Muchas personas no les gusta vincular la fe con la economía, pues piensan que Dios no esta en medio de cosas tan intangibles como lo es el dinero, pero no es así. Tener una economía sana también nos lleva a ver o reflexionar como esta nuestra vida espiritual. 

No se trata en este caso de tener mucho o poco dinero, sino de más bien conocer que estamos haciendo con las riquezas que llegan a nuestras manos, ¿estamos viviendo de forma plena?, o estamos más bien entrampados. 

Aquí te mostraré algunos principios que pueden ayudar a mejorar la economía de tu hogar, tomando en cuenta que son herramientas de fe. 

Lo primero: “No te endeudes”

Proverbios 22:7 Los ricos son los amos de los pobres;
los deudores son esclavos de sus acreedores.

Si algo debemos comprender como creyentes es que las deudas no convierten en esclavos. Vivimos siempre en el afán de querer salir de ellas, pero en ocasiones solo aumentamos una para tapar otra.

Sé que puede ser difícil no pedir prestado en un tiempo de crisis, pero no es imposible, y antes de acudir a la deuda pudiéramos mejor buscar aumentar nuestra productividad. 

Una deuda nos limita, nos hace vivir en angustia, incluso, una deuda nos condiciona a vivir siempre en un estado de mezquindad, es por ello que debemos salir de ellas. Puedes comenzar con la más pequeña que tengas, e ir abonando, pero hacer siempre un plan para eliminarlas de tu vida. 

Lo segundo: “Practica principios de dadivosidad”

Proverbios 11: 24 Uno da generosamente y acrecienta su haber, otro ahorra más de la cuenta y acaba en la indigencia. El hombre generoso prosperará, y al que da de beber le saciarán la sed.

Como buen cristiano debes saber que Dios nos envía a ser siempre bondadosos, y en esa bondad entrar los principios de dadivosidad. En este caso no solo se trata de diezmar u ofrendar, que son vitales en nuestra vida de fe; sino de también ayudar a los más necesitados, o aportar siempre de nuestras finanzas a labores sociales. 

Muchas veces las crisis nos hacen perder el corazón dadivoso, pero en tiempos donde hay más escases, es el tiempo en donde más debemos estimular el dar. 

Una clave vital para mejorar nuestra economía es aprendiendo a dar, así que debemos ser personas generosas en todo tiempo, y veremos como Dios nos prospera de manera ilimitada. 

Lo tercero: Practica el ahorro 

Proverbios 21: Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio, pero el necio todo lo disipa.

Siempre llegará provisión y dinero a nuestras manos, así que para mantener una economía sana, nada mejor como practicar el ahorro.

El ahorro es todo lo opuesto a las deudas, porque cuando estas en tiempo de crisis en vez de recurrir a un préstamo, puedes recurrir al ahorro. Tal vez sea uno de los principios más difíciles para emplear, pero podemos apegarnos a él buscando un plan que nos permita ahorrar un porcentaje de nuestro tesoro personal. 

Si prácticas de forma sencilla, pero habitual estos tres principios, verás como la economía de tu hogar tomará otro rumbo. Eso sí, no te olvides de trabajar, producir, e insertar ese don creativos para mejorar tus finanzas y fuentes de ingreso.

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