre, y el que en mí cree nunca más volverá a tener sed. 

Nuestra total dependencia hay que tenerla en el Señor, aunque no entendamos nada, aunque no le veamos lógica, hay que confiar con todo el corazón. Él nunca nos va a rechazar, ni tampoco nos va a abandonar, pasaremos cada obstáculo, porque no estaremos solos. Si con fe aprendemos a esperar, confiadamente Él va a responder.

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