Dios ha dejado en su palabra grandes principios no solo para nuestras finanzas, sino para toda nuestra vida en general. Entendiendo estos principios aplicándolos en nuestra vida, todo lo demás, incluyendo nuestras finanzas estará en el orden establecido por Dios.

A continuación, haremos un breve repaso por estos principios y su sustento bíblico.

Dios es el dueño de todo

Salmos 24: 1

“De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.”

El primer principio con respecto a las finanzas, es entender que Dios es el dueño de todas las cosas y que el mundo entero le pertenece a Él, pues es el creador de todo. De hecho, en Hageo 2:8 Dios dice explícitamente que Él es el dueño del oro y la plata.

Esto último es claramente una expresión de soberanía no solo sobre la creación, sino también de los recursos monetarios. Por lo tanto, no podemos olvidar que Dios es el verdadero dueño de todas las cosas, incluso del dinero que ganemos trabajando.

A esto hace referencia el Rey David cuando dice en 1 Crónicas 29:11 que Dios es el dueño de todo en el cielo y tierra. El mismo Rey David, un hombre que tuvo grandes riquezas, reconoció que todo, incluso lo que él mismo tenía le pertenecía a Dios.

Todo proviene de Dios

1 Crónicas 29:12

“Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.”

Este es el segundo gran principio y se trata de que todas las cosas que tenemos provienen de Dios, pues como vimos en el principio anterior, todo es de Él. De hecho, esto lo reconoció el salmista en el pasaje citado, pues reconocía que de Dios provenía su riqueza y gloria.

Sin importar cuánto trabajes, es Dios quien te da las fuerzas, la inteligencia, la salud y las ideas para trabajar y destacarte en tu trabajo. Incluso, la Biblia nos advierte del peligro de olvidarnos de reconocer que lo que tenemos lo debemos a Él.

En Deuteronomio 8:17 y 18 se nos dan una orden directa al respecto para no olvidarnos de que Dios nos otorga el poder de hacer riquezas. 

Nosotros mismos y todo lo que tenemos le pertenece a Dios

Salmos 100:3

“Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Este es el tercer gran principio que siempre debemos tener en mente y escribirlo en nuestro corazón. Dado que nosotros le pertenecemos a Dios, todo lo que tenemos también le pertenece a Dios.

Entendiendo estos tres principios, somos capaces de dejar de preocuparnos por el dinero y la provisión, pues todo es propiedad suya. También, nos ayuda a desprendernos de los grandes pecados financieros como la avaricia, la codicia y la envidia. 

Dios es nuestro creador y está al pendiente de nuestras necesidades. También nos brinda de ideas y fuerzas para ejecutarlas, para prosperar y tener provisión para nuestra familia. Por lo tanto, antes de pedir a Dios que te ayude en el área financiera, pídele que te revele estos grandes principios a tu vida. De ello se desprende el resto de consejos y enseñanzas financieras de la Biblia.

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