1 de Corintios 7: 29 Pero esto digo, hermanos: que el tiempo es corto; resta, pues, que los que tienen esposa sean como si no la tuviesen; 30 y los que lloran, como si no llorasen; y los que se alegran, como si no se alegrasen; y los que compran, como si no poseyesen; 31 y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa. 32 Quisiera, pues, que estuvieseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor; 33 pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer. 

Solo para estudiar lo que significa la congoja, Pablo en este pasaje hace referencia tal vez a una preocupación incesante que tenía la iglesia de Corintio, en cuanto al casamiento, o que tal vez algunos estaban quedando solteros, o algo que los tenia atribulados. 

Cuando vamos a buscar el significado de Congoja podemos ver que esta palabra se asocia a una pena intensa, que se puede ver reflejada a través de llanto o una angustia que causa sensación de agobio. Incluso, alguno de sus sinónimos son: aflicción, desconsuelo, pena, dolor, tormento o tribulación.

Leyendo la biblia podemos ver muchos pasajes donde las personas vivían con una congoja eterna, es decir, con un estado de ánimo tan atribulado que no lograban salir de la tristeza. 

Éxodo 6: De esta manera habló Moisés a los hijos de Israel; pero ellos no escuchaban a Moisés a causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.

Muchas veces Dios nos habla o busca orientarnos en situaciones de nuestras vidas, incluso, como pasó con el pueblo de Israel tenían a un mentor que los guiaba, pero la congoja de su corazón no les dejaba ver el camino. 

Hoy en día la congoja por así llamarla nos esta dominando. Nos hemos dejado llevar por un espíritu de aflicción incesante que nos hace ver todo gris, como si nada tuviese salida. 

Si nos vamos a datos actuales, según la Organización Mundial de la Salud, existen en el mundo alrededor de 332 millones de personas que sufren depresión; y esta enfermedad es parte de una congoja que nació en la mente y el corazón de muchos. 

Aunque la congoja no siempre deriva en depresión, no podemos negar que si nos causa un estado de aflicción e insatisfacción, que nos produce pena o dolor; ante ella debemos aprender a despreocuparnos y fortalecer nuestro espíritu. 

Para evitar que la congoja de este siglo te domine, comienza a fortalecer tu espíritu. Que tu día comience con una oración, impregna tu hogar con la presencia de Dios, toma un cuaderno y escribe motivos de oración; permite siempre que sea Dios dominando tu mundo interior.

Salmo 73: 26Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

Puede que en algún momento nos sintamos acongojados, pero debemos recordar que Dios siempre será nuestra roca y en él podemos encontrar la fortaleza que necesitamos.

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