Proverbios 18:21 La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos.

Deberíamos prestar mucha atención a cada uno de los escritos de la biblia, porque sin duda alguna es muy eficaz con cada una de las cosas que nos muestra. Y muy en especial cuando se refiere al tema que abarca sobre lo que confesamos o decimos por medio de nuestra lengua. Cualquiera podría marcar un antes y un después sobre cualquier cosa mencionada.

En la actualidad hemos podido ver en diferentes escenarios, como en familias, amigos, y entre personas desconocidas decirse y confesarse cosas buenas, como también cosas malas. Que a lo largo del tiempo han podido ver los resultados. Por ejemplo un padre o madre bendiciendo a un hijo, o un hijo bendiciendo a sus padres, como por decir algo. 

Pero así como pueden bendecirse, también pueden maldecirse; y no solamente podemos verlos entre padres e hijos, sino que es algo totalmente globalizado. Y esto ha dañado psicológicamente a muchos.

Aunque sabemos que Dios es el que cuida y protege nuestras vidas, entendemos que el asunto de hablar y decir cosas por nuestra boca, también va referido a un comportamiento o una actitud de ser personas sabias y prudentes, o ser todo lo contrario a eso; más que echarle una maldición a alguien; y que esta se le haga realidad. 

Cuando nos expresamos con prudencia creamos un excelente efecto de confianza

Cuando somos cautelosos para hablar a un grupo de personas o simplemente a una persona, sin duda alguna; lo que comunicamos puede llegar produciendo un efecto de confianza entre ambas partes. Sea cual sea la situación, lo que vayamos a decir debe estar bien pensado.

En 2 de crónicas 10:7 dice Y le hablaron diciendo: Si eres benevolente para con este pueblo, y los complaces, y les hablas buenas palabras, serán tus siervos todos los días. 

Cuando no somos entendidos sobre lo que vamos a hablar o decir, podría traer consigo muchas consecuencias. Si nos encontramos en una situación totalmente delicada, pudiendo ser un conflicto o el momento más difícil de una persona; que amerite de nuestra intervención o consejo. Si no hablamos lo estrictamente necesario que ayude a disminuir ese conflicto. Podríamos provocar todo un desenlace contrario de lo que normalmente esperamos. 

Eso también aplica para nosotros mismo y la vida que tenemos. En muchos momentos de nuestro andar diario, hemos pasado por etapas donde hemos tenido que hablar por nosotros mismo. Y muchas veces hemos podido tener efecto de confianza hacia alguien, como en muchas ocasiones no. 

Y de esto si debemos estar muy pendientes, como también a quien escuchamos; como también a quien seguimos.  En el libro de segunda de crónicas que nombramos anteriormente, podemos detallar que el rey Roboam se encontraba en una situación que ameritaba tomar una decisión. Entre sí perdonar el yugo que su padre Salomón había puesto sobre un pueblo o continuarlo. 

Este rey pidió consejo a un grupo de ancianos sabios y a un grupo de jóvenes que había crecido con él totalmente inexpertos en sabiduría. Y el mismo se inclinó hacia el consejo de los jóvenes inexpertos y esto le ocasionó una rebelión. 

Debemos aprender hablar en el momento oportuno

Nadie puede creerse la persona más sabia en su propia opinión, ni tampoco estar asomándose en todos lados creyendo que puede solventar conflictos de todo el mundo. Como también estar hablando en todo momento pensando poder defenderse en todo lugar.

Hay algo que todos deberían observar, y es los diferentes tipos de escenarios donde les toque estar. Y Dios les dará la sabiduría y el entendimiento para ver si es necesaria la opinión de uno; Porque el momento de hacerlo o no Él mismo se los presentara. Y este detalle no todos lo toman en cuenta.

Porque quieren estar hablando en todos lados y a todo el mundo; y eso no está bien. La biblia nos muestra en proverbios 15:23 ¡Qué alegría saber qué responder! ¡Cuán buena es la palabra oportuna! Según este proverbio nos demuestra que para hablar, sea cual sea el espacio debemos aprender a esperar el momento. 

Para que así lo que nos toque decir pueda tener el efecto que esperamos, y esto nos ayudaría a crecer como personas sabias y por supuesto que prudentes. Cuando somos practicantes de estas enseñanzas, hasta se podrían abrir puertas que traerán posiblemente muchas bendiciones. Porque muchos verán el crecimiento como una persona justa.

Trayendo vida donde probablemente no la hay. Proverbios 12:18 dice Pero la lengua de los sabios es medicina. Esto es algo que hay que entender que nuestra boca debe ser abierta para hablar cosas rectas, siempre seremos guardados por lo que decimos por qué es algo que Dios establece, pero siempre y cuando también sea su voluntad. 

Si llegásemos a alcanzar tal sabiduría, siempre es bueno resaltar que no es por nosotros. Si no que es la gracia de Dios en todos nosotros, y por eso debemos tener cuidado en ofender cuando confesamos por nuestra boca algo.

El asunto de darle mucho a la lengua y darle cavidad a eso en nuestras vidas, sin tener un control sobre ella podría dañarnos a nosotros mismos. La biblia lo menciona en muchas partes, y eso no lo podemos permitir. Porque en las muchas palabras no hay sabiduría, ni razón de lo que decimos.

El control total sobre lo que confesamos o hablamos tiene que ver mucho con la oración y la comunión con Dios. Y es allí donde podremos crecer de la manera que esperamos.

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