MATEO 5:14-16 “Ustedes son como una luz que ilumina a todos. Son como una ciudad construida en la parte más alta de un cerro y que todos pueden ver. 15 Nadie enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón. Todo lo contrario: la pone en un lugar alto para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 De la misma manera, la conducta de ustedes debe ser como una luz que ilumine y muestre cómo se obedece a Dios. Hagan buenas acciones. Así los demás las verán y alabarán a Dios, el Padre de ustedes que está en el cielo”.

Cuando hablamos de la palabra antorcha, hacemos referencia a un portátil de fuego que servía como iluminación. En este sentido, podemos decir que es una estatua, o instrumento de libertad, que le da iluminación al mundo, es por ello que Jesús nos compara como una antorcha. 

Hay tanta simbología en la antorcha; las antorchas cruzadas y al revés son símbolo de luto y una antorcha apuntando hacia abajo es símbolo de muerte, mientras que una flameando hacia arriba simboliza vida y el poder regenerador de la llama.

La biblia en diversos textos hace ilustraciones con una antorcha:

En Juan 5:35, Jesús compara a la vida de Juan el bautista como una antorcha: “El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz”.

Luego Jesús dice que aún su testimonio es más grande (Juan 5:36): Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado”.

También la biblia en 2 Pedro 1:19: “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones…”.

La biblia siempre nos recuerda nuestra posición de luz del mundo. El profeta Isaías declaró: “Por causa de Sión no permaneceré en silencio, por causa de Jerusalén no me callaré; hasta que brille su victoria como el amanecer, y su salvación como una antorcha encendida” (Isaías 62:1).

A pesar de que los últimos años han sido difíciles para todos, no podemos claudicar ni negociar a nuestra fe, es un tiempo de entender que ¡SOMOS ANTORCHAS!, y de esta manera no podemos retroceder. 

La vida de Gedeón 

Jueces 7

Dios le dijo entonces a Gedeón: «Con estos trescientos soldados voy a salvarlos y les daré la victoria sobre los madianitas. Todos los demás, pueden irse a su casa». Así que Gedeón se quedó con trescientos hombres. Recogió los cántaros y las trompetas de los demás, y los mandó de vuelta a sus tiendas de campaña. El campamento de los madianitas quedaba más abajo, en el valle. 

12 Los madianitas, los amalecitas y toda la gente del este se habían dispersado por todo el valle. Parecían una plaga de saltamontes, y tenían tantos camellos como la arena que hay en la playa.

16Gedeón dividió a sus hombres en tres grupos, y les dio trompetas y cántaros vacíos. Dentro de los cántaros pusieron antorchas encendidas.17 Después les dijo: «Al acercarnos al campamento madianita, fíjense en mí y hagan lo que me vean hacer. 18 Cuando mi grupo y yo toquemos la trompeta, ustedes también hagan sonar las suyas y griten: “¡Por Dios y por Gedeón!”»

19 Gedeón y los cien hombres que estaban con él se acercaron al campamento poco antes de la medianoche, cuando estaba por cambiar el turno de la guardia. Hicieron sonar sus trompetas y rompieron los cántaros que llevaban en las manos, 

20 y los otros dos grupos hicieron lo mismo. Con la antorcha en la mano izquierda y la trompeta en la derecha, todos gritaron: «¡Al ataque! ¡Por Dios y por Gedeón!» 21 Los israelitas se quedaron quietos en sus puestos, rodeando el campamento enemigo. Al oír los gritos, todos los del ejército madianita salieron corriendo.

Quiero explicarte un poco como funciona nuestra vida como cristianos, y cómo podemos ser luz, a través de la historia de Gedeón. 

Esta es la historia de un Gedeón que tuvo que tener fe en las herramientas que Dios le había dado.

Tengo la convicción de que este es el tiempo del levantar de un ejército, que a pesar que se levanten dudas, como le pasó a Gedeón, al final los valientes escogidos marcharan al frente con su trompeta y con su antorcha en mano.

Con su trompeta y su antorcha:

Con su trompeta: su alabanza, sus confesiones, su actitud, su discipulado, su oración de madrugada, el congregarse, nuestras oraciones, nuestra vida de agradecimiento al Dios al cual adoramos.

Con la antorcha: nuestra vida, testimonio, resultados, frutos, victorias, logros, vida ejemplar, matrimonios, empleos, mi modo de caminar.

Por eso nunca soltaremos nuestras trompetas, como tampoco soltaremos nuestras antorchas.

Las trompetas no es más que el ANUNCIO DIVINO DE QUE EL FUEGO DE MI ANTORCHA ESTARÁ MÁS ENCENDIDO QUE NUNCA.

Toda alabanza y confesión no hace más que recordarme que la manera en como he decidido vivir sin dudas cambiará esta nuestra tierra.

Por eso la generación de antorchas, no puede descuidar sus implementos.

Un héroe debe anunciar con la trompeta; acá está caminando la luz del mundo.

Algo adicional que tenían estos guerreros era un cántaro. Sus tres armas fueron una trompeta, una antorcha y un cántaro vacío.

El cántaro estaba vacío porque los guerreros que Dios selecciona no pueden venir con llenos, es decir, con su propia provisión. Hay gente con buenas estrategias y mucho conocimiento en el humanismo. El símbolo profético de que podía tener la trompeta, tener la antorcha, pero no podían olvidar que quien llena los cántaros vacíos; Es su presencia. 

Isaías 65:1 «Yo me dejé buscar por aquellos que no preguntaban por mí y fui hallado por aquellos que no me buscaban. Dije a gente que no invocaba mi nombre: “¡Aquí estoy, aquí estoy. 

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