Proverbios 14: 1La mujer sabia edifica su casa; la insensata la derriba con sus manos.

Creo que todos los días de nuestras vidas se nos presentan situaciones que nos hacen actuar como necias, o como mujeres sabias. Debemos preguntarnos siempre, si queremos ser una mujer temerosa de Dios, y agradarle, o caminar con una actitud pecaminosa. 

Una mejor que teme a DIOS buscará siempre mantener una actitud sabia frente a su casa y a su hogar. Sacará adelante a su familia y será guardadora de su esposo. Pero la mujer que solo se deja llevar por sus instintos, que no sabe cuidar su corazón y que es lisonjera con su boca, solo hará que su familia se destruya. 

Con las manos que construimos el hogar, son las mismas manos que usamos para destruirlas, y muchas veces perdemos la visión de lo que Dios quiere para nuestras vidas. Amar a Dios es una decisión muy propia, pero si has decidido tomarla debes saber que como una mujer sabia te debes edificar. 

Las características de una mujer necia 

Una mujer necia puede dejarse ver rápidamente, pues algunas características se asoman en su falta de madurez, o su irritabilidad ante algunas circunstancias. 

Lo primero, es que no saben cómo hablar, sus palabras muchas veces también están llenas de veneno. Son capaces de crear asperezas, no saben cómo corregir, pues son palabras siempre hirientes. Como lo dice la biblia en proverbios 18: 6 Los labios del necio traen contienda; Y su boca los azotes llama.

Una mujer necia siempre usará sus labios para crear contienda, antepondrá su propio criterio y no dejará que la opinión de los demás valga. Son aquellas que se llenan de ira, rabia, amargura y frustración y lo dicen a través de sus palabras. 

Son las mujeres que se dejan guiar por las emociones inestables, más peleas, menos abrazos, más críticas menos halagos. Así puede comportarse una mujer necia, que siempre camina desde la amargura, y no desde el gozo de su señor. 

En su casa las contiendas sobreabundan. Son aquellas que por lo menos una o dos contiendas al día provocan. Siempre están airadas, y no conocen otra manera de decir las cosas que no sea con un tono áspero, lleno de rabia y desesperación, creando siempre así una contienda en el hogar. Proverbios 29: 11El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega.

No hay respeto por sus cónyuges. Puede que tu esposo tenga defectos como los tiene tú, pero esto no te da autoridad para criticarlo, juzgarlo, o hablar mal de él con otros. 

Hay mujeres que son expertas en exponer a sus esposos frente a terceros, en ridiculizarlos y hacerlos ver como personas menos o inferiores a ellas, y esto no me habla de una mujer sana, no me habla de una mujer sabia. 

Al hablar mal de tu esposo estás hablando mal de ti misma, pues ambos son una sola carne y así deben entenderlo. Qué sentido tiene hablar mal de la persona con la que compartes la misma cama. 

No existe la vida fluyente de oración. Y eso es más grave, porque una mujer que no tiene comunión con el espíritu santo, nunca podrá llevar las riendas de su hogar, pues siempre actuará desde lo que cree y no desde lo que Dios le muestra. 

Si no clamas a Dios por tu esposo, sino cambias tu actitud primeramente, como pretendes que tu hogar sea un hogar de bendición. 

Si todos los días te levantas renegando, molesta por lo que te han hecho, o lo que te ha sucedido, entonces no podrás levantar un hogar para Dios, pues la amargura está consumiendo tu alma. 

Toma todos los días un espacio de tu día, levanta una oración a Dios, acércate al padre, intercede por tu casa, pero sobre todo, pídele que sea el renovando tu carácter, tu vida, tus acciones. Solo así podrás convertirte en una mujer sabia, que sabe edificar su casa. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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