La Biblia ofrece diversos consejos básicos para cuidar de nuestras finanzas personales y ser prósperos. De hecho, muchos de estos están escritos por el que se le otorgó el título del hombre más sabio del mundo, según la Biblia, es decir, Salomón. Por ello, aquí te dejamos tres de sus principios básicos para alcanzar la prosperidad.

Evita las deudas

Proverbios 22:7

“El rico gobierna sobre de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta.”

Según este proverbio de Salomón, una deuda es como una esclavitud, debido a que se puede tornar un mal hábito para salir de apuros. El problema, es que se torna un círculo vicioso al ser casi imposible no volver a caer en ella en poco tiempo por un mal manejo de las finanzas.

De hecho, según estadísticas recientes, para los estadounidenses una deuda es una condición que les persigue de por vida y de la cual se les hace casi imposible escapar. Incluso, muchos de ellos consideran las deudas como una necesidad para adquirir cosas. 

Esto es algo triste, pues las deudas son solo una demostración de la poca habilidad de una persona para administrar sus finanzas. También, en caso de adquirirlas para comprar cosas innecesarias, es una muestra de la falta de autocontrol al realizar compras.

Afortunadamente, según una encuesta por parte de Pew, también se demostró que las nuevas generaciones están cambiando su perspectiva con respecto a las deudas. Por lo tanto, son menos propensos a asumir deudas como las de tarjetas de crédito. 

Diversificación de las inversiones

Eclesiastés 11: 2

“Invertir en siete empresas, si en ocho; no sabes el mal que vendrá sobre la tierra.”

Si bien parece sorprendente que la Biblia nos aconseje con respecto a las inversiones, en este pasaje de Eclesiastés se ofrece una breve explicación sobre las razones para diversificar nuestras inversiones. En este se explica que prácticamente cualquier tipo de inversiones puede ser una víctima de cualquier tipo de mal. 

Ya sea que se trate de un desastre o fenómeno natural, como una caída en la bolsa de valores, cualquier evento puede ocurrir que ponga en riesgo tu inversión. Por ello, es mejor invertir simultáneamente en varios tipos de inversiones para que un evento caótico no influya en todos tus bienes.

Si bien es cierto que hay quienes alegan que esta es una práctica económica errónea, no hay dudas de que es lógica. Quienes están en contra alegan que lo más importante es analizar adecuadamente en donde se debe invertir. Sin embargo, si tomamos en cuenta ambos consejos, podremos asegurar que la mayoría de nuestras inversiones sean acertadas.

De hecho, para los inversores comunes, la diversificación puede ayudarle a reducir el riesgo, por lo que puede ser un plan financiero más sólido y confiable.

Reducir el riesgo mientras envejeces

Eclesiastés 5:13-14

“Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal; las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano”.

En esta historia se relata cómo un padre pierde todo lo que tiene y por lo tanto, no tendrá nada que heredarle a su hijo. Si bien esto puede ser un gran problema para el hijo, también constituye un desastre para el padre.

Esto se debe a que en la actualidad la esperanza de vida es de al menos 80 años y para esta edad y para esta edad también se gasta más años en el retiro. Mientras se acerque a esta edad, lo ideal es pasar tu dinero de forma gradual de inversiones de alto riesgo a inversiones de menos riesgo. Un buen ejemplo de esto son los bonos y rentas.

Si bien este tipo de inversiones ofrecen  un ingreso modesto, pueden ser ideales para evitar que pierdas tu dinero inesperadamente por imprevistos de cualquier tipo.

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