Santiago 4: 11 Hermanos, no sigan hablando mal los unos de los otros. El que habla en contra de su hermano o quien juzga a su hermano está hablando en contra de la ley y está juzgando a la ley. Si tú juzgas a la ley, no estás siguiendo lo que ella dice y te conviertes en juez. 12 Solamente Dios es el dador de la ley y él es el juez; así que, ¿quién te crees que eres para juzgar a los demás?

Hace algunos días leí un pensamiento que me encantó: La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás.

Y aunque es triste, es una de las realidades que más nos acompaña en cualquier circulo donde tengamos relaciones con personas; bien sea en la familia, iglesia, trabajo, vecindario, colegio, o cualquier otro espacio.

En primer lugar, vamos a estudiar el por qué muchas personas usan esta forma de comunicación para denigrar al prójimo. De esta manera, podremos analizar si hemos llevado una conducta como lo dice el libro de Santiago, hablando mal de los demás, o hemos sido víctimas de rumores. 

Lo primero: La gente murmuradora es infeliz

1 de Pedro 2: 1Entonces, no hagan ningún mal: no digan mentiras, no sean hipócritas, no sean envidiosos ni se maldigan unos a otros.

Una persona que constantemente usa su lengua para hablar de otros, para señalar, juzgar, criticar, o solo emitir juicios de valor que no le corresponde, no es una persona feliz y de eso debemos estar consciente. 

Ahora bien, hace mal quien emite el rumor, pero también quien es capaz de recibirlo y crear la cadena incesante de la murmuración. No hay nada más perjudicial para un equipo que la murmuración. 

En la biblia vemos muchos pasajes que hablan de este mal, incluso me gusta la carta de Pedro cuando pide que no se haga ningún mal sobre otra persona, no se digan mentiras. Y es que siempre que alguien habla o murmura contra su hermano, esta causando un gran mal. 

Lo segundo: El murmurador siempre vive en conflictos 

Efesios 4: 31 Quítense de ustedes toda amargura, ira y enojo, gritos, calumnias y malicia.

Qué difícil es lidiar con una persona conflictiva, aquella que siempre arma problemas y nunca responde a sus acciones. 

Por lo general, la forma de accionar de las personas conflictivas es a través de la murmuración; son capaces de crear espacios y atmosferas de conflictos para dañar todo tipo de relaciones. 

Por ejemplo, una suegra que murmura contra su yerna solo busca crear un conflicto marital. Incluso, he visto como personas son capaces hasta de murmurar en contra de su propia familia, sin saber el mal que pueden causar. 

Proverbios 16: 28El perverso arma líos, y el chismoso fomenta enemistad entre los amigos.

Lo tercero: El murmurador vive en su propia insatisfacción personal 

Cuando el chisme de una persona se convierte en su conducta habitual, estamos hablando de una persona que siente una gran insatisfacción personal, y que su manera de esconder sus inseguridades es hablando mal de otros. 

Y es que nadie que este caminando en progreso, vía al éxito, trabajando por sus sueños, o feliz con lo que es, puede vivir criticando la vida de otras personas. 

Las personas que crean rumores, además de tener mucho tiempo libre, son personas vacías o llenas de traumas que no han podido sanar. Personas toxicas que no han dejado que sea Dios liberando su mundo interior. 

Una persona chismosa es una persona llena de odio, así como dice la biblia en Proverbios 10: 18 El mentiroso disimula su odio, y el bruto propaga chismes. 

Puede que el odio no sea en contra de su víctima, pero lo que es cierto es que su corazón no puede ser un corazón libre, pues está atado a sentimientos negativos que lo hacen actuar de esta manera. 

No te relaciones con el murmurador 

Proverbios 20: 19El chismoso no es digno de confianza; no busques la amistad del que habla demasiado.

He visto muchas personas decir: ¡El es mi amigo, solo que tiene un defecto: es chismoso!, vaya que pequeño defecto. 

Te revela en secreto los rumores de otras personas, que te hace pensar que no llevará tus debilidades a otros. Y es que los chismosos no tienen jamás un índice de lealtad, pues la forma en como llevan su vida es creando rumor tras rumor. 

Algunos llegan  a los sitios de trabajo y desestabilizan por completo las relaciones; otros están dentro de las iglesias mostrando apariencia de piedad, pero denigrando y blasfemando contra el prójimo. 

Para que un rumor sea trasmitido, solo basta con que alguien escuche, otro lo mejore y otro lo riegue, y es así como podemos dañar la vida de una persona, podemos maldecir nuestra propia vida, y podemos causar que el espíritu santo se contriste en medio nuestro. 

Muchos cristianos y personas de fe que dicen amar y honrar a Dios, dejan entrar la murmuración a sus casas, y luego suelen preguntar: por qué tantos problemas, porque tanta inestabilidad, y es que han dejado entrar el chisme en su aposento. 

Nunca puedes olvidar que la murmuración seca nuestras vidas; así que cuando alguien vaya a contaminar tus oídos, ten un poco de valentía y evita escuchar, finalmente no solo el que emite el chisme peca, sino también el que lo escucha. 

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