La navidad es una de las fiestas más celebradas en el mundo cristiano, debido a que es el momento en que recordamos el nacimiento de Jesús, el Salvador prometido por Dios. Pero, ¿sabías que la navidad no es solo una fecha histórica, sino también una muestra de la perfección del plan Divino? 

En este artículo, vamos a explorar cómo cada detalle del nacimiento de Jesús refleja el amor, la sabiduría y el poder de Dios, y cómo podemos aplicar ese mensaje a nuestra vida.

El tiempo de la navidad

La Biblia no nos dice exactamente el día ni el año en que nació Jesús, ni por qué nació exactamente en aquella época, siendo que los judíos tenían años esperando el advenimiento del mesías. Sin embargo, nos da algunas pistas que nos permiten situar su nacimiento en un tiempo determinado. Por ejemplo, sabemos que nació durante el reinado de Herodes el Grande, que murió en el año 4 a.C. (Mateo 2:1). 

También sabemos que nació cuando César Augusto ordenó un censo en todo el imperio romano, que se realizó entre los años 8 y 6 a.C. (Lucas 2:1-3). Estos datos nos indican que Jesús nació en algún momento entre el año 7 y el 5 a.C., probablemente en el otoño o el invierno. Pero, ¿por qué Dios escogió ese tiempo para enviar a su Hijo al mundo? La respuesta es que Dios tiene un plan perfecto para la historia, y que él actúa en el momento oportuno. 

El apóstol Pablo lo expresa así: “Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4). Dios envió a Jesús cuando se cumplió el plazo, es decir, cuando se dieron las condiciones adecuadas para que su obra redentora tuviera el mayor impacto posible. 

  • La presencia del imperio romano, que proporcionó un contexto de orden, infraestructura y comunicación para la difusión del evangelio.
  • La presencia del pueblo judío, que conservó las Escrituras, las profecías y las esperanzas mesiánicas, y que fue el trampolín para el inicio de la iglesia cristiana.
  • La presencia de las culturas griega y oriental, que aportaron elementos filosóficos, religiosos y culturales que enriquecieron el diálogo y el testimonio cristiano.

Así, podemos ver que el tiempo de la navidad fue el reflejo del plan Divino perfecto, que sabe cuándo y cómo actuar para cumplir sus propósitos.

La concepción de la navidad

La Biblia nos dice que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo en el vientre de una virgen llamada María, que estaba comprometida con un hombre llamado José, de la casa de David (Lucas 1:26-38; Mateo 1:18-25). Esto significa que Jesús no tuvo un padre humano, sino que fue engendrado directamente por Dios. ¿Por qué Dios escogió este modo de concepción para su Hijo? Hay al menos tres razones:

  • Para cumplir las profecías del Antiguo Testamento, que anunciaban que el Mesías sería descendiente de David (2 Samuel 7:12-16), pero también que nacería de una virgen (Isaías 7:14).
  • Para demostrar la divinidad de Jesús, que no era un simple hombre, sino el Hijo de Dios, que compartía su misma naturaleza y gloria (Juan 1:1-14; Colosenses 1:15-20; Hebreos 1:1-4).
  • Para preservar la humanidad de Jesús, que no fue contaminada por el pecado original, sino que fue santo y sin mancha, apto para ser el sacrificio perfecto por nuestros pecados (Hebreos 4:15; 1 Pedro 1:18-19; 2 Corintios 5:21).

El lugar de la navidad

La Biblia indica que Jesús nació en Belén, una pequeña ciudad de Judea, situada a unos 10 kilómetros al sur de Jerusalén (Lucas 2:4-7; Mateo 2:1). Sin embargo, sus padres vivían en Nazaret, una ciudad de Galilea, situada a unos 120 kilómetros al norte de Belén (Lucas 1:26-27; Mateo 2:23). 

¿Cómo fue que Jesús nació en Belén y no en Nazaret? La respuesta es que Dios usó las circunstancias políticas para mover a sus padres al lugar que él había escogido. Recordemos que César Augusto ordenó un censo en todo el imperio romano, y que cada persona debía ir a su ciudad de origen para empadronarse (Lucas 2:1-3). 

José, al ser descendiente de David, tuvo que ir a Belén, la ciudad de David, y llevar consigo a María, que estaba embarazada. Así, se cumplió lo que había dicho el profeta Miqueas: “Pero de ti, Belén Efrata, pequeña entre los clanes de Judá, saldrá el que gobernará a Israel; sus orígenes se remontan al pasado, a tiempos inmemoriales” (Miqueas 5:2).

Pero, ¿Por qué Dios escogió Belén como el lugar de la navidad? Hay al menos tres razones:

  • Para mostrar la humildad de Jesús, que no nació en una gran ciudad, ni en un palacio, ni en una familia rica, sino en una pequeña aldea, en un establo, en una familia pobre (Lucas 2:7; 2 Corintios 8:9; Filipenses 2:5-8).
  • Para mostrar la realeza de Jesús, que no era un simple campesino, sino el heredero de David, el rey de Israel, y el Rey de reyes y Señor de señores, que gobernaría sobre todas las naciones (Lucas 1:32-33; Apocalipsis 19:16).
  • Porque era la ciudad en donde iban a buscar a los corderos perfectos para el sacrificio en el templo en Jerusalén. Con ello, también se simboliza a Jesús como el cordero perfecto de Dios que quita el pecado del mundo.

El anuncio de la navidad

La Biblia nos dice que Jesús fue anunciado por diferentes personas y medios, que dieron testimonio de su identidad y de su misión, y algunos de esos anuncios fueron:

  • El anuncio del ángel Gabriel a María, que le dijo que concebiría al Hijo del Altísimo (Lucas 1:26-38).
  • El anuncio del ángel del Señor a José, que le dijo que no tuviera miedo de recibir a María como su esposa, porque lo que había engendrado en ella era del Espíritu Santo (Mateo 1:18-25).
  • El anuncio de Isabel a María, que la bendijo por haber creído lo que el Señor le había dicho (Lucas 1:39-45).
  • El anuncio de los ángeles a los pastores (Lucas 2:8-14).
  • El anuncio de los pastores al pueblo, que fueron a ver al niño (Lucas 2:15-20).
  • El anuncio de Simeón en el templo (Lucas 2:21-35).
  • El anuncio de Ana en el templo, que, al ver al niño, dio gracias a Dios (Lucas 2:36-38).
  • El anuncio de los magos en Jerusalén (Mateo 2:1-2).
  • El anuncio de los magos en Belén (Mateo 2:9-12).

Pero, ¿Por qué Dios usó tantos anuncios para la navidad? Pues bien, Hay al menos dos razones:

  • Para confirmar la veracidad de Jesús, que no era un impostor, sino el verdadero Mesías, que había sido anunciado por las Escrituras, por los ángeles, por los profetas, y por los signos (Hechos 2:22-36; 10:34-43).
  • Para invitar a la respuesta de las personas, que no podían quedar indiferentes ante Jesús, sino que debían creer en él, adorarle, seguirle y proclamarle (Juan 3:16-21; 4:23-24; 8:31-32; 15:16).

El nombre de Jesús

La Biblia dice que el nombre de Jesús fue escogido por Dios, y que fue revelado a sus padres por medio de los ángeles. Por ello, tanto María como José obedecieron a Dios, y le pusieron por nombre Jesús al niño que había nacido (Lucas 1:31; 2:21; Mateo 1:21; 2:13). El nombre de Jesús significa “el Señor salva”, y que Dios lo escogió para expresar la identidad y la misión de su Hijo. Por lo tanto, el nombre de Jesús nos revela que:

  • Jesús es el Señor, el Dios Todopoderoso, el Creador y Sustentador de todas las cosas, el Rey de reyes y Señor de señores, el Dueño y Juez de toda la humanidad (Isaías 9:6-7; Colosenses 1:15-20; Apocalipsis 19:16).
  • Jesús es el Salvador, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, el Mediador entre Dios y los hombres, el Redentor y Reconciliador de toda la creación, el Autor y Consumador de la fe (Juan 1:29; 1 Timoteo 2:5-6; Colosenses 1:19-23; Hebreos 12:2).

El mensaje central de la navidad

Después de haber visto algunos detalles que reflejan el plan Divino perfecto en la navidad, podemos preguntarnos: ¿cuál es el mensaje central de la navidad? ¿Qué nos quiere decir Dios con el nacimiento de su Hijo? 

La respuesta es que el mensaje central de la navidad es el evangelio, la buena noticia de que Dios nos amó con un amor victorioso, y nos garantizó la resurrección y la vida eterna (Juan 11:25-26; 1 Corintios 15:54-57).

Es decir, la navidad es un mensaje de esperanza de Dios para el mundo entero, en donde el hijo de Dios ha descendido como un hombre puro para ser sacrificado por los pecados de la humanidad. De esta manera, podríamos tener acceso a una relación personal con el Padre. Por lo tanto, ya no somos esclavos del pecado, sino hijos amados, adoptados, para proclamar las buenas nuevas de salvación.

Conclusión

En conclusión, la navidad es el reflejo del plan Divino perfecto, que se manifestó en el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre y el Salvador del mundo. Cada detalle de la navidad nos revela el amor, la sabiduría y el poder de Dios, que actúa en la historia para cumplir sus propósitos. 

La navidad nos invita a creer en Jesús, a adorarle, a obedecerle y a proclamarle. Pero, también nos desafía a vivir como hijos de Dios, como discípulos de Cristo, como templos del Espíritu. Asimismo, nos llena de esperanza, de paz y de alegría. 

La navidad es la fiesta más hermosa, porque celebra el regalo más precioso: el amor de Dios. ¡Feliz navidad!

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