Invirtiendo nuestros recursos financieros en el Reino de Dios

1 Corintios 16: 1-2

En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.

Dios tiene un plan muy claro respecto al uso de nuestro dinero. Él nos dice que apartemos una parte de nuestras ganancias regularmente para usarlas por el bien de su Reino. Sin embargo, a mucha gente le disgusta mezclar asuntos de dinero con su fe religiosa. 

Lo que debemos aprender es a confiar en Dios, su palabra y sus promesas. Dios nos ofrece en su palabra los mejores consejos financieros y la clave para prosperar. Por ello, a continuación te explicaremos lo que debes saber sobre cómo invertir tus recursos financieros para el Reino de Dios.

Gobernar nuestro dinero sin dejar que nos gobierne a nosotros

Mateo 6:24

Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Cuando los hombres permiten que su amor por el dinero les gobierne, se vuelven esclavos de sus necios deseos egoístas, los cuales no les dan paz ni felicidad duradera. Sin embargo, cuando amamos a Dios por sobre el dinero, entonces usaremos el dinero apropiadamente:

  • Para ayudar a proclamar el evangelio.
  • Para mantener a nuestra familia.
  • Para ayudar a los necesitados.

Además, la falta de egoísmo en el uso del dinero nos reportará una bendición que es rara en este mundo: Sentirnos satisfechos con lo que tenemos.

Dios nos hace responsables del uso honesto de nuestros fondos

En Hechos 6: 1-4, poco después de que Cristo ascendiera al cielo, los primeros cristianos se enfrentaron a problemas debido a la apropiada administración de las ofrendas. Pero, fíjate en este texto como los Apóstoles resolvieron este problema.

Aunque ellos son los líderes de la iglesia, ponen los asuntos financieros en manos de laicos honestos y entendidos que demostraron, por sus vidas, que eran sumisos a la guía del Espíritu Santo. Es decir, se pone a cargo del asunto no a uno, sino a varios hombres. De esta manera, se asegura la honestidad y se evita la tentación de hacer mal uso o robar los fondos de la iglesia.

Esta historia nos enseña que a los creyentes no se les ordena simplemente a entregar su dinero sin preguntar nunca como es usado por la iglesia. Por el contrario, todos somos responsables de decidir cómo serán usaos los fondos, administrándolos y buscando soluciones justas cuando surjan objeciones.

2 Corintios 8:20-21

Evitando que nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda abundante que administramos, procurando hacer las cosas honradamente, no solo delante del Señor sino también delante de los hombres.

El mismo deseo de honestidad y franqueza es expresado por San Pablo en 2 Corintios 8 y 9. Pablo habla detalladamente sobre una gran ofrenda especial que estaba siendo entregada por las ofrendas de Grecia para ayudar a los hermanos cristianos en Israel afectados por la hambruna.

Estos dos capítulos contienen algunas de las más convincentes enseñanzas de la Biblia con respecto a la entrega de dinero. Por esta razón, en las siguientes secciones nos concentraremos en varios versículos de 2 Corintios 8 y 9.

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