Debemos entender que la murmuración también es un pecado. Cuando somos ligeros al hablar de otra persona, cuestionar su vida, o criticar su forma de ser, estamos murmurando. 

A las personas les parece algo normal hoy en día levantar juicio sobre otra persona, especular, dañar, o hasta hacer desaparecer su reputación. 

Las redes sociales hoy en día son un semillero de personas también tóxicas, que fácilmente critican, juzgan, condenan, señalan, pero no aman, no bendicen, no son nobles, no ayudan al prójimo. 

Un murmurador, o “chismoso”, es una persona que nunca ha logrado satisfacer todas las necesidades de su vida. Es una persona que no se siente plena, y su felicidad no existe. 

Alguien que solo busca dañar o enjuiciar la vida de alguien más, es porque nunca ha encontrado la verdadera felicidad. Es porque no se siente a gusto con lo que vive, y por ende, busca criticar y juzgar a alguien más. 

El fin de la murmuración siempre será hacer daño, siempre será dejar mal vista la vida de alguien más. La persona con este defecto, por así llamarlo, es capaz de inventar las grandes mentiras, o solo contar lo que escuchó de alguien más, para que de esta manera se generen prejuicios, dolor y maquinación. 

Veamos que dice la biblia acerca de la murmuración, y comprendamos de una vez que la murmuración solo trae amargura, retraso y maldición sobre nuestras vidas. 

Santiago 4: 11 Hermanos, no sigan hablando mal los unos de los otros. El que habla en contra de su hermano o quien juzga a su hermano está hablando en contra de la ley y está juzgando a la ley. Si tú juzgas a la ley, no estás siguiendo lo que ella dice y te conviertes en juez.

No podemos por nada de nuestras vidas hablando mal de otros, esto incumpliría el mandato del señor de “amar a nuestro prójimo”, pues las calumnias, la murmuración solo puede generar mal sobre la vida de otros. 

La biblia dice en proverbios 16: 28 El perverso arma líos,
    y el chismoso fomenta enemistad entre los amigos.

Los chismes solo buscan crear conflictos, desilusión, amargura, rabia. Y es que producto de la murmuración son los problemas, la desunión. 

Si comprendemos que somos de Dios, y hemos creído en él, debemos pedirle todos los días de nuestra vida que él transforme nuestro corazón. Si en nuestro corazón hemos aceptado la murmuración, la envidia y los celos, debemos pedirle a DIOS que sea el mudando todo aquello que no viene de él. 

La murmuración solo nace de un espíritu dividido, un espíritu que no ha logrado ser transformado de Dios, un espíritu inquieto. 

¿Qué hacer frente a los que nos calumnian?

Puede ser que estemos al otro lado de la historia, puede que seamos víctimas de una persona tóxica que ha buscado dañar nuestra reputación, que ha usado su lengua para maldecirnos, para dejar mal nuestra vida. 

En primer lugar debemos soltar el rencor, debemos orar a Dios y entregarle todo esos sentimientos que no nos convienen. Debemos acércanos a su presencia, y pedirles que nos sané para no guardar rencor contra aquellos que nos ha hecho mal. 

Luego debemos seguir caminando conforme a lo que Dios ha hablado sobre nosotros. Debemos seguir caminando bajo los principios de Dios, actuando de forma honesta, y con fe. 

Como dice la biblia en 1 de Pedro 2:12 

12 Ustedes viven rodeados de gente que no cree y tal vez ellos digan que ustedes hacen el mal; sin embargo, si ustedes llevan una vida honesta, ellos verán el bien que ustedes hacen y alabarán a Dios el día que él venga a juzgar a todos.

Un día, Dios se hará cargo de todos aquellos que nos han hecho mal, de todos los que han usado sus labios para levantar falso testimonio sobre nuestras vidas. Por ahora, la motivación deberá seguir actuando en justicia, dejando que nuestros frutos de conducta, amor, dominio propio, hablemos por nosotros mismos. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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