El consuelo es algo que infiere al alivio que podemos dar a otros. Somos consolados por el Espíritu Santo, somos consolados por la presencia de Dios. 

Jamás podemos decir que somos libres de una aflicción si esta libertad no viene de parte de Dios. Y cuando es Dios el que te libera, el que te consuela, estarás entonces preparado para ayudar a librar a otros sus batallas. 

2 de Corintios 2: 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios

La biblia no te niega el hecho de la tribulación, eso debemos entenderlo. El entregar nuestra vida a Cristo no es ausencia de problemas, como lo dice Pablo a la iglesia de Colosenses, la tribulación siempre estará. 

Cuando hablamos de un evangelio lejos de problemas estaremos vendiendo un evangelio motivacional, pero no una vida de fe, cimentada en la roca firme que es Cristo Jesús. 

5 Porqué de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos.

Si colocamos nuestra FE en Cristo, lograremos entender que así como la tribulación viene, así viene la consolación. 

Puedo decirte, que cuando pases por momentos difíciles, cuando todo a tu alrededor se turbe, podrás recibir la consolación de Cristo, pero de momento, esta situación también te permitirá consolar a otros que vivirán momentos parecidos a los tuyos. 

Hace un tiempo escuché decir que el soldado que camina con las heridas en las manos, tiene más poder en la batalla. Y esto aplica para la fe, pues hay en áreas donde has sido probado, donde la casa, las finanzas, o incluso, la muerte de alguien que armas, te ha devastado, pero luego te has parado con poder, a predicar con mayor vehemencia, y es porque el Cristo que habita en ti es real, y ahora tienes la certeza de que Dios libera, consuela y sana. 

Adorar a Dios cuando todo está bien es un placer, pero adorarlo en medio de la tempestad, te da autoridad. Buscar a Dios en medio de la tempestad te ayudará a ver lo que el padre prepara para ti. 

El mismo Apóstol Pablo nos enseña en este capítulo 1 de 2da de corintios que él pasó por una gran aflicción; incluso llegó a pensar que sería su muerte. 

8 Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; 10 el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte;

Pablo dice que fueron abrumados en gran manera, más allá de sus fuerzas, una prueba difícil de soportar, pero ahora en medio de ella, hasta perdieron la esperanza de conservar la vida, pero tal prueba los llevó a no confiar en sus fuerzas, sino en el mismo Dios. 

Aprenderemos a consolar a otros en medio de una aflicción, cuando entendemos que solo somos consolados por el Poder de Dios. Todos hemos tenido pruebas donde hemos pensado que es el fin, donde hemos olvidado a Dios, donde nos hemos perdido en el mar de llanto incontrolado, pero hemos visto cómo Dios nos levanta y nos consuela. 

De esa manera, estás listo como un instrumento poderoso para ayudar a otros. Es hora de levantarte y pedirle a Dios que te bautice en compasión para extender el amor de Dios a todos aquellos que necesitan una palabra de aliento.

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