Un grupo de 7 personas de la iglesia salieron  a la labor de apoyar ese sábado al Ministerio de Acción Social con algunos alimentos y bebidas para los indigentes en las calles de una ciudad que está en la meseta en Honduras.

Esa noche, Dios nos puso frente a nosotros ese primer indigente. Lo rodeamos e intercambiamos unas palabras con Él.

El con mucho gozo y alegría recibió esos alimentos y al mismo tiempo se cambió su camisa sucia de varias semanas nos dijo, y se puso la que se le obsequió.

Él nos dijo de su falta de familia y era de otro país, pero era un hombre sin rumbo . Muy atento nos dijo que nos guiaría a todos los demás indigentes en esa noche y quedaba viendo su nueva camisa y decía: Miren, de lujo esta camisa, muchas gracias.

Caminamos con Él y el nos dijo: “yo prefiero morir pero que no les pase nada a ustedes “mientras él decía esas palabras, en mi mente solo se vino aquel verso: Respondiendo el Rey, les dirá: «En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis». Mateo 25:40.

Dios estaba allí caminando a nuestro lado y diciéndonos esas palabras a través de ese hombre mendigo e indigente.

Esa noche ese hombre nos guio a todos los demás indigentes y hasta pudimos como equipo hacer la liberación de una joven alcoholizada y vomitó y luego ella confesó sus pecados arrodillada y vino a Jesús y su mirada era otra . Alabado sea Dios por ello. Fuimos a todos los indigentes que este hombre nos guio con mucha amabilidad y sencillez y sin malas palabras o algo parecido.

Las personas alrededor de la plaza pudieron ver  aquella joven vomitar y confesar sus pecados y diciendo, dejaré el alcohol y esta vida que llevo.

Pudimos compartir también con los policías que nos encontramos.

Eso fue un sábado por la noche.

El día Domingo, mientras predicaba el sermón en la congregación  sobre la Última Generación  sobre 1 Tesalonicenses, cap 5 : 24 ( Fiel es el que os llama, El cual también lo hará) les traje a colación a este hombre que nos guio en esa misión del sábado y sus palabras hacia nosotros.

El día Lunes en 6 Am, fui movido por el Espíritu para ir a interceder en el templo . Estuvimos orando e intercediendo.

Pasado un tiempo, sentí comenzar a caminar en la parte donde está la entrada del templo y seguir intercediendo y de pronto  se abrió la puerta de metal que tiene rodos y una cabeza se asomó, y yo quedé observando aquel rostro y estaba impactado, ¿Cómo podía ser posible?

Y me salí y el personaje me saludó y me dijo: las mismas palabras que nos dijo de su procedencia. Yo pude saber de inmediato que aquel hombre era el mismo indigente que nos guio a todos los demás.

Lo vi que se sentó mientras yo le saludaba, pero no me di a conocer aún, pues quería escuchar su historia de cómo llegó a este lugar o sea al templo, a esa hora de la mañana exactamente, y me sacó un pequeño Nuevo Testamento viejo de su bolsa y lo pude tocar y se lo devolví.

Yo vi su camisa que le habíamos donado y era la misma persona.

Y yo me descubrí quien era y él muy alegre se levantó del piso y me dijo: puedo darle un abrazo? Y le dije: claro que si, es que estoy muy sucio me dijo  y usted está con ropas limpias, no importa ! Exclamé y le abracé también.

El me dijo: iré a mi País porque debo salir y vendré de nuevo y dejaré el alcohol y la calle y regresaré y espero me puedan apoyar para seguir a Mi Señor.

Le dije : te esperaremos y oraremos por ti mientras regresas .

Esa mañana del 31 mayo último día del mes, solo Puedo decir :Jesús nos visitó mientras intercedíamos como iglesia y nos hace ver que la labor que hacemos en las calles, son de su agrado y bendecirá nuestras manos para seguir haciendo y bendiciendo e ir al necesitado físico y espiritual  desde nuestras oraciones y acciones.

Iglesia en todo el mundo, Jesús viene pronto y desea que podamos estar haciendo su trabajo como dice Mateo 25: el capítulo completo. Léalo y medite en él en este día hoy.

Dr.  Mauricio Loredo

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