La Biblia nos enseña que Dios desea la prosperidad completa de sus hijos y eso incluye la prosperidad financiera. De hecho, es lo comprobamos en 3 Juan 1:2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.”

Sin embargo, hay ciertas razones por las cuales no prosperamos en nuestras finanzas y aquí las analizaremos brevemente.

Hacer mal uso del dinero

Lucas 16:1-2, “Dijo también a sus discípulos: había un hombre rico que tenía un mayordomo, y este fue acusado como disipador de sus bienes. Entonces le llamó, y le dijo: ¿qué es esto que oigo de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás ser más mayordomo”.

Cuando Dios te suple para alguna necesidad económica, es indispensable que lo uses exclusivamente para cubrir esta necesidad. Independientemente de si el dinero lo obtienes mediante una ofrenda, tu salario u otro, sería irresponsable usar ese dinero para otra cosa cuando ya lo habías previsto con otro propósito.

Esto es debido a que esto sería una malversación de tus fondos y como acabamos de leer en el versículo, Dios cierra sus manos a los malos administradores. Por ello, lo mejor es que prepares con antelación un presupuesto y te ajustes a él.

Ser esclavo del dinero

Mateo 6:24, “Ninguno puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Nos volvemos esclavos del dinero cuando nos preocupamos demasiado por la provisión del dinero que necesitamos o por la falta de recursos para los siguientes días. Esto hace que nos amarguemos, frustremos o angustiemos, viviendo en una ansiedad constante.

Cuando tomamos esta actitud, nuestro dios es Mamón, lo que implica que apartemos nuestra confianza en Jehová Jiré y la mantengamos en los bienes. A Dios le desagrada esta actitud, y al notar que le hemos desplazado del primer lugar de nuestro corazón, automáticamente se cierran las ventanas de bendiciones.

Por ser mezquino

Proverbios 19:17, “Un préstamo al pobre, es un préstamo al Señor y el Señor mismo pagará la deuda.”

La mejor inversión que podemos hacer es bendecir a las personas que tienen necesidad con aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Esta es la mejor forma también de llevar el mensaje de salvación con ejemplo de amor y misericordia.

Sin embargo, en Proverbios se nos enseña que hay serias consecuencias financieras para aquellos que cuando ven al pobre apartan la mirada. Esto es debido a que su corazón se endurece ante la necesidad de los demás. Por lo tanto, también atraes maldiciones financieras a tu vida.

Por hacer trampas en las finanzas

Proverbios 28:20, “El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; más el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.”

Muchas personas por el afán de salir de la pobreza o por querer salir rápidamente de alguna crisis financiera, hacen trampas en los negocios para obtener dinero rápido. Estas trampas pueden incluir estafar, hacer trampas al Fisco para evadir impuestos, entre otros.

Recuerda que según la ley de la siembra y la cosecha, quienes estafan o engañan, también serán engañados o estafados. Por lo tanto, esto se constituye como una maldición financiera.

Por ser perezoso

Proverbios 10:4, “Poco trabajo, pobreza; mucho trabajo, riqueza.”

Este es un principio muy sencillo, pues las personas que son flojas, perezosas y hasta mediocres en sus trabajos, difícilmente prosperan. Esto es debido a que nunca se esfuerzan por hacer de manera excelente su trabajo, sino que prefieren procrastinar u holgazanear.

Esto también se refiere a quienes hacen las cosas murmurando o siempre hacen sus labores tarde. Para estas personas también se les hace difícil prosperar al no esforzarse por hacer las cosas de forma excelente.

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