Salmos 34:10 Hasta los más poderosos sufren de hambre porque les falta comida. Pero a la gente que busca ayuda en el señor nada le hará falta.

Siempre hemos tenido la confianza de hacer las cosas por nosotros mismos y eso, en muchos casos, nos ha funcionado de la mejor manera, logrando metas. objetivos y cualquier otra cosa que nos hayamos plantado alcanzar.

A pesar de que a veces calculamos y planificamos nuestras vidas en base al futuro, hay circunstancias que lo pueden cambiar todo. Un simple ejemplo son los acontecimientos que pasan a nivel mundial, primero una pandemia, ahora una guerra. No hay duda, que esto cambió por completo nuestra situación. 

Pasamos de tener todo, y vivir tranquilamente, a escondernos por miedo a contagiarnos de una terrible enfermedad. Y es que esos giros inesperados pueden sacarnos completamente de control. 

Pero ante todo lo que ocurre, no podemos olvidar que Dios guía siempre nuestros caminos, y aunque nuestra vida pueda ser distinta, siempre nos dará una salida a la situación que esté afectando nuestros corazones. 

Una situación crítica puede afectar nuestra seguridad, tanto en el ámbito físico, como emocional, y por supuesto financiero. 

En Isaías 41:10 No temas, estoy contigo. Yo soy tu Dios, no tengas miedo. Te fortaleceré, sí, te ayudaré. Te salvaré con mi mano victoriosa. 

En esos momentos complicados, llenos de angustia, sentimos miedo, sentimos confusión, preocupación y desespero. Es una situación que se torna complicada y en muchos casos es difícil mantener el control.

Es en esos momentos en los que no sabemos cómo manejar la situación, Dios por medio de sus escrituras nos respalda, asegurando el hecho de que no estamos solos. Que Él nos ayuda y nos respalda. Que nos dará la fortaleza y lo necesario para poder continuar y salir de la mejor manera de esa situación. 

Para lograrlo, hay que aprender a confiar en Él. Cualquier persona confía en Dios cuando todo en su vida marcha de la mejor manera, pero el punto está cuando nos vemos frente a frente con esos hechos que ponen a prueba nuestra fe y nuestra confianza.

Todas las malas experiencias de nuestra vida nos hacen ser más sabios, nos ayudan a madurar y a mejorar nuestra manera de actuar. Esos momentos de crisis son parte de un proceso divino, es allí donde podemos entender que es Dios moderando nuestro carácter. 

Dios solo quiere que podamos aprender a llevar las cosas de la mejor manera, confiando plenamente en él. 

Salmo 34:4 Porque consulté al Señor y él me respondió. Él me salvó de todos mis temores.

1  Pedro 5:7 Confíen a Dios todas sus preocupaciones, porque Él cuida de ustedes. 

Como un padre a sus hijos, Dios nos provee

Dios cada día se preocupa por todos nosotros, quiere que estemos bien principalmente en nuestro corazón que es lo más importante. Es por esta razón que siempre desea acompañarnos en nuestros peores momentos, en las luchas y en aquellos días que creemos no ver la provisión. 

Si aprendemos a tener una relación de confianza con Dios, en nuestro día a día, tal como un hijo con su padre, en nuestros peores momentos de necesidad y confusión, podremos acudir a Él con más facilidad y con más entendimiento. 

Debemos aprender a no obrar solos, es una de las costumbres más comunes en el ser humano, y la misma nos deja en ciertas oportunidades sin salida, y nos llena de preocupaciones, sobre todo si la situación se presenta más grande que nuestro propio entendimiento.

De todo lo malo aprendemos, entendemos cómo debemos de actuar. Dejarse guiar por Dios y dejar que él provea en nuestros momentos de necesidad, es la mejor solución a todos los problemas que nos abordan a lo largo de nuestra vida.

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