Hebreos 11: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Muchas personas han perdido la fe, o han decidido vivir una vida llena de incredulidad, negando la existencia en Dios. Vivir por medio de la fe, es entender que existe Dios y que él es galardonador de todos lo que le buscan. 

Si algo agrada al corazón del padre es la fe que podamos tener; pero muchas veces llenamos nuestra vida de experiencias humanas, que tendemos a desviar nuestra vida de Jesús, o a dejar de creer que Dios lo hará. 

En la biblia vemos muchos pasajes donde la gente de Dios titubeó en la fe, uno de ellos fue Tomás, quien en el libro de Juan capítulo 20, dice que para poder creer que en verdad era Jesús que se les había aparecido, debía ver en sus manos la señal de los clavos e introducir su dedo en medio de la herida. 

Dice la biblia que ocho días después el Señor se les apareció, entonces le dijo a Tomás: 

27 Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. 28 Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío! 29 Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.

Pero veamos la afirmación que Jesús hace al final, el maestro dice “bienaventurado los que no vieron y creyeron” y es que así es la fe, aquella que no necesita ver para creer que es así. 

Si nos dejamos llevar por nuestros sentidos terrenales, por lo que vemos a través de nuestra alma, por lo que sentimos, estaremos siempre en un ciclo de incredulidad donde el poder maravilloso de Dios no se podrá manifestar. 

Todo lo contrario de vivir por medio de la fe, que es entender que aunque las cosas no marchen como esperamos, tenemos la convicción de que Dios está en medio nuestro. 

Muchas veces estamos esperando un milagro de Dios en nuestras vidas, pero en medio de la espera atesoramos palabras anti fe, que nos hacen dudar y nos hacen desfallecer en lo que hemos creído. 

Mujeres que tal vez esperan un hijo y han tenido una pérdida, y desean con fe que Dios les conceda el milagro, pero las tinieblas las persuaden con pensamientos de esterilidad y atesoran la palabra que reciben por el enemigo. 

La fe comienza en la mente, en el oír, en los pensamientos que atesoramos y luego lo que declaramos. 

Caminamos por fe y no por vista 

Caminar por vista es dejarnos guiar por la realidad que vemos ante nosotros, pero la biblia dice que nuestro caminar debe ser por fe. 

2 de Corintios 5: (porque por fe andamos, no por vista)

Si yo solo me dejo guiar por lo que ven mis ojos naturales, y pierdo de vista el enfoque en Cristo y en su palabra, difícilmente pueda alcanzar las bendiciones que Dios tiene para mí. 

Si me dejo llevar solo por lo que dice un diagnóstico médico y no aplico la sangre de Cristo, entonces caminaré viviendo en ciclos y no podré experimentar lo sobrenatural de Dios sobre mi vida. 

Con esto no quiero decirte que vivas en un mundo irreal, sino que más bien aprendas a ser certero con tus pensamientos y dejar que sea Cristo depositado en ti. Muchas veces el temor te querrá hacer ver que no podrás, pero una vida llena de fe verá en cada imposibilidad, una alternativa para que Dios actúe con su poder.  

Dejemos de ver lo terrenal y vivamos una vida plena en Cristo, creyendo siempre que el restaurará, él sanará, él transformará nuestras vidas. De esta manera es que debemos aprender a vivir todos los días de nuestra vida. 

Si crees todo es posible 

Marcos 9: 23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

La fe no son palabras positivas, la fe nace de un espíritu cercano a Dios y a su palabra. Es atesorar lo que Dios ha dicho para nuestras vidas, y entender todos sus preceptos. 

Debes creer lo que Dios ha dicho sobre ti, sobre tu casa, sobre tus finanzas, incluso sobre tus hijos. Debes creer en las promesas que el padre ha destinado para tu vida y aceptar siempre su palabra. 

La fe tiene un poder innegable, que aun gente que desconoce de Dios lo aplica para ver el triunfo en sus vidas, cuánto más nosotros que tenemos a Dios todopoderoso con nosotros. 

Pide con fe y no dudes 

La fe es lo que puede mover el corazón de Dios. Es aprender a pedir con fe, no negando su poder y dejando a un lado la incredulidad que busca neutralizar nuestro propósito. 

Santiago 1: Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra.

Soy testigo fiel de que Dios hace milagros y responde las peticiones de nuestro corazón; pero debemos aprender a pedir y en medio de esa petición no dudar de que Dios lo hará. 

Si estás en medio de un proceso financiero, debes pedir con fe para que sea el Señor abriendo conexiones divinas sobre tu vida. 

Si una enfermedad ha tocado tu vida, está bien que apliques a la ciencia, pero antes pide con fe, declarando la sangre de Cristo sobre tu vida y la sanidad sobre tu cuerpo. 

No podemos decir que tenemos fe en Cristo, y buscamos otros medios para sanar, para ser libre, o para avanzar. Estaríamos actuando como Tomás, es como si nuestro pensamiento fuera “Señor creo en ti, pero por si no resulta, tengo esta otra opción”, y no está bien. 

En un tiempo conocí una mujer que deseaba con intensidad tener un hijo, y en medio de ese proceso tuvo tres pérdidas, hasta que se cerró a la idea de ser madre. Hubo una palabra de parte de Dios que la levantó y la llevó a por cuarta vez hacer el intento, pero esta vez lo hizo diferente. 

Escribió en su cuaderno de oración el nombre de su bebé, y comenzó a orar por su hijo, tiempo después consultó con la ciencia para evaluar la raíz de sus pérdidas, encontró un especialista que le dijo “Yo haré mi trabajo, pero pídele todos los días a Dios que haga el suyo, el de él es el más importante”. 

Después de un largo tratamiento de inyecciones, concibió y dio a luz a su hija, una hermosa bebé que fue el fruto de una vida de fe, donde muchos veían esterilidad, Dios vio un vientre fértil y le concedió la virtud de ser madre. 

No sé cuál es el proceso que estés atravesando hoy, pero lo que quiero decirte es que la única forma de mover el corazón de nuestro señor es teniendo fe, es aplicando su palabra en nuestras vidas. 

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