Mateo: 23 Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?

No hay fórmula humana que nos pueda ayudar a calmar esos momentos de dificultad. Todos en la vida pasamos por situaciones difíciles que mueven nuestras emociones, y sacuden nuestra fe. 

En más de un momento pasamos por días donde no sabemos qué hacer o cómo reaccionar ante tal situación. Y es que nuestra vida es una vida de fe, y justamente son esos momentos difíciles es donde la fe es probada. 

Todos tenemos tempestades difíciles. A veces son llamadas las crisis económicas, esas que mueven nuestro fundamento, y nos hacen vivir en ansiedad y desasosiego. 

Cuando somos movidos en nuestra economía, perdemos un trabajo, o nuestro negocio está decayendo, sin duda creemos que con nuestra fuerza lo podemos alcanzar, y es que pocas veces apelamos a la sanidad financiera que Dios puede traer para nuestras vidas. 

Las tempestades económicas son esas que nos irrumpen el sueño con las deudas, y esas que nos hacen depositar el tesoro de nuestro corazón en lo que tenemos, pero pocas veces cuando pasamos por ella, nos aferramos a Jesús. 

También existen estas tempestades de salud, donde una enfermedad toca nuestras puertas, y donde ni siquiera la ciencia es capaz de actuar. Son esos momentos donde nuestro espíritu se aflige, y nuestra alma se cierra.  Estás rápidamente nos hace perder la fe, y nos preguntamos el ¿por qué?

Y luego pueden venir también tempestades familiares, donde un matrimonio empieza a desmoronarse, donde la traición toca la puerta de un hogar, o donde la rebeldía de nuestros hijos nos hace vivir en tristeza y desilusión. 

Ante todo esto debemos pensar, que Dios permanece fiel, y aunque las luchas son verdaderas, hay una diferencia muy grande de enfrentarlas, y es cuando lo hacemos de la mano de Jesús. 

Jesús, dice la biblia que es capaz de calmar la tempestad. Puede que la situación que estás viviendo no cambie de la noche a la mañana, pueda que te sigas enfrentando a esa lucha, pero si de algo debemos estar seguros, es que nuestro señor tiene el Poder de aliviar la tempestad. 

Cuando nuestra vida está cimentada en la roca firme que es Cristo Jesús, hallaremos propósito en todo lo que nos acontece, incluso podremos en medio de la adversidad, caminar con una paz que sobrepasa todo el entendimiento. 

Es allí cuando nuestra vida cambia, cuando dejamos de preguntarnos ¿Por qué a mi?, y solo decimos, ¡SEÑOR aunque no comprenda ahora, solo acepto tu voluntad! 

El señor actúa como consolador en medio de las adversidades, en medio de este momento difícil. Nuestra oración siempre debe ir enfocada al padre, y no permitir que nuestras emociones nos hagan claudicar. 

Desarrolla la paciencia y persevera en la oración 

Salmo 37:7 Guarda silencio ante el Señor,
y espera en él con paciencia;
no te irrites ante el éxito de otros,
de los que maquinan planes malvados

En momentos difíciles o desesperantes, debemos desarrollar la paciencia. Dios no es un Dios mágico que puede cambiar la situación de un momento a otro, hay procesos del padre que llevan tiempo, incluso hay cosas que nos acontecen por nuestras propias acciones y debemos pedir a Dios que interceda. 

Romanos 12:12 Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración.

Si en medio de la tempestad queremos que Dios responda, debemos tener paciencia y perseverar en la oración. Los discípulos tuvieron miedo, es por ello que Jesús les responde: Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?

Ciertamente el temor se apodera de nosotros, pero en pocas ocasiones descansamos en Dios. 

Debemos aprender siempre que solo el maestro es capaz de calmar la tempestad. Por nuestras fuerzas podemos hacer mucho, pero solo cuando le entregamos nuestro corazón al señor, es que podemos ver que su majestuosa presencia, trae libertad, consuelo, y paz, en los momentos difíciles. 

Proverbios 3: 5-6 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.

La tempestad revela lo que hay en nuestras vidas

Muchas veces buscamos a Dios, pero el tiempo de prueba revela lo que hay en nuestro corazón. 

Cuando alguien deja de buscar a Dios porque pasó por un momento difícil, entonces quiere decir que Dios nunca fue el centro de su corazón. 

Cuando un matrimonio pasa por la prueba de la separación, y en medio del proceso solo hay rencillas, odio, y malos tratos, y codicia de bienes, quiere decir que el amor se extinguió. 

Cuando en medio de una batalla económica solo corremos desesperadamente a salir humanamente de ella, quiere decir que confiamos más en nuestras manos, y no confiamos en el Dios de la provisión. 

Ante todo esto debemos tener fe, porque solo la fe nos llevará a caminar por sendas misteriosas, solo la fe nos permitirá caminar con expectativa, cuando perdemos la fe, perdemos el enfoque y por supuesto, la prueba se hace más dura de llevar.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco 

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