Creo que en la biblia hay muchos ejemplos de hombres de DIOS que obedecieron al padre, pero encontramos cientos que no lo hicieron así y que actuaron en su propia humanidad. 

Estos que actuaron así, no tuvieron el final tan anhelado, y se privaron de la libertad de seguir el propósito de Dios. 

Quisiera que por un momento leyéramos 1 de Samuel 15, en este pasaje nos daremos cuenta como Saúl desobedeció a Dios, dejándose tentar por su propio ¡YO!, creyendo lastimosamente en su autosuficiencia, y su sabiduría.

 Dios le da una orden clara a Saul, por medio de Samuel, en el versículo 1, Dios le dice: Samuel le dijo a Saúl:

«Dios me envió para que yo te nombrara rey de su pueblo. Ahora me ha enviado a darte este mensaje: 2-3 “Cuando los israelitas salieron de Egipto, los amalecitas los trataron muy mal. Por eso ahora voy a castigarlos. Anda, ataca a los amalecitas y destruye todo lo que tienen. Mata a hombres, mujeres y niños, y a sus toros, ovejas, camellos y burros. No le perdones la vida a nadie”».

Dios es enfático a través de Samuel, y le dice a Saúl que la orden es, ¡No le perdones la vida a nadie!, y es que en muchas ocasiones de nuestras vidas, Dios nos da órdenes claras. 

Hay momentos donde Dios nos dice ¡renuncia!, ¡acaba!, ¡termina!, y a pesar que la dirección de Dios es clara, muchas veces terminamos haciéndolo a medias tintas, así como lo hizo Saúl. 

7 Luego Saúl atacó todo el territorio de Amalec, desde Havilá hasta Sur, que está al este de Egipto. 8-9 Mató a toda la gente de Amalec, y a todos los animales débiles y de poco valor. Sólo dejó vivo al rey Agag y a los mejores animales de los amalecitas.

Hay personas a las que Dios les está pidiendo que dejen un vicio, un pecado, un problema, una infidelidad, y esas mismas personas buscan, aman, y adoran a Dios, pero no terminan de obedecerles, pues se dejan tal vez llevar por su naturaleza carnal. 

No hay duda que cuando dejamos de obedecer a Dios, pues lo entristecemos. Dios siempre quiere lo mejor para nosotros, así que cuando nosotros hacemos algo que está en contra de lo que él ha establecido, ya podremos saber que le estamos desobedeciendo. 

Pero la historia de Saúl continúa, Dios en la vida de Saúl colocó un Samuel, un Samuel que en estos tiempos puede ser para ti un pastor, un mentor, un hombre de Dios. 

10 Entonces Dios le dijo a Samuel: 11 «Saúl no me hace caso ni me obedece. ¡Lamento haberlo hecho rey!»

Al oír esto, Samuel se preocupó mucho y se pasó toda la noche rogándole a Dios que perdonara a Saúl. 12 Cuando ya estaba amaneciendo, Samuel se levantó y se fue a buscar a Saúl, pero le dijeron que se había ido a Carmel para levantar un monumento en su honor, y que de allí se había ido a Guilgal.

Samuel se entristeció por lo que hizo Saúl, pues él sabía que esto era algo totalmente incorrecto, y ajeno a lo que DIOS le pidió. 

Samuel, como hombre correcto debía decirle a Saúl que estaba haciendo mal, porque la corrección también es parte del proceso, y depende de nosotros si queremos aceptarla, o hacer las cosas a nuestra manera. 

Como cristianos no podemos dejarnos siempre llevar por nuestro criterio, la obediencia no tiene que ver con lo que nosotros pensamos, la obediencia tiene que ver con lo que Dios dice de nosotros. 

13 Samuel se fue a buscarlo, y cuando lo encontró, Saúl le dijo: —¡Que Dios te bendiga! Ya cumplí con las órdenes de Dios.

14 Samuel le preguntó: —Si en verdad las has cumplido, ¿de quién son esas ovejas y esos toros?

15 Y Saúl le respondió:—Son los mejores animales que los soldados les quitaron a los amalecitas. Los trajeron para presentárselos como ofrenda a nuestro Dios. Todo lo demás lo destruimos.

Saúl pensó en ese momento que el sacrificio era mejor que la obediencia. Que la ofrenda era mejor que obedecer, y así no actúa Dios, por eso Samuel le responde. 

16 Pero Samuel se enojó y le dijo a Saúl:

—¡Silencio! Ahora voy a decirte lo que Dios me dijo anoche.

—¿Qué fue lo que te dijo? —preguntó Saúl.

17 Y Samuel le contestó:

—Aunque tú mismo reconocías que no valías gran cosa, Dios te hizo rey de Israel. 18 Luego, Dios te ordenó claramente que destruyeras a los amalecitas y todo lo que les pertenecía. 19 ¿Por qué desobedeciste sus órdenes? ¿Por qué te quedaste con lo mejor del ganado de los amalecitas?

Cuando no obedecemos, podemos ver un problema que tenía Saúl, que nos acompaña a todos en nuestros días, y uno de ellos es la autosuficiencia. Después que Dios había convertido a Saúl en rey, este por un momento pensó que podía hacer las cosas a su manera, que él tenía el criterio suficiente para saber si en verdad era lo que Dios quería. 

20 Y Saúl respondió:

—Yo estoy seguro de haber obedecido a Dios. Lo que me ordenó hacer, lo hice. Acabé con todos los amalecitas, y al único que dejé con vida fue al rey Agag. 21 Los soldados, por su parte, trajeron los mejores animales de los amalecitas para sacrificarlos en honor de nuestro Dios.

Amados hermanos, obediencia a medias no es obediencia. Cuando a Dios le place bendecirnos, él lo hace con toda autoridad, pero jamás a medias. 

Cuando Saúl actuó de esta manera, dejó a un lado su humildad, dejó a un lado un espíritu moldeable, pues Saúl estaba más preocupado en su propio YO. 

Si Dios nos está pidiendo soltar, algo, dejar algo, irnos de algún lugar, romper con un vicio, o salir de un pecado, entonces no podemos pasar la vida haciéndolo a medias, esto no honra a Dios. 

22 Pero Samuel le dijo:

«A Dios le agrada más que lo obedezcan,
y no que le traigan ofrendas.
Es mejor obedecerlo
que ofrecerle los mejores animales.

Más allá de lo que le entregas a Dios con tu vida, la pregunta es ¿Cuánto le estás obedeciendo?, porque nada será más importante que seguir lo que Dios nos ha demandado. 

Dios colocará delante de ti hombre y mujeres que te guiarán por el camino de la verdad, Dios usa personas para declararnos la palabra que viene de parte de él, es por ello que debemos caminar bajo sus principios, bajo su palabra, bajo su visión, bajo su amor. 

Santiago 1: 22-24 ¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si lo escuchan, pero no lo obedecen, se engañan a ustedes mismos y les pasará lo mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se va, se olvida de cómo era. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

compartir por messenger
compartir por Whatsapp