2 Crónicas 10:7 “Y ellos le contestaron, diciendo: si te condujeres humanamente con este pueblo, y les agradara, y les hablares buenas palabras, ellos te servirán para siempre”

Es una clara realidad el efecto increíble que se produce cuando sabemos dirigirnos o expresarnos con cada persona y grupos con las que nos codeamos. Ya que sin dudas, podríamos caer en gracia en todos los sentidos, posiblemente agregándoles y ganándose toda su confianza. 

Pero en la gran mayoría de las veces las personas no saben eficazmente como expresarse, ni cuentan con la sabiduría necesaria para manejarse ante una situación. Que casi siempre en su mayoría requieren de tener tacto o discernimiento para detallar lo que sucede a su alrededor y tomar buenas decisiones. 

Si detallamos un poco el contexto de lo que estaba sucediendo en el capítulo 10 de 2 crónicas; vemos que al rey Roboam se le presentó un escenario donde él debía tomar una decisión, entre seguir con un castigo que había dejado su padre a un pueblo o perdonarlos y que todos estos le sirvieran para siempre en su reino. 

Este rey no habló las palabras correctas; lo que provocó que el pueblo se levantara contra él, ocasionando una pronta huida. Es por eso que resulta muy importante pensar bien cada palabra que podamos expresar por nuestros labios; porque dependiendo el panorama podríamos enfrentar consecuencias buenas o malas. 

Unas palabras sutiles podrían cambiar un panorama completo

Proverbios 15:1 “La blanda respuesta aplaca la ira, pero la palabra hiriente hace subir el furor”

Vale considerar que cada uno de nosotros contamos con diferentes caracteres, unos somos de temperamento fuerte, con poca paciencia, otros somos más pacientes y tardamos en expresarnos, otros somos de carácter neutral. Pero a decir verdad, todo pasa por situaciones inesperadas.

A veces nos ha tocado enfrentar conflictos personales, salir y dar la cara por nuestros hijos, por nuestra esposa, por un hermano, madre, padre y algún otro ser querido, también hasta por un buen amigo. Pero para estos tiempos ya es común que para poder solventar cualquier clase de conflictos se trate de ver quién es el más fuerte.

Son las costumbres que han adoptado las personas en el mundo, pero la escritura nos enseña que la “Blanda respuesta aplaca la ira” quiere decir que no necesariamente tiene que haber un choque de fuerza para poder solventar un problema, sino que más bien nos muestra que existe otra manera de poder conseguir solución por medio de palabras. Trayendo a las dos partes a concientizar, evitando un desenlace más grave.

Debemos aprender a esperar el momento indicado para hablar

Proverbios 15:23 “Qué alegría saber que responder, Cuán buena es la palabra oportuna”

El libro de proverbios es considerado clave y de vital importancia en lo que tiene que ver con el crecimiento personal de cada uno de nosotros en referente a tomar decisiones. Ya que, nos ilustra un amplio panorama de lo que normalmente podemos enfrentar en la vida.

La sabiduría, la inteligencia y por sobre todo la prudencia son las palabras claves que vamos a conseguir casi siempre durante la lectura del libro. Una de las tantas cosas enriquecedoras que podemos detallar es que nos enseña a esperar el momento indicado para poder tomar una decisión correcta o dar una respuesta correcta.

Esto nos ayuda a crecer de manera increíble en nuestras vidas, ya sea donde vivimos, donde trabajamos o donde estudiemos. Esto es algo que solamente puede hacerlo Dios en nosotros, porque solo Él conoce lo tan peligroso que podría llegar hacer la lengua en el ser humano y las consecuencia que podría llegar a tener no poder dominarla.

Es por eso que en las escritura el Señor nos enseña mucho sobre ser personas sabias y prudentes que piensan antes de hablar o decir algo. 

Es bueno pedir a Dios ser personas prudentes

Proverbios 12:18 “Algunas personas hacen comentarios hirientes, pero las palabras del sabio traen alivio” 

Cuando aprendemos a desarrollar esta palabra en nuestras vidas, ya sabemos que solamente Dios es el que la da. Donde quiera que sea que estemos vamos a ser tomados en cuenta, porque las personas saben que van a lograr encontrar en nosotros una posible solución a lo que enfrentan en ese momento. Nos tomarán como personas sabias a la hora de dar una respuesta final.

Aunque en muchas ocasiones cueste lograr alcanzar ser personas prudentes, es algo por lo que deberíamos luchar todos los días. Porque no solamente me ayudara para manejarse en la calle, sino también para saber cómo poder guiar a nuestro círculo familiar. No deberíamos en ningún momento caer en palabras infructuosas porque no provienen de Dios y que para nada traen beneficios.

Debemos buscar siempre la manera de inspirar y llevar a reflexión con lo que hablamos “La lengua apacible es árbol de vida” eso lo dice la biblia en proverbios 15:4.

Lo importante de pensar lo que hablamos o decimos

En Eclesiastés 3:7 dice “Un tiempo para rasgar y un tiempo para remendar. Un tiempo para callar y un tiempo para hablar” 

Absolutamente, todo en este planeta tiene su tiempo, entonces no debemos ser personas con un comportamiento impulsivo o que no controlan sus emociones para hablar, porque a veces el hablar demasiado puede resultar ser peligroso. Esto nos dice que no necesariamente siempre tenemos que hablar en proverbios 10:19 dice “Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada”.

Como también en momentos no decir será lo más prudente que podamos hacer. Job dice lo siguiente “Si tan solo se quedaran callados, es lo más sabio que podrían hacer”. Todo va a depender de los diferentes momentos que nos toque enfrentar, Dios nos colocara el sentir en nuestros corazones sobre qué acción tomar, si hablar o callar en un momento. 

Porque claro está que para poder hablar eficazmente, teniendo cuidado con lo que decimos, Dios va a tener todo que ver en ese desarrollo. Es por eso necesario tener una relación con Él de mucha oración y lectura de su palabra, porque en esas dos acciones encontraremos la sabiduría con un buen resultado. 

8) «Padecemos por causa de la obediencia y la justicia»

 

Hechos 20:19 “He servido al Señor con toda humildad y con lágrimas, a pesar de haber sido sometido a duras pruebas por las maquinaciones de los judíos.” En los caminos de Dios siempre existirán las pruebas y tribulaciones, es muy común padecerlas a causa del evangelio, a causa de obedecer y seguir el llamado de Dios.

A lo largo de las escrituras encontramos muchos relatos de los diferentes hombres y mujeres que enfrentaron persecución y angustia por atender el llamado divino. Pero en todas vemos como Dios los acompaña y los respalda durante todo ese proceso y al final les da la victoria y son fortalecidos en su fe.

Aun así, esto no es nada de lo que debamos alarmarnos, Jesús también atravesó diversas pruebas, Hebreos 12:3 “Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.” Se enfrentó a mucha oposición, pero perseveró y cumplió su propósito de salvación para con nosotros.

Estas circunstancias no deben hacernos perder el ánimo, debemos continuar con nuestra labor. Dios está con nosotros en medio de todo lo que pueda aproximarse a nuestra vida, nos dejó a su Espíritu Santo como consolador y guía para no desmayar y prometió estar todos los días hasta su venida con nosotros.

No podemos parar de servir a Dios

2 Timoteo 3:12 “Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución.” La tarea de la predicación siempre traerá persecución; al llegar a un hogar, a una comunidad de personas que estamos alcanzando, siempre tendremos algún tipo de oposición. Esto puede llegar a entristecernos, pero no debe detenernos.

Sin importar que nos aflija, debemos continuar con la mirada puesta en Dios y no pagar mal con mal; 1 Corintios 4:11-12 “Hasta el momento pasamos hambre, tenemos sed, nos falta ropa, se nos maltrata, no tenemos dónde vivir. Con estas manos nos matamos trabajando. Si nos maldicen, bendecimos; si nos persiguen, lo soportamos” 

En estos versos observamos, cómo por nada del mundo podemos detener nuestra misión, hoy día nuestra sociedad es experta en poner excusas y estancarse. Y así podemos pasar mucho tiempo dando vueltas en un desierto donde surgen cada día más impedimentos, sin darnos cuenta de que lo único que en realidad nos impide avanzar somos nosotros mismos y la falta de determinación.  

Muchos cristianos a nivel mundial sufren peligro de muerte “Hermanos, no queremos que desconozcan las aflicciones que sufrimos en la provincia de Asia. Estábamos tan agobiados bajo tanta presión que hasta perdimos la esperanza de salir con vida.” 2 Corintios 1:8 , pero Dios es su protección, su refugio y libertad “Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. En él tenemos puesta nuestra esperanza, y él seguirá librándonos.”  2 Corintios 1:10. No podemos parar, debemos resistir y obedecer.

Pasamos diferentes persecuciones 

Filipenses 1:29 “Porque a ustedes se les ha concedido no solo creer en Cristo, sino también sufrir por él” seguir a Cristo trae persecución, y esta no es solo oposición a la predicación, sino también problemas que para nosotros pueden ser de gravedad, como una enfermedad o muerte de un ser querido. Dios está al tanto de todo esto y más aún lo permite, pero en medio de todo somos fortalecidos y confortados por Él.

Determinarnos a llevar una vida de adoración a Dios será tentado, 2 Timoteo 3:12 “Así mismo serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús”. No podemos olvidar a Job, él fue perseguido en todas las áreas de su vida, hasta el punto de quedar prácticamente nada más y enfermo, pero estuvo siempre aferrado a Dios y no desmayó ni renegó de su fe.

Debemos hablar en todo tiempo, sin importar si es un momento adecuado o no, sin temor o pena, 2 Timoteo 1:8 “Así que no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que por su causa soy prisionero. Al contrario, tú también, con el poder de Dios, debes soportar sufrimientos por el evangelio.” Pablo sabía muy bien de lo que hablaba, ya le había tocado predicar ante los romanos y sus cortes, ante personas que querían apedrearlo… nunca se detuvo.

Todo esto pasará y comprobaremos que no fue en vano la perseverancia

Recibiremos recompensa por nuestra perseverancia en Dios, Romanos 8:18 “De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros.” La palabra alienta en que al encontrarnos en la gloria del Padre todo lo que podamos haber pasado en este mundo será disipado por su presencia.

Un ejemplo claro de esto es la historia de Lázaro, el mendigo que fue consolado por Dios habitando en su presencia por la eternidad; ahora no podemos malinterpretar esto pensando que para estar en la gloria divina debemos sufrir, para nada tiene que ver con esto, si no es para que esta esperanza en Dios nos fortalezca y podamos avanzar confiando que nada de lo que pueda pasar debe hacernos renegar de nuestra fe.

Jesús dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 escuchar al maestro decir estas palabras a viva voz debe haber sido muy alentador, de igual forma hoy al leerlas estamos animados a confiar en Jesús porque la victoria ya está asegurada.

2 Corintios 4:17 “Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” Todo esto es momentáneo y temporal, aunque sabemos que las tribulaciones duelen y pesan en el alma, nuestro espíritu debe estar concentrado en Dios y que nada puede separarnos de Él.

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