La santidad es la cualidad de ser apartado para Dios, de ser conforme a su voluntad y de reflejar su carácter. Además, es el propósito de Dios para sus hijos que vivamos en santidad, pues nos llaman a ser santos como Él es santo (1 Pedro 1:15-16). 

Sin embargo, vivir en santidad no es fácil en un mundo corrompido por el pecado, que nos presenta muchos desafíos, tentaciones y presiones. Entonces, ¿Cómo podemos entonces vivir en santidad en un mundo corrompido? Veamos algunos principios bíblicos que nos pueden ayudar.

Distinguir entre lo bueno y lo malo

Para vivir en santidad, debemos tener discernimiento para distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo que agrada a Dios y lo que le ofende, entre lo que edifica y lo que destruye. Esto es debido a que el mundo nos ofrece muchas opciones, opiniones y valores que pueden confundirnos o engañarnos. Por eso, necesitamos basar nuestro criterio en la Palabra de Dios, que es la verdad absoluta y la norma de nuestra conducta. 

La Biblia nos dice: “No os conforméis a este siglo, si no transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2). Al leer, estudiar y meditar en la Biblia, podemos renovar nuestra mente y alinearla con la voluntad de Dios.

Resistir las tentaciones

Para vivir en santidad, debemos resistir las tentaciones que nos acechan y nos incitan a pecar. Toma en cuenta que el mundo nos seduce con sus placeres, sus riquezas y sus honores, que pueden satisfacer temporalmente nuestros deseos, pero que nos alejan de Dios y nos dañan el alma. Es por ello que necesitamos depender del Espíritu Santo, que nos da el poder para vencer el pecado y nos guía a la verdad. 

Al respecto de ello, la Biblia nos instruye de la siguiente manera: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros” (Santiago 4:7-8). Cuando oramos, ayunamos y nos llenamos del Espíritu Santo, podemos fortalecer nuestra comunión con Dios y nuestra resistencia al mal.

Influir positivamente en la sociedad

Para vivir en santidad, también es necesario influir positivamente en la sociedad, siendo sal y luz del mundo. Esto es porque el mundo necesita ver el testimonio de los cristianos, que con sus palabras y sus obras muestran el amor, la justicia y la misericordia de Dios. 

Esta es la razón por la que necesitamos involucrarnos en el mundo, sin contaminarnos con él, buscando el bien común y compartiendo el evangelio. No basta solo con mantenernos como monjes alejados de toda la sociedad, sino que Dios nos pide que levantemos la voz, llevemos el evangelio e influenciemos sobre el mundo siendo luz.

La Biblia nos dice: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5:13-14). Por lo tanto, al servir, ayudar y evangelizar al mundo, podemos glorificar a Dios y bendecir a los demás.

Vivir en santidad en un mundo corrompido es posible con la ayuda de Dios. De hecho, podemos vivir en santidad si distinguimos entre lo bueno y lo malo según la Palabra de Dios, si resistimos las tentaciones con el poder del Espíritu Santo y si influimos positivamente en la sociedad con el testimonio de Cristo. Que el Señor nos ayude a vivir en santidad cada día. Amén.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

compartir por messenger
compartir por Whatsapp