Hoy vamos a hablar de Abraham, y los sueños que Dios había depositado en su familia. 

Génesis 24:1-9

Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac. El criado le respondió: Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra. ¿Volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste? Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá. Jehová, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra; él enviará su ángel delante de ti, y tú traerás de allá mujer para mi hijo. Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. Entonces el criado puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este negocio.

Aunque hoy nos basaremos en este pasaje, quiero que recordemos un poco la promesa que Dios le da a Abraham en Génesis 12. Dios le dice a Abraham que hará de él una nación grande, lo bendecirá, hará famoso su nombre, y lo convertirá en bendición para la tierra. 

Cuando leemos esto, no podemos negar que ya Dios había fijado un norte sobre la vida de Abraham, y menos de allí no podía pedir. 

Es así como debemos empezar a reflexionar en esto:

Nuestra vida tiene que enfocar cuál es nuestro norte. ¿Hacia dónde queremos ir? ¿Qué es exactamente lo que quiero? ¿Qué es lo que Dios quiere de mí?

La nación grande comienza por un matrimonio, un hogar, eventualmente hijos, eventualmente yernos y nueras y nietos. En el caso de Abram, Dios cambió el sueño de un hombre que tenía ya hecha su vida y dio sueños de familia.

Por eso, siempre debes preguntarte ¿Cuáles son los sueños de mi familia? Y qué tan valiosos son para ti. 

Abraham cuidó los sueños de su familia 

Seguimos con el ejemplo de Abraham, en Génesis 24 vemos como Abraham velaba por el sueño y la descendencia de su familia. 

Abraham hablaba con su criado, y esta conversación fue crucial. Él le estaba pidiendo ayuda para cuidar a su generación. 

Abraham no quería que su hijo se casara con cualquier mujer. Te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cananeos…

No quería que fuera de “la tierra donde vivía”. (Génesis 24:3-4)

Si continúas leyendo, verás que Abraham solo quería que su hijo se casara con una mujer con su mismo ADN. Que tuviera su forma de pensar, su lenguaje y por supuesto su fe. 

No quería un yugo desigual, sino alguien de la misma fe.

2 Corintios 6:14 (Palabra de Dios para Todos PDT) “Ustedes no son iguales a los que no tienen fe en Cristo. Entonces no se junten con ellos. ¿Acaso hay algo en común entre la justicia y la injusticia? ¿Cómo pueden estar la luz junto a la oscuridad?

Aquí hay una máxima que me gustaría rescatar, la decisión más importante en la vida después de seguir a Dios, es saber con quien te unirás en matrimonio. Por eso, la elección debe ser acertada, si eres alguien con temor y seguidor de Cristo, debes velar por encontrar a alguien con la misma dirección. ¿Cuál es la dirección que lleva tu vida?

Desde ya debes definir la gente que te rodea.  Identifica el entorno donde te desarrollas y el perfil de la gente que anda contigo.

No se trata de calificar a la gente como “buena o mala gente”, sino de identificar cual es la dirección de la gente que te rodea.

¿Qué serán en los próximos años? ¿Hacia dónde apuntan? ¿Qué quieren del Reino? Dios trajo redención sobre los padres de Rebeca, por el propósito de Rebeca. 

Ves que cuando incluso Jacob fue a buscar esposa, lo hizo en el mismo lugar que su padre. (Labán era hermano de Rebeca).

Abraham no permitió que su hijo saliera de propósito 

 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente que no vuelvas allá a mi hijo. 

Abraham fue enfático hasta en dos oportunidades “que mi hijo no vuelva allá”. Abraham no quería que su hijo volviera a la tierra de donde Dios le sacó (Génesis 12:1) “Vete de tu tierra, de tu parentela…”.

Esto significa que Abraham entendía que su hijo no tenía por qué volver a vivir o participar de las maldiciones de la tierra o de su parentela.

Tierra: que su hijo no debía experimentar la pobreza que su padre vivió, como tampoco los vicios, enfermedades, ciclos, maldiciones que habitan en la “tierra” de donde Dios los sacó.

Parentela: Tiene que ver con el entorno donde alguien se desarrolla.

Abraham sabía que su hijo no estaba llamado a formar parte de algunos entornos, ambientes, maneras de hablar, pasiones, modas. Su hijo no podía ser como uno más. “Esto es normal papá”. Su hijo no era normal… Tiene propósito.

Cuidar la parentela es saber el tipo de amistades que debo tener, el tipo de ambientes que debo frecuentar. 

Tú descendencia tiene propósito, tú tienes propósito, no permitas por nada del mundo que pequeñas zorrillas terminen acabando con lo que el Padre ha depositado en tu vida. 

Si Dios ya ha dicho algo sobre tu familia, entonces cree la palabra de fe, avanza, camina y déjate guiar por lo que el Padre ha dicho. Pero sobre todo, ora y pídele a Dios que te de la sabiduría para continuar.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco 

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