1 de Samuel 17:  Salió entonces del campamento de los filisteos un paladín, el cual se llamaba Goliat, de Gat, y tenía de altura seis codos y un palmo. Y traía un casco de bronce en su cabeza, y llevaba una cota de malla; y era el peso de la cota cinco mil siclos de bronce. Sobre sus piernas traía grebas de bronce, y jabalina de bronce entre sus hombros. 

Hoy quisiera que nos basáramos sobre lo que dice la biblia en 1 de Samuel 17, que es la historia de Goliat intimidando al Poderoso ejército de Israel; y de esta manera quiero enseñarte cómo actúa la intimidación en nuestras vidas y cómo podemos vencerla. 

La intimidación, no es más que el miedo que podamos tener para enfrentar aquello que nos asecha. En este caso, la intimidación viene a través de espíritus inmundos que nos sacan de nuestra vida de fe y nos presionan a vivir desde el miedo. 

Tal y como pasó con Israel, que al escuchar todas las amenazas de este gigante, tuvieron mucho miedo: 1 de Samuel 17: 11 Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo.

Cuando entramos en contexto, podemos observar cómo opera la intimidación en nuestras vidas, y como nosotros podemos abrir puertas para que el espíritu de temor nos domine por completo. 

Analicemos por un momento, el ejército de Israel no solo era más poderoso que los filisteo, sino que también era mucho más grande, por lo que ni había una excusa para estar tan atrincherado durante los 40 días en que los que Goliat los perturbara. 

Cuando leemos la biblia, vemos que lo primero que atemorizó a Israel fue la apariencia de Goliat, su altura, su peso, sus atributos. Así mismo opera la intimidación sobre nuestras vidas hoy en día. 

Actualmente, vivimos en una sociedad llena de apariencia que nos hace vivir desde la zona del temor, porque pensamos que aquello que nos perturba no tiene ningún tipo de debilidad. 

La apariencia de la intimidación hace que pierdas la fe, que pienses que no puedes vencer el gigante que estas enfrentado, para luego llevarte a someterte por completo a eso que te llena de miedo. 

El espíritu de temor, o de intimidación, como quieras llamarlo, aparece constantemente en  nuestros pensamientos: de mañana, de tarde y de noche. Nos roba la esperanza y la fe, y nos puede dejar encerrados en el ciclo de la desesperación, sin tener la esperanza de que podemos vencerlo. 

¿Qué es lo primero que adoras cuando te levantas?

Mateo 6: 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

De forma consciente o inconsciente, cuando somos dominado por un espíritu de temor, en ocasiones lo que alimenta nuestro día es la falta de fe, y es allí donde nuestra alma y espíritu se condicionan a vivir perturbados. 

El ejército de Israel era perturbado por Goliat, desde la mañana al anochecer, por lo que sus pensamientos de temor era lo que alimentaba su fe, mientras veían al gigante. 

Una cosa es tener un poco de miedo por algo que nos acontece, pero otra cosa es vivir dentro de la cárcel de la intimidación, que nos hace tener una conducta de temor que nos roba el sueño, la esperanza y las oportunidades. 

Aunque no lo creas, el espíritu de temor ataca al iniciar tu día, y al terminar tu día. De esta manera te condiciona a tal punto que arruines tus planes y tu agenda; negándote a ser una persona creativa. 

La intimidación trae como resultado la ansiedad, de la ansiedad viene la preocupación  y de allí perdemos las fuerzas, la fe, y quedamos a un abismo; y todo lo hacemos operando desde la ansiedad y sin ningún tipo de fortaleza. 

Ahora bien, lo último que hace la intimidación de nuestras vidas es atarnos a estados de pánico y depresión. Desde ahí ya estamos paralizados y no vemos posibilidades de cambio. 

El gigante de la enfermedad, la crisis, la ruptura matrimonial, nos ha hecho creer que no podemos encontrar solución a lo que nos acontece, y cuando no cambiamos la percepción, empezamos a descender a un vida llena de agonía. 

El espíritu de intimidación nos roba los sueños 

Cuando la intimidación gobierna nuestras vidas, esta lo hace a tal punto que perdemos hasta la capacidad de soñar. Pensamos que no se puede, que no podremos avanzar, que no alcanzaremos lo que deseamos, porque eso es lo que busca el temor en nuestras vidas. 

He visto personas perder negocios, planes, proyectos, o amores en su vida, porque quedaron cercados por el espíritu de temor y esto los condicionó a vivir desde el miedo. 

La intimidación te roba el poder de los sueños, de avanzar, de fe, para encerrarte en ciclos que no te dejan salir, y no permites que te actives. 

Hay un momento en que debes analizar tu vida, habrá decisiones y acciones que tendrás que tomar, para vencer el espíritu de intimidación. Debes asumir retos, y no permitir que el temor te cohíba de hacer uso de tu creatividad y de tu unción.

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