Sabemos que como cristianos es un mandato bíblico aportar para las obras de la iglesia, lo cual debemos cumplir. Sin embargo, ¿será que, sin importar nuestra actitud, Dios mirará con buenos ojos nuestra ofrenda?

Lo cierto es que Dios toma en cuenta nuestra actitud, por lo que es necesario dar para Dios con la actitud correcta. Es por ello que a continuación explicaremos cuál debería ser nuestra motivación y actitud al aportar nuestro dinero para las obras de la iglesia.

Motivo 1: La fe en Cristo

2 Corintios 8:9

Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

¿Cómo fue que Cristo se hizo pobre por nosotros? Piensa en las riquezas que él tenía en el cielo antes de venir a la tierra. Reflexiona en su nacimiento en el seno de una familia modesta y en como paso su vida al servicio de los necesitados y predicó sus Buenas Nuevas a los pobres de espíritu. También, piensa la muerte que sufrió, la cual era solo para criminales y que soportó siendo inocente.

Pero, ¿En qué forma nos hizo ricos la pobreza de Cristo? Él nos demostró que la verdadera felicidad no puede venir del dinero o de riquezas materiales. La verdadera felicidad viene de estar reconciliados con Dios.

Con su muerte degradante, Él pagó por todos nuestros pecados y nos proporcionó los medios para convertirnos en los hijos de Dios. Cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y confiamos en Cristo como nuestro salvador, nos convertimos, junto con Él, en herederos de todas las bendiciones que el Padre quiere otorgarnos: Vida eterna, perdón, paz con Dios, el don del Espíritu Santo, entre otros.

Es por todo lo antes mencionado que nuestra dádiva debe ser motivada por nuestra fe en Cristo. A través de nuestras ofrendas expresamos nuestro agradecimiento a Dios por el don gratuito de vida eterna. 

Cuando nuestra motivación es la fe en Cristo al dar nuestras ofrendas, tenemos plena confianza en que nuestro Dios cumplirá sus promesas de bendecir nuestra vida. Esta es una motivación correcta al dar nuestras ofrendas, pero no lo podemos confundir con dar por interés.

Motivo 2: Alegría

2 Corintios 9:7

Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.

Saber que Cristo es el salvador produce alegría y debería ser la gasolina que impulse el motor de tu vida. De igual modo, esta alegría debería motivar tu corazón para dar a Dios y a su reino por agradecimiento. 

Sabemos que damos con alegría cuando nuestro corazón siente paz y un regocijo genuino porque estamos agradecidos por las bondades de Dios hacia nuestra vida. De hecho, optamos por preparar nuestra ofrenda con anticipación y al entregarla SENTIMOS QUE NOS ENAMORAMOS MÁS DE Dios. 

Motivo 3: Amor por nuestros hermanos cristianos y por toda la gente

2 Corintios 8:13-14

Porque no digo esto para que haya para otros holgura, y para vosotros estrechez, sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad,

Los miembros de una familia que tienen un ingreso comparten con los que sufren necesidad. Esto es especialmente digno de tenerse en cuenta en lo que respecta a la colecta de las iglesias griegas para la iglesia judía.

Étnicamente, eran dos culturas diferentes y la única razón que tuvieron para preocuparse una por la otra fue su unidad en Jesucristo. A través de Él, podemos superar nuestros mezquinos deseos de proteger nuestros intereses locales y amar a la gente de todo el mundo. En esta forma, queda probado que nuestra fe está viva y que no se trata de tan solo palabras piadosas.

Cuando damos con amor a los demás y sin desinterés, Dios nos bendice, debido a que ve la motivación correcta en nuestro corazón. 

El orgullo no debe ser nunca nuestra motivación 

Mateo 6:2-4

Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Aunque algunos hacen alarde de generosidad para ganar el aplauso de los demás, debemos evitar esto. Si haces esto, la bendición que Dios promete en su palabra se cancela automáticamente debido a tu actitud. Esto es porque la motivación correcta para que la bendición que Dios promete en su palabra se active en tu vida, debe ser únicamente la fe en Cristo, la alegría en su salvación y el amor por los demás.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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